Los 70 y la memoria

"Sí hubo una guerra interna": Márquez responde a Felipe Pigna con el fallo del Juicio a las Juntas

En un vivo improvisado, Nicolás Márquez desarma la afirmación de Felipe Pigna de que la Justicia descartó en 1985 que hubiera una guerra en los 70, leyendo la propia sentencia. Después, dos horas de preguntas sobre fuentes, Wikipedia, inteligencia artificial y lecturas.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

El vivo, según contó Nicolás Márquez al abrir la transmisión, surgió casi de manera espontánea. Estaba en un café cuando le apareció en Instagram un breve fragmento difundido por la revista Jacobin, que se define como publicación socialista: allí el divulgador Felipe Pigna, frente a un actor disfrazado de militar que le dice que en los años 70 hubo una guerra, responde que no, que "hubo represión", que una guerra exige "dos bandos más o menos equiparables enfrentados" y que el Juicio a las Juntas "dejó claramente establecido" en 1985 que no fue una guerra sino un plan sistemático de terror estatal.

A partir de ese diálogo de pocos segundos, que pasó varias veces en pantalla, Márquez dedicó la primera parte de la transmisión a rebatir las dos afirmaciones, y la segunda, más de una hora, a responder preguntas del chat sobre fuentes, lecturas, economía y su próximo libro. La transmisión se publicó el 30 de mayo de 2026, pocos meses después de la salida de su libro sobre 1976 y en plena conmemoración de los 50 años del golpe.

¿Hacen falta fuerzas equivalentes para que haya guerra?

El primer argumento de Pigna, sostiene Márquez, no resiste los ejemplos históricos. Menciona su formación en la Universidad Nacional de Defensa de Estados Unidos, donde estudió entre 2008 y 2009 como becario en el Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa, pero aclara que para refutarlo basta con la historia reciente: Malvinas, entre la Argentina y Gran Bretaña con apoyo norteamericano; Vietnam, donde "la principal potencia mundial" enfrentó a un país marginal y perdió; o las guerras actuales entre Rusia y Ucrania y entre Estados Unidos e Irán. En ninguno de esos casos, señala, hubo poderíos equivalentes, y nadie discute que fueran guerras.

Lo que dice la sentencia de 1985

El centro del vivo es la fuente que Pigna invoca. Según Márquez, el fallo de la Cámara Federal en el Juicio a las Juntas usa expresamente la palabra guerra en cuatro pasajes de sus considerandos. Los lee en cámara: el tribunal concluye que, por los antecedentes reunidos y las características que asumió el terrorismo en la Argentina, el fenómeno "se correspondió con el concepto de guerra revolucionaria"; habla de "algunos de los hechos de esa guerra interna"; afirma que no hay "delincuentes políticos" sino enemigos de guerra; y cierra con la frase que Márquez subraya.

Debemos admitir que en nuestro país sí hubo una guerra interna iniciada por las organizaciones terroristas contra las instituciones de su propio Estado.Nicolás Márquez, leyendo la sentencia de 1985, minuto 16:22

Para Márquez, que las Fuerzas Armadas hayan salido a reprimir no contradice la existencia de la guerra: "¿Quién tiene que reprimir si no el Estado?", pregunta. Recuerda además que la sentencia fue ratificada por la Corte Suprema en tiempos de Raúl Alfonsín, y plantea una consecuencia jurídica: si el propio fallo reconoce una guerra y menciona el Código de Justicia Militar, a su juicio el expediente debió pasar a la jurisdicción militar. Su conclusión es que quien cita esa sentencia para negar la guerra o no la leyó o la citó mal, y que en ambos casos se falta a la verdad sobre la fuente. Ya en 2022, al cuestionar la película Argentina, 1985, había señalado que los considerandos de esa sentencia hablan de «guerra interna» y de «guerra revolucionaria».

Esto sale de un vivo de más de dos horas

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Interpretar sí, falsear la fuente no

Márquez insiste en que su objeción no es ideológica. Frente a la frase del video en la que Pigna atribuye su postura a su propia identidad política, responde que un historiador puede leer los hechos desde su prisma, pero no alterar lo que dicen los documentos. Márquez retomó el tema en septiembre de 2026, cuando discutió las credenciales académicas de Pigna.

Vos después podés tener una interpretación de los hechos que puede estar atravesada por tu prisma ideológico, por tu subjetividad, y eso es válido. Lo que no es válido es mentir con las fuentes.Nicolás Márquez, minuto 18:51

En esa línea contrapone su método de trabajo: cuenta que la editorial HarperCollins verificó una por una las cerca de mil citas de su próximo libro, sobre ídolos de la izquierda, y que solo le pidió respaldo por dos. También reconoce que alguna vez citó un libro de Pigna, Lo pasado pensado, pero no por sus opiniones sino por los reportajes a exjefes guerrilleros que el autor había hecho como periodista. Y se declara dispuesto a debatir los 70 con él, como dice haberlo hecho en otros programas con periodistas como Ernesto Tenenbaum.

Wikipedia, la inteligencia artificial y los adversarios que valen la pena

Las preguntas del chat llevaron la charla hacia el oficio de investigar. Sobre Wikipedia, Márquez la considera útil solo para "datos duros" sin carga política, como cifras demográficas o resultados electorales, y siempre a chequear con otras fuentes; en temas históricos o biográficos, dice, depende de quién haya editado la página. Con la inteligencia artificial es igual de cauto: cuenta que, mientras escribía el capítulo sobre Frida Kahlo, una herramienta le indicó cuadros equivocados y que solo lo advirtió al contrastar con los sitios oficiales de los museos.

Es algo, repito, orientativo. Después tenés que ir a las fuentes, a buscarlas, y hay que saber buscarlas: ese es el gran mérito del investigador.Nicolás Márquez, minuto 1:17:32

Consultado por pensadores de izquierda que respete, nombró a Arturo Jauretche, Norberto Bobbio, Régis Debray, Herbert Marcuse y, entre los vivos, al boliviano Álvaro García Linera, y dedicó un tramo a Michel Foucault, a quien combate pero reconoce como autor de tesis propias. "Tenés enemigos respetables", resumió. También reconoció la influencia de escritores del nacionalismo católico con los que discrepa en lo doctrinario pero cuya prosa admira, como Antonio Caponnetto, el padre Alfredo Sáenz y Juan Manuel de Prada.

Lecturas, economía y el próximo libro

Entre las recomendaciones de la noche aparecieron La batalla invisible, de Gabriel Ballerini, que se presentaba en el canal al día siguiente; Las condiciones culturales del desarrollo económico, de Mariano Grondona, que mostró subrayado desde 1998; El poder de lo fáctico, de Vicente Massot, al que atribuye haberle cambiado la forma de entender el poder; y la trilogía de Caponnetto sobre Jorge Bergoglio, a la que hizo un reconocimiento público pese a sus diferencias con el autor. Sobre Homo videns, de Giovanni Sartori, que cita en su nuevo libro, opinó que es una gran obra que quedó desactualizada por la llegada de las redes.

En economía, ante una crítica por la caída de la industria y el comercio, Márquez sostuvo que se trata de costos de corto plazo que Milei anticipó, que el ordenamiento macroeconómico y las inversiones terminarán llegando "al hombre de a pie" y que eso requiere un segundo mandato. Aclaró, de todos modos, que no es economista. El vivo cerró con el anuncio del cronograma de su próximo libro, con lanzamiento en Perú en julio y salida internacional hacia fines de septiembre.

Fuentes

  1. “Educando a Felipe Pigna | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 30/05/2026 (minutos citados: 0:00:03, 0:04:57, 0:07:06, 0:08:37, 0:09:14, 0:09:56, 0:12:09, 0:14:04, 0:15:34, 0:16:22, 0:16:39, 0:18:23, 0:18:51, 0:21:47, 0:39:48, 0:42:33, 0:54:52, 0:58:50, 1:01:07, 1:04:02, 1:05:01, 1:10:17, 1:17:09, 1:17:32, 1:25:42, 1:33:01, 1:37:29, 1:41:26, 1:44:15, 1:56:27, 2:00:30).
  2. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, sentencia de la causa 13/84 (Juicio a las Juntas), 1985
  3. Felipe Pigna, Lo pasado pensado
  4. Giovanni Sartori, Homo videns
  5. Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y contrarrevolución
  6. Félix Luna, Perón y su tiempo