Lo que Argentina, 1985 no cuenta
Márquez vio la película sobre el Juicio a las Juntas para discutirla. Su crítica no es cinematográfica: apunta a lo que, según él, quedó fuera del guion.
Nicolás Márquez volvía de una gira de un mes por México cuando fue a ver Argentina, 1985, la película de Santiago Mitre con Ricardo Darín como el fiscal Julio César Strassera y Peter Lanzani como su adjunto, Luis Moreno Ocampo. No la vio por curiosidad cinéfila, aclaró en una clase virtual para una agrupación juvenil: la vio para grabar un video, porque ya había cuestionado el juicio en veinte páginas de La mentira oficial, en 2006. “No voy a hacer crítica cinematográfica, no es mi rol.” De hecho, le reconoció a la película una tensión “muy bien lograda”. Su objeción es otra: “Hay cosas que, al omitirlas, cambian completamente el paradigma”.
Lo que dice la sentencia
El primer argumento de Márquez es que la propia sentencia de la Cámara Federal, en sus considerandos, habla de una “guerra interna” y de “guerra revolucionaria”, estima en unos 25.000 los integrantes de las organizaciones armadas y contabiliza más de 21.000 acciones terroristas entre 1969 y 1979. Nada de eso, dice, aparece en la película, que presenta el golpe de 1976 como si los militares se hubieran despertado un día con ganas de tomar el poder. Márquez volvió a leer esos considerandos en mayo de 2026, para responder a Felipe Pigna, que había dicho que la Justicia descartó una guerra en los 70.
El segundo es jurídico, y lo desarrolla en varios puntos que atribuye a su formación de abogado: que si hubo una guerra, los hechos debían juzgarse por tribunales y leyes militares vigentes en su momento; que el juicio se ordenó por decreto presidencial y que el decreto ya daba por cometidos los delitos; que la Conadep fue una comisión especial; y que se aplicaron normas posteriores a los hechos. A eso suma una objeción política: que el decreto de Alfonsín limitó la investigación a los hechos posteriores al 24 de marzo de 1976 y dejó afuera al peronismo.
Puede haber dos falsedades: porque hay específicamente alguna mentira, o porque se omite algo que es esencial. Esa es una manera de mentir también. Nicolás Márquez, minuto 28:19
La escena del tío coronel
Márquez se detiene en un diálogo de la película: el personaje de Moreno Ocampo le reprocha a un tío militar por qué no juzgaron a los guerrilleros con la ley. Para él, la pregunta está mal dirigida. Recuerda que entre 1971 y 1973 funcionó una Cámara Federal Penal que tramitó miles de causas contra la subversión con defensores y garantías, y que en 1973 el gobierno de Héctor Cámpora amnistió a los detenidos y disolvió ese tribunal. De sus nueve jueces, dice, ocho se exiliaron por amenazas y uno, Jorge Quiroga, fue asesinado.
Lo mismo con Ítalo Luder, que en la película declara que la orden de “aniquilar el accionar subversivo” de 1975 no implicaba reprimir ilegalmente. Márquez responde que en la terminología militar aniquilar significa la eliminación física o moral del enemigo, y que para el 24 de marzo ya había, según sus cifras, unos 900 desaparecidos y cerca de 500 muertos atribuidos a la Triple A. “Los desaparecidos no fueron un invento de Videla”, sostiene, aunque aclara que no avala ese método.
La nota es un resumen. La charla completa, con las preguntas del público, está en el video.
Ver el video completoLos personajes fuera del plano
El resto de su crítica apunta a los protagonistas reales. Señala que Strassera y los jueces del tribunal habían sido funcionarios judiciales durante el gobierno militar, y que Ernesto Sabato, presidente de la Conadep, había almorzado con Videla en 1976 y elogiado en su momento la intervención militar. Recuerda también que la Unión Cívica Radical aportó cientos de intendentes durante el Proceso. Su conclusión es que el juicio lo impulsó un partido que había colaborado con el gobierno que juzgaba.
La clase cerró con tres fotografías que eligió el organizador: la de Guillermina Cabrera Rojo, de tres años, muerta por una bomba colocada en su casa para matar a su padre, militar; la de María Cristina Viola, asesinada en 1974 en Tucumán junto a su padre, el capitán Humberto Viola; y la de Juan Eduardo Barrios, un chico de tres años alcanzado por los disparos de un ataque a un banco. Márquez preguntó si alguna vez habría una película sobre ellos. Y volvió sobre una idea que repite: no pretende “catequizar a nadie”, pero si alguien sale con una duda, ya le parece un triunfo.
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Fuentes
- “Nicolás Márquez destruye la película Argentina, 1985”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 05/11/2022 (minutos citados: 1:34, 2:52, 3:54, 5:23, 8:12, 9:11, 10:17, 10:58, 13:51, 14:22, 16:48, 18:59, 22:20, 26:45, 28:19, 38:37, 40:40, 43:52, 45:53, 50:39).
- Nicolás Márquez, La mentira oficial, 2006.
- Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, sentencia de la Causa 13/84, 9 de diciembre de 1985.