Los 70 y la memoria

A una semana de los 50 años del 24 de marzo: Márquez y los golpes que nadie recuerda

Antes del aniversario redondo de 1976, Márquez pregunta por qué solo se repudia el último golpe, repasa los decretos de aniquilamiento de 1975 y la justicia desarmada de 1973, y distingue el terrorismo revolucionario del narcoterrorismo actual.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

En marzo de 2026, de regreso de un viaje a Chile y a una semana del 50 aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976, Nicolás Márquez retomó sus vivos con una pregunta: por qué, de todos los quiebres institucionales de la historia argentina, solo uno se recuerda, se repudia y tiene feriado. En la misma transmisión anunció la reedición actualizada de su libro La guerra civil argentina y respondió preguntas de su audiencia sobre los años setenta.

Los golpes que nadie conmemora

Márquez enumeró los golpes anteriores: el de 1930 contra Hipólito Yrigoyen, en el que participó un joven Juan Perón; el de 1943, en el que Perón ocupó la Secretaría de Trabajo y el Ministerio de Guerra; el de 1955, la caída de Frondizi en 1962, el de 1966 contra Arturo Illia. Agregó la renuncia forzada de Héctor Cámpora en 1973 y, como “último golpe”, la caída de Fernando de la Rúa en 2001, que atribuye a una conspiración de sectores del alfonsinismo y del peronismo bonaerense.

Para Márquez, la explicación no está en el golpe en sí sino en el resultado de la guerra de los setenta. También objetó que se haya fijado un feriado para una fecha que se pretende repudiar, cuando un feriado, sostuvo, es símbolo de celebración.

La pregunta es entonces por qué se pone como fecha el 24 de marzo como una fecha para demonizar si lo que se busca demonizar es la metodología, porque evidentemente el golpe de Estado no, porque golpe de Estado hubo un montón tal como hemos visto y ninguno se demoniza.

Nicolás Márquez, minuto 26:26

La metodología no empezó en 1976

Según Márquez, si lo que se cuestiona es el método de la represión, la fecha a revisar debería ser 1975, cuando el gobierno peronista de Isabel Perón firmó los decretos de aniquilamiento de la subversión. Sostiene que las Fuerzas Armadas presentaron entonces varias opciones al gobierno, que el peronismo eligió la más dura y que a partir del 24 de marzo esa metodología “se continuó”, no se inauguró. Recordó además la definición de “aniquilar” del diccionario de terminología castrense: la destrucción física o moral del enemigo. En marzo de 2021, en una charla con Horacio Giusto, ya había planteado que el término debía leerse según el reglamento militar.

Márquez describió también las dos grandes organizaciones armadas: el ERP, con su guerrilla rural en el monte tucumano y el objetivo de partir el país en dos, y Montoneros, inspirado en el manual de guerrilla urbana de Carlos Marighella. Según él, el propio fallo del Juicio a las Juntas habla de unos 25 mil combatientes y menciona en cuatro ocasiones la existencia de una guerra.

Mirá el vivo completo de Nicolás Márquez a una semana del 24 de marzo.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Una justicia desarmada

Ante un oyente que planteó que los militares debieron haber aplicado la ley, Márquez respondió que eso ya se había intentado entre 1971 y 1973 con la Cámara Federal en lo Penal creada durante el gobierno de Lanusse, que según él juzgó a guerrilleros con garantías. Esa cámara fue disuelta y los presos liberados en 1973 con la llegada de Cámpora, y los jueces quedaron expuestos a amenazas y atentados. De allí su conclusión sobre los años siguientes:

Si un juez condenaba un guerrillero, ese juez volaba por el aire, por su casa, con la familia dentro.

Nicolás Márquez, minuto 38:22

Como ejemplo más reciente mencionó el ataque al cuartel de La Tablada en 1989, en plena democracia, y sostuvo que hoy hay militares presos por haberlo defendido. También admitió aspectos que considera oscuros del gobierno militar, como la negociación que atribuye a Emilio Massera con la cúpula montonera en torno al Mundial 78, y señaló que la Junta “no era un todo homogéneo”.

Del terrorismo revolucionario al narcoterrorismo

Consultado por la diferencia entre la guerrilla de los setenta y el narcoterrorismo actual, Márquez explicó que la primera buscaba tomar el poder para hacer una revolución comunista. Tomó como caso a las FARC: primero, dijo, actuaron como custodia armada de los carteles a cambio de financiamiento; luego aprendieron el oficio, desplazaron a los narcotraficantes y se quedaron con el negocio, con el marxismo como “barniz”.

La guerrilla mutó de la revolución al narcotráfico.

Nicolás Márquez, minuto 53:08

La batalla por el relato

Para cerrar, Márquez se refirió al desequilibrio editorial sobre los setenta. Citó el relevamiento de Enrique Díaz Araujo en el primer tomo de La guerrilla en sus libros, que según recordó contabilizaba cientos de títulos favorables a la guerrilla frente a unos pocos favorables a los militares, en general de circulación restringida. Destacó, en cambio, el revisionismo de los últimos años, con trabajos de Ceferino Reato, Juan Bautista Yofre y Agustín Laje, y sostuvo que desde la llegada de Milei el Estado “empieza a equilibrar la manera de contar el pasado”.

Fuentes

  1. “A una semana del 24 de marzo | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 17/03/2026 (minutos citados: 2:46, 4:03, 7:59, 8:48, 23:02, 25:27, 26:26, 27:04, 37:06, 38:22, 40:35, 41:13, 44:23, 49:53, 53:08, 1:04:48, 1:06:09).
  2. Enrique Díaz Araujo, La guerrilla en sus libros