“Están todos arrodillados a la nueva inquisición”: Márquez en un programa chileno, del marxismo cultural a Allende
Recién llegado a Santiago para presentar su libro sobre Allende, Márquez conversó en un programa chileno sobre qué es ser conservador, el lenguaje inclusivo, el marxismo cultural, el cupo femenino, el revisionismo histórico y el mito de Allende.
Nicolás Márquez había llegado a Santiago la noche anterior para presentar La dictadura comunista de Salvador Allende cuando se sentó en un programa chileno de entrevistas conducido por una periodista que se define como conservadora, admiradora de Chesterton y de Roger Scruton. La conversación, grabada en las semanas previas al plebiscito constitucional de septiembre de 2022, duró más de una hora y fue de la filosofía política a la historia: qué es ser conservador, el lenguaje como herramienta de ingeniería social, el llamado marxismo cultural, el cupo femenino, el revisionismo histórico y, al final, la tesis del libro sobre Allende.
Márquez contó que su formación fue autodidacta —es abogado, aclaró, no politólogo de carrera—, primero liberal y luego nutrida por el tradicionalismo, el conservadurismo y el nacionalismo católico. Se definió como un hombre de derecha “matizado con diferentes vertientes”, que cree en la libertad pero también en un Estado acotado: “Yo creo en el estado, pero no en el estatismo”.
Tradición, progreso y previsibilidad
Para explicar qué entiende por conservador, Márquez recurrió a una alocución de Pío XII de 1944 ante el patriciado y la nobleza romana: la tradición y el progreso como dos alas de un mismo pájaro, o como el cauce y el agua de un río. Según esa imagen, el error del inmovilismo es abrazar lo viejo solo por ser viejo, y el del progresismo, abrazar lo nuevo solo por ser nuevo, sin discernir si es bueno o malo.
Agregó un argumento económico: los países que prosperan, sostuvo, son conservadores en sus costumbres e instituciones, porque sin previsibilidad no hay inversión, empleo ni movilidad social.
Márquez recomendó al pensador brasileño Plinio Corrêa de Oliveira, autor de Revolución y contrarrevolución, y retomó una de sus ideas: la izquierda “no es nada como fuerza de construcción, pero es mucho como fuerza de destrucción”. El lenguaje inclusivo, afirmó, es un ejemplo de algo que no surge naturalmente sino que se implanta “a la fuerza”, y recordó que en la Argentina lo usaba el propio presidente de entonces. Citó también a Charles Maurras: la verdadera revolución no está en la calle sino en la manera de pensar.
La nueva inquisición y las redes
Según Márquez, la Argentina es probablemente el país más progresista de América Latina, y allí un profesor, un periodista o una figura del espectáculo que se aparta del “catecismo de la corrección política” no va preso, pero pierde el trabajo, la cátedra o el espacio en los medios.
“Entonces están todos arrodillados a la nueva inquisición”, resumió. Retomó una idea que atribuyó a Octavio Paz: la verdadera dictadura es la que no se nota. La cancelación, dijo, llega envuelta en el vocabulario de la inclusión y la diversidad. La buena noticia, para él, es que el público migra de la televisión y los diarios a las redes y a YouTube; la mala, que muchos dueños de esas plataformas son progresistas. Como prueba del cambio generacional, contó que el día anterior había firmado libros ante un público muy joven, y vinculó ese fenómeno con Javier Milei, entonces diputado, cuyo electorado es mayoritariamente joven según Márquez.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoQué es el marxismo cultural
Ante quienes niegan que exista el marxismo cultural, Márquez concedió que, en términos técnicos, Marx era materialista y lo cultural le resultaba secundario. Pero defendió el concepto en clave política: la lucha de clases, sostuvo, ya no convence a nadie en un mundo en el que el capitalismo permite progresar, y por eso la izquierda trasladó el conflicto dialéctico al plano cultural, con nuevos sujetos “oprimidos” como la mujer frente al “patriarcado” o el indígena frente al europeo, en sociedades donde, según él, todos son iguales ante la ley.
Esto es un artificio de la izquierda que se ha reconvertido, lo ha hecho con éxito y está generando un daño brutal en el momento en el cual nunca tuvimos tantas posibilidades de vivir en mayor concordia y con mayor prosperidad.Nicolás Márquez, minuto 32:03
De allí pasó al cupo femenino en las listas legislativas. Para Márquez, lejos de ser un avance, es un retroceso democrático: el votante pierde libertad porque ya no elige según sus preferencias sino según un esquema “prefijado por un grupo de burócratas”, y además la norma supone que las mujeres necesitan una ventaja para ser elegidas.
Revisionismo: de la Revolución Francesa a la Inquisición
La conductora llevó la charla al revisionismo histórico, a partir del bicentenario de la Revolución Francesa. Márquez le reconoció a ese proceso la igualdad ante la ley y el sistema métrico decimal, pero sostuvo que su costo en vidas humanas fue demasiado alto para celebrarlo. Sobre la Inquisición, aclaró que no pretendía hacer una apología, sino matizar un período que, a su juicio, trajo avances en materia de garantías jurídicas, como el abogado defensor, la doble instancia o la posibilidad de arrepentirse. Sobre la libertad de expresión, citó a John Stuart Mill: la ley debe castigar los actos, no las opiniones, aun las de quienes reivindican ideologías totalitarias.
Allende, el fetiche
El último tramo se dedicó al libro. Márquez explicó que reescribió sus primeros trabajos sobre el Che y sobre los 70, y que llegaba a Chile con el mismo afán de salir del “corset” de la historiografía de izquierda.
La izquierda no puede exhibir ni un solo triunfo de un solo país gestionado políticamente con ideas de izquierda que sea exitoso.Nicolás Márquez, minuto 52:42
Por eso, sostiene, la izquierda resignifica episodios y personajes, y Allende es, después del Che, su “fetiche idolátrico más exitoso” en América Latina. Del Che, dijo, lo importante no es por qué causa murió, sino cuánta gente mató para imponerla. Sobre Allende, afirmó que no murió en combate defendiendo la democracia, sino que se suicidó, como declaró el médico Patricio Guijón, único testigo, y como confirmaron los peritajes de 2010.
La tesis central del libro, resumió, es que Allende no fue un demócrata: llegó con un tercio de los votos y fue elegido por el Congreso con el apoyo de la Democracia Cristiana, y su gobierno, según Márquez, desoyó sentencias judiciales, persiguió a la prensa y a los huelguistas y convivió con el MIR y con agentes cubanos. Enumeró las derrotas políticas de 1973 —las elecciones parlamentarias, en las que, según un informe de la Cámara de Diputados que cita, hubo votos fraudulentos a favor del oficialismo; la huelga de El Teniente; los camioneros; la Escuela Nacional Unificada— y los pronunciamientos de la Contraloría, la Cámara y la Corte Suprema. Recordó que los expresidentes vivos apoyaron el pronunciamiento militar y retomó la fórmula de Eudocio Ravines en El rescate de Chile: Allende “no padeció una derrota militar, padeció una derrota popular”.
Al cierre, Márquez pidió a la derecha chilena abandonar la culpa: el 11 de septiembre, dijo, no fue una disputa entre demócratas y autoritarios. Con una distinción de Juan José Sebreli —el autoritario quiere del pueblo la obediencia; el totalitario, además, la adhesión—, definió a Allende como un dictador autoritario que aspiró a más, y a quien “no le dio el cuero” para llegar a ser Fidel Castro. El libro se presentaba ese mismo día en Vitacura y luego en Valparaíso y Viña del Mar.
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Fuentes
- “Actualidad e historia: entrevista en un canal chileno”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 01/10/2022 (minutos citados: 1:43, 2:34, 3:45, 4:43, 6:23, 6:59, 7:20, 9:46, 10:22, 10:46, 16:28, 17:55, 18:49, 19:16, 22:07, 22:58, 24:29, 28:27, 29:23, 30:45, 32:03, 33:22, 34:22, 35:35, 38:21, 39:00, 40:46, 41:21, 45:58, 47:02, 47:59, 50:27, 50:58, 51:57, 52:42, 53:31, 55:04, 56:26, 57:16, 57:46, 1:03:39, 1:04:32, 1:06:18, 1:07:32, 1:08:52, 1:09:23, 1:10:57, 1:11:46, 1:12:53, 1:13:24).
- Pío XII, alocución al patriciado y la nobleza romana (1944)
- Charles Maurras
- Octavio Paz
- Roger Scruton, Cómo ser conservador
- John Stuart Mill
- Eudocio Ravines, El rescate de Chile
- Juan José Sebreli