Batalla cultural

¿Existe el marxismo cultural? Márquez y Laje responden en la televisión paraguaya

En agosto de 2018, en el programa Confrontados de la televisión paraguaya, Márquez y Laje explicaron qué es el marxismo cultural, discutieron con los liberales que lo niegan y hablaron del aborto, el posmodernismo y las cuotas de género.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

En agosto de 2018, días antes de que el Senado argentino votara el proyecto de legalización del aborto, Nicolás Márquez y Agustín Laje fueron los invitados de Confrontados, un programa de la televisión paraguaya emitido por la RCC. El conductor, Hugo, abrió con una pregunta que también daba título a la emisión: ¿existe el marxismo cultural? Y la planteó a partir de una objeción que, según dijo, venía sobre todo de sectores liberales que niegan que exista tal cosa.

Durante casi una hora, con El libro negro de la nueva izquierda como telón de fondo, los dos autores repasaron el origen de la nueva izquierda, su relación con la ideología de género, el debate por el aborto, la discusión sobre qué significa ser liberal, el posmodernismo y las cuotas de género. En esa misma estadía en Paraguay hablaron del tema en otro programa de televisión.

Qué es el marxismo cultural

Laje dio la primera definición. Reconoció que hablar de “marxismo cultural” podría parecer una contradicción, porque el marxismo siempre fue materialista, pero lo presentó como la forma más popular de nombrar a las nuevas izquierdas: las que, al no poder avanzar con una batalla económica, decidieron trazar un plan de largo plazo para modificar los fundamentos culturales de la sociedad. Si antes la izquierda iba al campo o a la fábrica a reclutar campesinos y obreros, explicó, hoy va a una marcha LGBT o a una marcha feminista. Para ordenar los conceptos usó la imagen de las mamushkas: la muñeca más grande es el marxismo cultural; adentro está la ideología de género, y adentro de ella el aborto, el lobby LGBT y los feminismos, junto a otras “muñecas” como el indigenismo, el garantoabolicionismo o el multiculturalismo europeo.

Márquez sumó una lectura histórica. Según él, desde la propia izquierda muchos atribuyeron el fracaso de la Unión Soviética a que hubo una transformación económica sin una transformación cultural de la sociedad. De ahí la idea de “mentalizar” primero a la población para que, con esa mentalidad ya hegemónica, la revolución fracasada pudiera intentarse otra vez. Laje completó con la genealogía intelectual: Marx sentó las bases socioeconómicas, Lenin aportó la teoría política y, tras los fracasos revolucionarios en Europa occidental, vino el giro hacia la cultura. Negarlo, sostuvo, es no conocer a Gramsci, a la Escuela de Frankfurt ni al posmarxismo de Chantal Mouffe y Ernesto Laclau. Márquez volvió a defender el concepto en 2022, en un programa chileno de entrevistas.

Márquez admitió que el término puede discutirse desde lo conceptual —la dialéctica de lo intangible, recordó, viene de Hegel antes que de Marx—, pero defendió su uso por una razón política:

Pero, a ver, nosotros estamos en una batalla política, llamarle marxismo cultural es identificar a todo esto que Agustín señaló al principio con la izquierda.Nicolás Márquez, minuto 10:56

Los cuatro públicos y el “liber progre”

Ante la mención de los críticos liberales, Márquez describió los cuatro públicos que, según él, tienen él y Laje: los afines, a quienes agradeció la difusión de su trabajo; la izquierda, a la que confrontan abiertamente; los que se dicen liberales pero, a su juicio, son funcionales a la izquierda —el “liber progre”—, y un cuarto sector que consideró el más importante, el de los indecisos. Por eso, explicó, en un debate no buscan convencer al militante del otro lado sino al espectador.

La discusión sobre el liberalismo volvió más adelante. Para Laje, el liberalismo es un conjunto de ideas que procura reducir al mínimo el Estado, “no de las opiniones ajenas”: lo que hace liberal a alguien no es su opinión moral sino excluir al Estado de dictar lo que la gente debe pensar. Márquez coincidió: “El liberal es un sistema político, no es una conducta ante la vida”, dijo, y explicó que por eso él no suele definirse como liberal.

La charla completa de Márquez y Laje en Confrontados, en el video.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Argentina, “laboratorio” del aborto

En el segundo bloque, el conductor preguntó por la situación argentina. Laje respondió que el país es la puerta de entrada de estas agendas en América Latina, por una idiosincrasia más abierta al progresismo: el Ni Una Menos y el pañuelo verde nacieron allí y desde allí se extendieron. Y anticipó que en Paraguay pronto se verían también.

Argentina es una especie de laboratorio de prueba y se van probando cosas y cuando tienen éxito se exportan.Agustín Laje, minuto 19:55

Laje habló también del financiamiento internacional de la campaña por el aborto, con Planned Parenthood como ejemplo, y discutió que el aborto clandestino fuera un problema de salud pública en la Argentina, con cifras oficiales de muertes que comparó con las del cáncer de mama. Luego llevó el debate a la pregunta que considera central: cuándo empieza la vida humana. Según su argumento, la genética moderna muestra que desde la concepción hay un nuevo ser con un ADN único, distinto del de la madre, por lo que el niño por nacer no es parte de su cuerpo. De ahí la conversación pasó a los liberales que apoyan el aborto: si la ciencia dice que la vida empieza en la concepción, se planteó en el estudio, quien se dice liberal y lo apoya “tiene falta de formación o tiene mala fe”.

Ciencia, religión y posmodernismo

El conductor planteó una acusación frecuente: que quienes sostienen estas ideas son religiosos, retrógrados y contrarios a la ciencia. Márquez la rechazó para el caso del libro y desafió a sus críticos a encontrar en sus trescientas páginas un solo argumento religioso.

Todos son argumentos científicos, todos son datos duros, hay argumentos políticos, puede haber algún argumento filosófico, argumento religioso no hay absolutamente ninguno.Nicolás Márquez, minuto 37:29

La única excepción, aclaró, es una referencia a Charles Maurras y a su idea del cristianismo cultural: la civilización occidental se nutre de valores cristianos que comparte incluso un ateo, como no robar, no mentir o no matar. Para Márquez, como la izquierda quiere hacer una revolución cultural, su antagonista es la tradición cultural, y por eso, dijo, tantas marchas terminan frente a la catedral de cada ciudad. Un año antes, Márquez había explicado por qué el marxismo cultural apunta a la Iglesia y a la familia.

Laje, por su parte, describió el posmodernismo como la filosofía que plantea que la realidad es una construcción del lenguaje, y recordó el caso de Alan Sokal, el físico que logró publicar en la revista Social Text un artículo deliberadamente absurdo sobre la gravedad como constructo cultural. También repasó el caso del médico John Money y de David Reimer, el chico criado como niña tras una circuncisión fallida, como ejemplo de una teoría que, según Laje, la realidad desmintió. Su síntesis: la ideología de género no niega que haya aspectos culturales en la sexualidad, sino que superpone lo cultural a lo biológico y lo esconde “debajo de una alfombra”.

Cuotas de género

El último tema fueron las cuotas. Márquez sostuvo que en Occidente la mujer no tiene desde hace décadas ningún impedimento para militar, ser candidata o llegar a la presidencia, y que, con la igualdad ante la ley garantizada, todo lo demás es ingeniería social. Al imponer cuotas, dijo, el Estado está “limitando al votante la posibilidad de elegir” y además “subestimando a la mujer”. Recordó también que en Paraguay más de la mitad del electorado es femenino. Laje agregó una alternativa que, contó, habían propuesto en ese mismo país: si las listas las arman los hombres que controlan los partidos, la solución es ampliar la democracia interna, no fijar una cuota.

Fuentes

  1. “¿Existe el marxismo cultural? Nicolás Márquez y Agustín Laje te lo explican”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 16/08/2018 (minutos citados: 2:12, 3:29, 5:30, 7:11, 9:02, 10:27, 10:56, 12:13, 19:10, 19:55, 20:36, 22:49, 24:45, 27:54, 28:35, 29:06, 30:25, 31:11, 37:08, 37:29, 37:37, 38:43, 40:33, 43:05, 44:48, 45:17, 45:58, 46:18).