Igualdad ante la ley, no mediante la ley: Márquez vuelve a defender la desigualdad
Con Plinio Corrêa de Oliveira y Murray Rothbard sobre la mesa, Márquez distingue igualdad ante la ley e igualitarismo, critica los cupos y los subsidios y explica qué separa al conservador del nacionalista.
En un vivo de diciembre de 2025, con la voz afectada por una afonía, Nicolás Márquez retomó un tema que considera central en la batalla cultural: la confusión en torno a la igualdad. La semana anterior había dedicado un programa a criticar la idea progresista de solidaridad; esta vez apuntó al igualitarismo, que a su juicio es presentado como algo deseable cuando, sostiene, es "necesariamente e intrínsecamente perverso". Para fundamentarlo propuso dos lecturas de tradiciones distintas: Desigualdades legítimas y necesarias, de Plinio Corrêa de Oliveira, desde el conservadorismo, y El igualitarismo como rebelión contra la naturaleza, de Murray Rothbard, desde el libertarismo, en una edición prologada por Agustín Laje.
Ante la ley o mediante la ley
Márquez reconoce que hubo desigualdades cuestionables, como las de los estamentos y los títulos de nobleza, que no eran naturales sino producto de la organización social. La derecha del siglo XXI, explica, concibe en cambio una sociedad jerárquica con igualdad ante la ley: las mismas reglas, los mismos derechos y las mismas obligaciones para todos. Y esa igualdad, agrega, produce por sí misma diferencias, porque las personas son distintas en aptitudes, esfuerzo y méritos. La distinción entre igualdad ante la ley e igualdad mediante la ley ya aparecía en enero de 2020, cuando Márquez la usó para definir el progresismo.
La igualdad ante la ley lo que genera es una natural, legítima y justísima desigualdad.Nicolás Márquez, minuto 10:58
Su ejemplo es Messi: gana más que sus compañeros no por una ley especial sino por un talento que llena estadios y atrae sponsors. La igualdad mediante la ley, en cambio, es la que busca corregir esas diferencias naturales; para Márquez, eso equivale a que el Estado le rompa una pierna a Messi para que juegue como los demás. Lo mismo, dice, ocurriría en la universidad si al alumno que sacó un ocho le quitaran dos puntos para dárselos al que sacó un cuatro. Márquez había usado el mismo ejemplo de Messi en diciembre de 2024, en un video dedicado a la desigualdad.
Desde esa óptica, Márquez critica los cupos legislativos por sexo o por identidad, que considera una violación del principio de igualdad ante la ley, y los subsidios al cine y a otras expresiones culturales, que describe como un privilegio pagado por todos los contribuyentes. Para él, el gobierno de Milei no atenta contra la cultura sino contra la cultura del subsidio.
La isla de los cien náufragos
Márquez repitió un ejemplo que, cuenta, aprendió de chico: si en una isla con cien náufragos se reparten mil dólares a cada uno, en veinticuatro horas ya hay ricos y pobres, porque uno ahorra, otro lo gasta en el casino y otro compra mercadería y la revende con ganancia. Para sostener una sociedad sin clases, concluye, no alcanza con igualar los ingresos: habría que controlar qué hace cada uno con su dinero, y eso solo es posible con un Estado totalitario.
¿Qué es lo que quiere la derecha? Una sociedad jerárquica, meritocrática, natural, legítima y justísimamente desigual. La única igualdad es ante la ley.Nicolás Márquez, minuto 25:56
Según Márquez, la característica común de los "paraísos igualitarios", además del despotismo, es la escasez: si todos ganan lo mismo, nadie tiene incentivo para producir, estudiar o esforzarse. Como ilustración contó su experiencia en Cuba, donde lo atendió en un restaurante un ingeniero que hablaba ruso e inglés.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoConservador o nacionalista
Una pregunta del público llevó a Márquez a distinguir ambas posiciones. El conservador, explica, toma lo que la experiencia demostró que es bueno y fecundo; por eso suele aceptar la economía de mercado, porque funciona. Lo apoya en el "empirismo organizador" que Charles Maurras desarrolla en Mis ideas políticas, y en una alocución de Pío XII de 1944 según la cual tradición y progreso se complementan, como el agua de un río y el cauce que la conduce. El progresismo, en cambio, sería para Márquez progreso sin tradición: abrazar cualquier novedad sin discernimiento.
Sobre el nacionalismo, Márquez separa el sano apego a la patria, sus tradiciones e historia, que considera noble y que ve en países prósperos como Estados Unidos, del nacionalismo como ideología. Este último, sostiene, tomó modelos europeos de las décadas del 20 al 40 y la experiencia peronista de 1946 a 1955, y no triunfó en ningún lado por ser estatista, corporativista y aislacionista. Para Márquez, el conservadorismo no es una ideología sino una metodología.
Democracia, corrupción y batalla cultural
En el tramo de preguntas, Márquez admitió que la democracia tiene un componente igualitario, porque el voto de quien se forma vale lo mismo que el de cualquiera, pero dijo quedarse, por ahora, con la frase de Churchill sobre el sistema menos malo. Respaldó la propuesta de Milei de castigar la corrupción con la máxima pena posible y de forma imprescriptible, con el argumento de que quien roba desde el poder perjudica a toda la población. Y volvió sobre una de sus ideas centrales: la batalla cultural antecede a la electoral, porque para ganar elecciones primero hay que persuadir a una parte importante de la sociedad.
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Fuentes
- “Viva la desigualdad | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 17/12/2025 (minutos citados: 2:12, 2:48, 3:18, 6:01, 7:34, 8:29, 10:58, 11:17, 15:56, 17:18, 19:22, 21:46, 22:46, 25:56, 31:26, 33:13, 35:21, 36:23, 39:10, 43:06, 52:19).
- Charles Maurras, Mis ideas políticas