Economía

El mito de la solidaridad: Márquez, del impuesto progresivo a la “ambición” de la Madre Teresa

En un vivo de diciembre de 2025, Márquez sostiene que no hay solidaridad sin libertad, discute con Ayn Rand sobre el interés personal y critica el impuesto progresivo y el asistencialismo permanente.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

A comienzos de diciembre de 2025, recién llegado de viaje y en plena escritura de su próximo libro, Nicolás Márquez dedicó una transmisión en vivo a lo que llamó “el mito de la solidaridad”. Su punto de partida fue una crítica frecuente: que la derecha sería insensible, individualista y egoísta, que “no empatiza con el prójimo” y que defiende un “capitalismo salvaje”. Márquez se propuso desmontar esa idea revisando qué es, a su juicio, la solidaridad y en qué condiciones puede existir.

No hay solidaridad sin libertad

Márquez definió la solidaridad como un acto por el cual alguien se desprende de algo propio —dinero, tiempo o esfuerzo— en beneficio de un tercero. Y agregó una condición: solo puede hacerse con libertad. Quien entrega su billetera a un ladrón que lo apunta con un arma, ejemplificó, no es solidario. Del mismo modo, sostuvo, el impuesto que el Estado cobra para redistribuir según el criterio de los funcionarios no es solidaridad sino coerción. Márquez había usado el mismo ejemplo del ladrón en febrero de 2020, en un video breve sobre la solidaridad según la derecha.

“La única solidaridad es aquella que se practica en libertad, todo lo demás es coerción.”

Nicolás Márquez, minuto 12:41

Por eso, para Márquez, “no existe la economía de la solidaridad, no existe un sistema solidario”: existen personas que pueden ser solidarias si actúan libremente. A quien considera justo que el Estado le retenga el 30% del sueldo le propuso donarlo por su cuenta a un comedor, a Cáritas o a una organización de su elección. Sostuvo además que las sociedades con Estados chicos suelen ser más generosas en donaciones, porque sus ciudadanos tienen más dinero disponible y más motivación para ayudar, y citó como ejemplo la cultura de la donación en Estados Unidos.

Impuesto proporcional y asistencia como excepción

Márquez cuestionó el impuesto progresivo, que a su entender castiga a quien gana más por satisfacer las necesidades de los demás, y defendió en cambio un impuesto proporcional, igual para todos en porcentaje, como expresión de la igualdad ante la ley. Advirtió que la presión fiscal ahuyenta inversiones hacia los países vecinos. Vinculó el tema a la libertad en sentido amplio: disponer del fruto del propio trabajo es, para él, parte de ella, y recordó en ese sentido Camino de servidumbre, de Friedrich Hayek.

Sobre la asistencia social, aclaró que no la rechaza en situaciones de emergencia —una guerra, un terremoto o, según su ironía, la herencia de un gobierno peronista— y que el gobierno de Milei debe sostenerla mientras dura la transición. Pero sostuvo que debe ser la excepción y no una política permanente: multiplicar los planes sociales, dijo, “no es un éxito, es un fracaso”.

Mirá el video completo de Márquez sobre el mito de la solidaridad

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Interés personal: Ayn Rand y la Madre Teresa

La parte más conceptual del vivo giró en torno a La virtud del egoísmo, de Ayn Rand, una autora que, aclaró Márquez, no es santa de su devoción, pero cuyo ensayo considera su obra más importante. Retomó la idea de que toda acción humana busca satisfacer el interés personal, y la ilustró con una provocación: para él, la persona más ambiciosa de las últimas décadas fue la Madre Teresa de Calcuta, que vivió en la pobreza atendiendo moribundos porque aspiraba a algo muy superior a un yate o un auto: ganarse el reino de los cielos. Ya había recurrido a la figura de la Madre Teresa en diciembre de 2024, en su apología de la desigualdad.

Con otro ejemplo, comparó a quien dona un millón de dólares a un comedor infantil con quien lo gasta en vicios y lujos. Ambos, sostuvo, persiguen su interés personal; la diferencia es moral.

“Una cosa es ser una buena persona y otra cosa es ser una mala persona. Hay formas y formas de ocuparse del interés personal.”

Nicolás Márquez, minuto 34:11

De allí concluyó que el bienestar no lo genera el Estado, sino los emprendedores e inversores privados, y que más millonarios en un país significan más trabajo y mejores condiciones para los trabajadores.

El valor, el trabajo y las clases sociales

Márquez también discutió la teoría del valor-trabajo de Marx con el ejemplo de Van Gogh, que no vendió cuadros en vida y cuyas obras hoy valen millones sin que hayan cambiado las horas invertidas: el valor, dijo, depende de lo que alguien esté dispuesto a pagar. Desde ahí defendió una reforma laboral que permita a empleadores y empleados acordar libremente. Recordó al ingeniero Álvaro Alsogaray, a quien considera poco valorado, y su respuesta a quienes le reprochaban proponer siempre la misma receta: “porque el problema es siempre el mismo”.

Por último, respondió a un intercambio con Alberto Benegas Lynch (h) sobre el concepto de clase social. Coincidió en que no debe entenderse en clave marxista, pero defendió su utilidad como parámetro para medir, por ejemplo, la salida de la pobreza, y propuso distinguir la dimensión económica de la sociocultural, que no siempre van de la mano. Para Márquez, el propósito de este tipo de charlas es “cambiar mentalidades” frente a conceptos que, según dijo, se impusieron como “dogmas de fe”.

Fuentes

  1. “El mito de la solidaridad”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 06/12/2025 (minutos citados: 4:19, 4:34, 8:16, 8:39, 8:49, 10:30, 10:38, 12:41, 13:08, 14:48, 15:05, 16:50, 19:18, 19:34, 20:23, 21:12, 21:18, 22:46, 23:31, 25:30, 25:54, 27:10, 28:10, 29:03, 29:45, 30:37, 31:59, 34:11, 34:18, 36:27, 40:41, 41:28, 44:02, 44:37, 45:43, 48:34, 50:27, 52:38).
  2. Ayn Rand, La virtud del egoísmo
  3. Friedrich Hayek, Camino de servidumbre
  4. Friedrich Hayek, La fatal arrogancia