Batalla cultural

Apología de la desigualdad: por qué Márquez rechaza el igualitarismo

En un monólogo de fin de 2024, Márquez defiende la desigualdad como rasgo natural del ser humano y como fruto de la igualdad ante la ley.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 4 min de lectura

En diciembre de 2024, para cerrar el año, Nicolás Márquez grabó un monólogo de algo más de veinte minutos dedicado a un concepto que, según él, está en el centro del pensamiento progresista: el igualitarismo. El punto de partida fueron dos artículos que había leído esa semana, en los que se repetían, a su juicio, ideas que en ambientes serios ya no son materia discutible.

El título del video resume la tesis: una defensa de la desigualdad entendida como un rasgo natural de la especie humana y como la consecuencia lógica de la libertad. Márquez distinguió desde el comienzo entre igualdad e igualitarismo, y sostuvo que confundir una cosa con la otra es el error de fondo de la izquierda. Márquez ya había planteado esa distinción en 2020, al definir el progresismo como la búsqueda de igualdad mediante la ley.

Únicos e irrepetibles

Para Márquez, la desigualdad no es una construcción social sino un dato de la naturaleza. Lo planteó con una idea que atribuyó a la tradición cristiana: si cada hombre es único e irrepetible, todos los hombres son, por definición, distintos entre sí.

El ser humano es natural y necesariamente desigual.Nicolás Márquez, minuto 4:48

Recordó también una frase que circula “un poco en serio y un poco en broma”: “si Dios fuese comunista hubiese hecho a todos los seres humanos iguales y nos hizo a todos desiguales”. Lo que el socialismo busca con su ingeniería social, según su lectura, es igualar lo que la naturaleza creó desigual.

En ese marco defendió la meritocracia, que definió como la posibilidad de disfrutar de un logro obtenido con esfuerzo, sea una paga, un premio deportivo o un reconocimiento profesional. Para Márquez, hay mayor meritocracia cuando hay más libertad. En cambio, cuando el Estado le quita con impuestos a quien produjo para repartirlo en planes y subsidios, se trata, en sus palabras, de “un robo institucionalizado, legalizado y discursivamente disfrazado de buenismo”.

La nota es un resumen. El monólogo completo, con todos los ejemplos, está en el video.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Igualdad ante la ley: Messi y la isla

La única igualdad legítima, según Márquez, es la igualdad ante la ley, que presentó como un mérito de la derecha liberal: todos juegan con las mismas reglas. Y esas reglas comunes, explicó, no achican las diferencias sino que las potencian, porque cada uno explota sus propios atributos. Puso el ejemplo de Lionel Messi, que en la cancha juega con el mismo reglamento que los otros veintiún jugadores y aun así está muy por encima del promedio.

Propuso además un experimento imaginario: un grupo de náufragos que recibe mil dólares cada uno. Al día siguiente, dijo, ya habría ricos y pobres: el que invirtió y duplicó su dinero, el que lo gastó todo y el que lo guardó sin arriesgar nada. Por eso, sostuvo, una sociedad igualitaria no solo tiene que obligar a que todos ganen lo mismo, sino también a que todos gasten lo mismo. Puso como ejemplo la libreta de racionamiento cubana: “No solo controlan lo que ganas, sino que controlan lo que gastas”.

Escasez, ambición e interés personal

Márquez también vinculó el igualitarismo con la pobreza de las economías socialistas. Si el que se esfuerza y el que no se esfuerza reciben lo mismo, explicó, nadie tiene incentivos para crear.

Entonces, cuando el que cumple y el que no cumple, ganan lo mismo, no cumple ninguno.Nicolás Márquez, minuto 15:49

Anticipó la objeción del egoísmo. Citó a Ayn Rand, aunque aclaró que no es una autora de su devoción, para definir el egoísmo como ocuparse del propio interés, y planteó una pregunta: quién es más ambicioso, un magnate o la Madre Teresa de Calcuta. Su respuesta fue la segunda: “La madre Teresa de Calcuta quiere ganarse el reino de los cielos”, algo infinitamente superior a un yate. Todos, concluyó, actuamos en función de lo que consideramos que nos beneficia.

Agregó otro argumento: en cualquier división del trabajo, desde un avión hasta un supermercado, alguien manda y alguien obedece, y no hay asamblea que decida qué botón apretar en una cabina. Incluso en la cárcel, observó, aparecen jerarquías.

El cierre retomó a Plinio Corrêa de Oliveira y sus “desigualdades legítimas, justas y necesarias”, que según Márquez son las que surgen cuando rige la igualdad ante la ley. Y terminó con una advertencia: “desconfíen de todo aquel que viene a hablarles en nombre del igualitarismo o del humanitarismo”. Márquez retomó la crítica al igualitarismo en septiembre de 2025, tras el asesinato de Charlie Kirk, en una charla con Marcelo Duclos, donde lo definió como un disfraz del resentimiento.

Fuentes

  1. “Apología de la desigualdad”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 26/12/2024 (minutos citados: 4:48, 5:30, 6:43, 7:47, 8:09, 8:15, 9:39, 11:59, 14:33, 15:49, 16:43, 17:20, 19:04, 19:33).