Ídolos y cultura popular

La batalla cultural no está ganada: Márquez presenta Ídolos con pies de barro en Agenda Azul

Foucault, Frida Kahlo, Chávez y Bergoglio, y una advertencia final: para Márquez, las ideas de la derecha están de moda, pero todavía falta consolidarlas.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

Nicolás Márquez fue entrevistado por el canal de YouTube Agenda Azul, dedicado, según su conductor, a “las grandes disputas culturales, políticas, filosóficas de nuestro tiempo”. El motivo de la conversación fue su libro Ídolos con pies de barro, que el entrevistador presentó como una selección de personajes que la cultura woke convirtió en bandera y que, examinados con rigor, no resisten la comparación con su leyenda.

A lo largo de una hora, el conductor eligió cuatro capítulos —Michel Foucault, Frida Kahlo, Hugo Chávez y Jorge Bergoglio— y cerró con una pregunta sobre qué tarea le queda al pensamiento conservador. La respuesta de Márquez le dio título al video: la batalla cultural, sostiene, no está ganada.

Los fetiches de la izquierda

Márquez resumió la tesis del libro en una idea que repitió durante la charla: a falta de un modelo de país exitoso para exhibir, la izquierda construye ídolos. Según explicó, esos personajes se llevan “en la remerita”, en banderas y en muñequitos, pero cuando se indaga en su biografía real aparecen historiales que, a su juicio, los convierten en referentes negativos.

La izquierda, que no tiene un proyecto político exitoso, un país para mostrar un ejemplo modelo de algo, lo que hace es mostrar personajes que son bastante oscuros, pero los fabrica, los inventa, los expone como fetiches, induciendo fascinación en los jóvenes y en el gran público.Nicolás Márquez, minuto 35:22

Foucault y la verdad como estrategia

El primer personaje fue Michel Foucault, el único no latinoamericano del libro. Márquez explicó que lo incluyó por su peso en la academia de la región y porque lo considera el padre intelectual del wokismo: según su lectura, Foucault tomó elementos de Gramsci y de la Escuela de Frankfurt y trasladó la lucha de clases marxista a “microconflictos” entre el sacerdote y el feligrés, el médico y el paciente, el profesor y el alumno o el juez y el reo, en la línea de Microfísica del poder. También mencionó Vigilar y castigar, del que, para Márquez, nacen las corrientes abolicionistas del derecho penal.

El entrevistador le pidió ampliar un punto del capítulo: el uso que Foucault hacía de la verdad. Márquez sostuvo que al pensador francés no le interesaba llegar a la verdad sino que determinadas ideas fueran aceptadas como verdaderas por la opinión pública, y que por eso reivindicaba a los sofistas griegos. “Entonces era una estrategia de guerra cultural”, resumió. Agregó como contradicción su apoyo a la revolución iraní de 1979, sobre la que, según Márquez, escribió unos quince artículos sin retractarse nunca.

Frida Kahlo, lejos del mito

Sobre Frida Kahlo, Márquez contrastó la figura que reivindican el feminismo y el indigenismo con la biografía que reconstruyó. Destacó que era hija de un fotógrafo alemán y de Matilde Calderón, de ascendencia española; que estudió en colegios caros; que no tenía formación académica en pintura, y que, según su cuenta, casi la mitad de sus obras son autorretratos. Para Márquez, nunca fue económicamente independiente de Diego Rivera, cuya fortuna, señaló, se hizo pintando murales en Estados Unidos por encargo de los Rockefeller y de Henry Ford.

“No hay nada de lo que se ha dicho de ella o de lo que se dice hoy de ella que se corresponda con la realidad”, afirmó. Mencionó además el fragmento de su diario que transcribe en el libro, sobre un aborto que, según ese texto, Rivera le exigió, y sus retratos de Stalin y Mao.

La entrevista completa de Agenda Azul a Márquez, con los cuatro capítulos y la pregunta final sobre la batalla cultural, está en el video.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Chávez, el enemigo subestimado

Márquez admitió que Hugo Chávez es el único personaje del libro que casi nadie defiende hoy, y explicó por qué lo incluyó igual: tras la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, cuando se hablaba del fin de la historia, Chávez ganó las elecciones de 1998 y, según su análisis, se convirtió en el padre del socialismo del siglo XXI, con aliados como Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Kirchner y Lula, y con el Foro de San Pablo como red. Márquez ya había analizado la red del Foro de San Pablo en su entrevista de 2023 con Alejandro Peña Esclusa.

Parte de ese éxito, dijo, fue suerte: según sus cifras, el barril de petróleo pasó de 9 dólares en 1999 a más de 100 en 2009. Pero también le reconoció astucia política. Sostuvo que Chávez exageraba sus rasgos grotescos para que sus adversarios lo subestimaran: “como enemigo yo me saco el sombrero”.

Bergoglio, el peronismo y la teología de la liberación

El último capítulo repasado fue el de Jorge Bergoglio. Márquez recordó su formación peronista, que considera contradictoria con la fe católica por el conflicto de Perón con la Iglesia en 1954, y la influencia que, según él, tuvo la teología de la liberación en su pensamiento. Como ejemplo citó el prólogo que Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, escribió para un libro con los discursos de Juan Pablo II y Fidel Castro durante la visita del papa a Cuba, donde, según Márquez, presentaba a la revolución cubana como compatible con el espíritu cristiano.

Márquez contrapuso esa postura con la condena del comunismo en el magisterio de la Iglesia y con el decreto del Santo Oficio que excomulga a quienes colaboren con esa causa. También cuestionó las posiciones de Francisco en temas morales y su elección del cardenal Víctor Manuel Fernández al frente del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

Estar de moda no alcanza

El conductor citó a Plinio Corrêa de Oliveira, a quien Márquez cita al comienzo del libro, y le preguntó cuál debería ser la tarea positiva del pensamiento conservador. Márquez respondió desde el realismo político, “entendiendo que lo ideal es enemigo de lo posible”: comparado con unos años atrás, dijo, el cambio fue enorme, al punto de que “hoy ser de izquierda prácticamente es una mala palabra”.

Pero advirtió contra el triunfalismo que siguió a la caída del Muro, cuando Francis Fukuyama habló del fin de la historia y pocos años después llegó Chávez. Para Márquez, hay que aprovechar el momento para apoyar a los nuevos gobiernos y formar a los jóvenes que serán los dirigentes del futuro.

Me parece que no tenemos que tomar esto como una moda, tenemos que saber que estamos de moda, pero que esto lo tenemos que consolidar como algo estable y perdurable.Nicolás Márquez, minuto 59:21

Si no, concluyó, en tres o cuatro años se volvería a padecer lo vivido durante el último cuarto de siglo.

Fuentes

  1. “La Batalla Cultural no está ganada | Nicolás Márquez y Agenda Azul”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 22/10/2026 (minutos citados: 3:18, 9:51, 10:27, 15:34, 15:49, 16:56, 22:06, 24:13, 27:33, 28:14, 35:22, 37:15, 39:19, 42:49, 44:01, 46:07, 46:44, 50:49, 55:41, 55:59, 56:21, 57:37, 59:21).
  2. Michel Foucault, Vigilar y castigar
  3. Michel Foucault, Microfísica del poder
  4. Francis Fukuyama, El fin de la historia y el último hombre