Batalla cultural

Wokismo y lenguaje inclusivo: Márquez y la revolución cultural que, según él, fracasó

En el programa peruano Punto Político, Márquez explica el wokismo como la última metamorfosis de la izquierda, critica el lenguaje inclusivo como ingeniería social y repasa la izquierda peruana, el Che y la economía de Milei.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

Después del triunfo de Keiko Fujimori en el Perú, Nicolás Márquez fue entrevistado desde Mar del Plata por Julio Fernández Mesa en Punto Político, programa de Punto de Televisión que también se emite por Movistar. La conversación partió del giro electoral de América del Sur y se detuvo en el wokismo, el lenguaje inclusivo, la izquierda peruana y el Che Guevara, uno de los personajes de su libro Ídolos con pies de barro, para cerrar con un balance de la economía argentina bajo Javier Milei.

Un giro regional más profundo

Márquez sostuvo que, tras casi un cuarto de siglo de hegemonía del socialismo del siglo XXI, hubo un primer intento de quiebre con gobiernos de centro, como los de Pedro Pablo Kuczynski, Mauricio Macri, Sebastián Piñera o Iván Duque, que a su juicio fueron fugaces. El ciclo actual le parece más sólido por dos razones: la sucesión de elecciones ganadas y el perfil de los nuevos referentes, porque “los referentes no son centristas tibios, sino que son derechistas duros”. Mencionó a Milei, José Antonio Kast, Abelardo de la Espriella y la propia Fujimori, cuyo voto atribuyó al hartazgo con la izquierda y a la demanda de una oposición combativa y no “dialogista”.

Para explicar el cambio, señaló que la izquierda restringió las libertades en dos planos: el económico, con el estatismo, y el cultural, con un wokismo que describió como “una gran presión psicológica que generaba autocensura”. Contra eso, según él, se rebeló una juventud con acceso a la tecnología que, como escribió con Agustín Laje en El libro negro de la nueva izquierda, no quiere cambiar el mundo sino el automóvil. Primero vino la batalla cultural, el esfuerzo de persuasión; después, la batalla electoral, con candidatos que expresaron esas ideas y ganaron.

Lenguaje inclusivo: imposición, no evolución

Consultado por el lenguaje inclusivo, que el conductor describió como una tendencia creciente en parte de la juventud peruana, Márquez citó a Giovanni Sartori: las palabras estampan su sello en el pensar. El idioma cambia siempre, explicó, por los usos, las costumbres, las redes o la tecnología, y eso es sano mientras sea espontáneo. Lo distinto, para él, es un lenguaje diseñado y promovido desde el Estado:

“Ahora, hacer una ingeniería social que inventa un lenguaje artificial e intenta imponerlo, eso ya no es espontáneo, eso es coerción, es ingeniería social, y lo que se busca es cambiar el lenguaje porque modificando el lenguaje modifico el pensamiento.”

Nicolás Márquez, minuto 12:41

Atribuyó a Charles Maurras la idea de que la revolución verdadera no es la de la calle sino la de la manera de pensar: cambiar la mentalidad de un país, dijo, es hacer una revolución “sin tirar una sola bala”. Recordó además que hubo intentos de llevar el lenguaje inclusivo a la Real Academia Española y que no prosperaron.

Mirá la entrevista completa de Punto Político a Nicolás Márquez.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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El wokismo, la última máscara

Para Márquez, la izquierda se reinventa cada vez que fracasa. Tras la caída del Muro de Berlín organizó el Foro de San Pablo y la primera ola del socialismo del siglo XXI; desgastada esa etapa, apareció el Grupo de Puebla con una segunda ola; y hoy asistiríamos a la última metamorfosis, el wokismo. “El enemigo es el mismo, lo que va cambiando es el packaging”, resumió.

Describió el wokismo como un trípode: el asalto cultural de Antonio Gramsci, la deconstrucción de Occidente de la Escuela de Frankfurt y, más tarde, Michel Foucault, que según su lectura reemplazó la lucha de clases por una multiplicación de microconflictos entre minorías y mayorías. Allí ubicó el lenguaje inclusivo, la ideología de género, el ecologismo, el indigenismo y el feminismo, a los que llamó “primos hermanos de un mismo batallón”. Sostuvo que no lograron persuadir, pero advirtió que las victorias de la derecha fueron ajustadas y que del otro lado sigue habiendo, según su cálculo, un 45% como mínimo. Por eso pidió a los nuevos gobiernos sostener la batalla cultural, en defensa de la civilización judeocristiana y respetando la libertad, junto con una apertura económica: en el caso peruano mencionó la minería, la gastronomía, el turismo y la pesca.

La izquierda peruana y el dogmatismo

Sobre el escenario de Fujimori, recordó que Milei gobernó entre 2023 y 2025 con una minoría muy reducida en ambas cámaras y estimó que la presidenta peruana tendrá un Congreso más favorable, aunque deberá negociar. Distinguió dos izquierdas: una socialdemócrata, los “caviares” en la jerga peruana, con la que considera posible acordar leyes, y una izquierda dura, heredera de la experiencia de Sendero Luminoso, con la que, a su juicio, no hay diálogo posible y frente a la cual el Estado debe actuar con todo el peso de la ley.

Explicó la tendencia de esa izquierda a fragmentarse por su dogmatismo: marxistas, leninistas, trotskistas, guevaristas y seguidores del pensamiento Gonzalo se dividen por matices doctrinarios. Recordó el asesinato de Trotsky en México por orden de Stalin como ejemplo extremo de esas disputas y comentó que, según le dijeron en Lima, Abimael Guzmán conserva seguidores silenciosos.

El Che, abandonado por Fidel

Márquez presentó Ídolos con pies de barro como un libro de ocho biografías, entre ellas las de Frida Kahlo, el Che Guevara, Diego Maradona, el papa Francisco, Hugo Chávez, Michel Foucault, Salvador Allende y Eva Perón. Su tesis es que la izquierda, sin procesos exitosos que mostrar, ofrece a la juventud fetiches y personajes resignificados. Incluyó a Foucault porque, dijo, es lectura obligada en casi todas las carreras universitarias.

Sobre el Che, se apoyó en su entrevista con el general boliviano Gary Prado Salmón, que lo capturó en 1967, para afirmar que Fidel Castro lo dejó librado a su suerte en Bolivia:

“Un apoyo lo suficiente como para que el Che Guevara se entusiasmase, pero lo insuficiente como para asegurarse de que el Che Guevara no iba a volver.”

Nicolás Márquez, minuto 36:01

Según Márquez, la reunión secreta del Che con Mao Zedong irritó a los soviéticos, que financiaban a Cuba, en plena etapa de coexistencia pacífica tras la crisis de los misiles; y el diario de Bolivia habría sido adulterado por la inteligencia cubana. También cuestionó la imagen romántica del Che en el cine: en la película protagonizada por Benicio del Toro, señaló, se muestra un solo fusilamiento, cuando el propio diario del Che, según él, registra catorce en esa etapa.

Milei: realismo y paciencia

En el cierre, ante la objeción de que la economía argentina no mejoró, Márquez respondió que sí lo hizo. Según sus cifras, la inflación pasó de alrededor del 240% anual a cerca del 20%, el país crece por tercer año consecutivo y la deuda se redujo. Admitió que muchos todavía sufren privaciones, pero sostuvo que “lo que le dio fue realismo a la economía argentina” y que Milei había anticipado ese costo. Su consejo, para la Argentina y para el Perú de Fujimori, fue paciencia.

Fuentes

  1. “Wokismo, lenguaje inclusivo y la revolución cultural que fracasó | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 01/08/2026 (minutos citados: 1:49, 2:20, 2:53, 3:18, 3:23, 3:51, 4:10, 6:34, 7:02, 7:21, 7:45, 8:39, 8:45, 8:58, 9:23, 11:58, 12:17, 12:41, 13:01, 13:16, 14:01, 14:18, 14:43, 15:03, 15:15, 16:44, 17:57, 18:34, 18:53, 19:18, 19:26, 23:08, 24:13, 24:48, 25:00, 27:19, 27:26, 28:27, 29:42, 29:51, 30:28, 31:11, 31:19, 32:07, 35:30, 36:01, 36:30, 37:23, 38:31, 39:42, 44:04, 51:06, 52:11, 52:48, 53:11, 53:35).
  2. Nicolás Márquez y Agustín Laje, El libro negro de la nueva izquierda