Milei y la política actual

La reforma laboral de Milei, según Márquez: el fin de una legislación con 80 años de vigencia

Tras la aprobación de la reforma laboral, Márquez la defiende con un contrapunto histórico: la Argentina que atraía inmigrantes antes de Perón y la que, según él, dejó de crear empleo formal.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

En febrero de 2026, tras la aprobación de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, Nicolás Márquez dedicó una transmisión en su canal a celebrarla. Aclaró de entrada que no iba a analizarla en términos técnicos, porque esa discusión ya estaba en todos los medios, sino a responder a una crítica que circulaba: que la reforma suponía un “retroceso a la etapa de esclavitud”. Días antes, tras la aprobación en el Senado, Márquez había repasado los detalles de la reforma con el senador Agustín Monteverde.

La segunda mitad del programa estuvo dedicada a preguntas del público, sobre la oposición en el Congreso, las críticas desde el liberalismo, su método de trabajo y el libro que estaba terminando.

¿A qué época quieren volver?

Para Márquez, la acusación remite a la Argentina anterior al peronismo, al que se le atribuye la legislación laboral vigente. Según él, esa legislación, que vincula con la Carta del Lavoro de Mussolini y que analiza en su libro Perón, el fetiche de las masas, coincide con ochenta años de decadencia y con un mercado de trabajo en el que, sostuvo, el empleo formal no crece desde hace 13 años, la inversión extranjera está paralizada y las cajas jubilatorias reciben muy pocos aportes.

En contraste, Márquez describió la Argentina de comienzos del siglo XX, a la que, afirmó, llegaba una porción enorme de la inmigración mundial: personas que escapaban de la miseria y de los totalitarismos y que en el país se asentaban, compraban su casa y mandaban a sus hijos a la universidad. Repasó la situación internacional de la década del 30 para sostener que, en comparación, la Argentina era entonces uno de los mejores países del mundo, y citó la proyección del economista Colin Clark sobre un país que podía competir con los Estados Unidos.

Creció porque no había estatismo, porque no había regulación, porque era fácil contratar, porque era barato contratar y porque los sindicatos tenían un poder diminuto, un poder absolutamente modesto y marginal.Nicolás Márquez, minuto 16:57

Abaratar el empleo para atraer inversión

Según Márquez, la reforma busca que vuelva a ser “barato y poco riesgoso” tomar un empleado, para que la inversión no se vaya a países vecinos como Uruguay, Chile o Brasil. En la misma línea criticó el impuesto a la riqueza, que comparó con sancionar al alumno que se esforzó para sacarse un diez, y cuestionó a quienes defienden la protección de la industria nacional: a su juicio, esa protección le garantiza un mercado cautivo a quien vende caro y mal, mientras que la apertura permitió acceder a bienes a una fracción de su precio anterior.

Márquez enmarcó la reforma en una segunda etapa del gobierno: si los dos primeros años, dijo, fueron de resistir y consolidar el rumbo, la nueva composición del Congreso permite avanzar con las leyes, y el siguiente paso en agenda era la baja de la edad de imputabilidad. La seguridad, argumentó, también es condición para que lleguen inversiones. Y atribuyó el avance a un cambio de mentalidad: lo que antes pensaba una élite, sostuvo, hoy lo piensa el grueso del pueblo trabajador que vota a Milei.

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La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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De la cultura del trabajo a la cultura de la demanda

Consultado por un seguidor sobre cómo se perdió la cultura del trabajo, Márquez recurrió a una idea que atribuyó a Vicente Massot: Perón la reemplazó por la cultura de la demanda, en la que se le exige al Estado lo que antes se obtenía trabajando.

Cambió la cultura del trabajo por la cultura de la demanda.Nicolás Márquez, minuto 35:40

Esa demanda, explicó, se paga siempre de tres maneras que empobrecen: con más impuestos, con emisión sin respaldo o con deuda. Y pidió apoyar al gobierno, que según él no tiene sindicatos, jueces, gobernadores ni intendentes propios, para que su respaldo mayoritario incline a los legisladores que dudan.

La república posible

Ante una pregunta sobre los liberales que consideraban insuficiente la reforma, Márquez defendió que se consiguió lo que se pudo y que la política es el arte de lo posible. Para fundamentarlo citó a Juan Bautista Alberdi y la Constitución de 1853, que dijo haber estudiado a fondo en la carrera de Derecho.

Alberdi hablaba de la República posible, no de la República ideal.Nicolás Márquez, minuto 49:12

Quien cree que en política puede alcanzarse lo ideal, sostuvo, cae en el utopismo, que por definición es “no hay tal lugar”.

El método de trabajo

Hacia el final, Márquez mostró en cámara cómo trabaja: lee biografías y documentos con lápiz y resaltador, marca lo que irá citado a pie de página y anota en los márgenes las conexiones con otros pasajes. Contó que estaba terminando el capítulo dedicado a Frida Kahlo de su próximo libro, se definió como escritor autodidacta, formado por oficio desde su primer libro en 2004, y mostró un ensayo inédito sobre el liberalismo que escribió a los 20 años.

Fuentes

  1. “Libertad laboral: enorme triunfo del gobierno de Milei”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 22/02/2026 (minutos citados: 6:47, 7:08, 7:57, 8:27, 10:11, 11:30, 13:15, 16:57, 18:13, 19:16, 20:12, 21:00, 29:34, 30:30, 31:52, 35:40, 36:19, 39:37, 47:14, 48:23, 49:12, 49:22, 55:17, 55:37, 57:09, 57:24).