Liberales, conservadores y patriotas: Márquez y Jonathan Ramos sobre la nueva derecha y el catolicismo
En el canal del filósofo Jonathan Ramos, Márquez repasa su trayectoria, explica la confluencia de tres tradiciones en la nueva derecha y discute por qué, a su juicio, no hay incompatibilidad entre la libre empresa y el catolicismo.
En marzo de 2025, Nicolás Márquez fue invitado por primera vez al canal del filósofo e historiador salteño Jonathan Ramos, peronista y protestante, que lo presentó como uno de los precursores de la batalla cultural en la Argentina. Durante casi hora y media conversaron sobre la trayectoria de Márquez como escritor, el kirchnerismo, el pragmatismo de Javier Milei, la confluencia de liberales, conservadores y nacionalistas en la llamada nueva derecha y la relación entre libre mercado y catolicismo.
De abogado a ensayista
Márquez contó que su camino como autor empezó casi por accidente: recién recibido de abogado, publicó un libro revisionista sobre los años 70 en coincidencia con la llegada de Néstor Kirchner al poder y descubrió que había "un enorme mercado subterráneo" que buscaba una mirada antagónica a la oficial. Aclaró que no se considera historiador sino ensayista, porque el historiador trabaja con documentos originales, y admitió que su primer libro es, en sus palabras, el más rústico de su obra y a la vez uno de los que más impactaron. Citó además una idea que atribuye a Borges: que un escritor pasa la vida escribiendo el mismo libro.
Principios y realidad
Ramos le preguntó cómo equilibrar el dogmatismo y el pragmatismo en política. Márquez respondió que hacen falta principios firmes sin perder el sentido de la realidad: quien abdica de sus convicciones se vuelve cínico y quien no admite ninguna flexibilidad se vuelve ingenuo. Aplicó ese criterio a Milei, a quien describió como un hombre muy ideologizado que, sin embargo, supo retroceder y negociar cuando le faltó fuerza, como con la Ley Bases. Con tan poco poder institucional, sostuvo, lo hecho "ha sido enorme".
Sobre el peronismo, Márquez dijo no tener simpatía por Perón, pero reconoció que es el único político argentino cuyo movimiento sobrevivió medio siglo a su muerte. En su lectura, el peronismo se acomodó a los vientos de cada época, del liberalismo de los 90 al progresismo de la era kirchnerista.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoTres tradiciones en una nueva derecha
Márquez relató su propio recorrido por las tres corrientes: el liberalismo en la secundaria, su conversión al catolicismo a los veinte años con formación en el Opus Dei y en Tradición, Familia y Propiedad, la influencia de Plinio Corrêa de Oliveira y luego el nacionalismo católico, del que dijo haber aprendido a escribir. Mencionó como maestro a Vicente Massot. Desde esa experiencia explicó qué aporta cada tradición.
Yo creo que el liberal lo que mejor tiene es la economía de mercado, que funciona y es el motor que genera prosperidad.
Nicolás Márquez, minuto 39:30
El conservador, siguió, es quien está más atento a la revolución cultural, y el nacionalismo quien defiende la soberanía frente a la agenda globalista y los organismos transnacionales. Para Márquez, esa fusión, visible con matices en Vox, Orbán, Trump o Meloni, es la que expresa el gobierno de Milei, y no solo es conveniente sino obligatoria, porque la democracia exige juntar a los afines. Discrepó, en cambio, con la definición de liberalismo como "respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo": a su juicio, el Estado debe tolerar los proyectos de vida ajenos, pero eso no obliga a respetarlos.
Ante la pregunta por la izquierda nacional, recordó a la tradición de FORJA, Raúl Scalabrini Ortiz o Juan José Hernández Arregui, y sostuvo que podría haber coincidencias puntuales en materia cultural, pero no en la económica, porque ve en esas corrientes una mentalidad estatista, proteccionista y aliada de los sindicatos.
Libre empresa y catolicismo
El tramo más extenso estuvo dedicado a quienes, desde el nacionalismo católico, sostienen que el liberalismo es pecado. Según Márquez, esos sectores identifican el liberalismo con la Revolución Francesa, a la que calificó de tragedia, y no con la escuela austríaca o la libre empresa. Recordó encíclicas favorables a la iniciativa privada, como la Centesimus annus de Juan Pablo II, y apeló a los Diez Mandamientos.
Para mí no hay ninguna incompatibilidad entre la libre empresa y el catolicismo.
Nicolás Márquez, minuto 1:00:11
Márquez agregó que, en veinte años de lectura de la revista Cabildo, no recuerda una columna de economía, y que el nacionalismo católico, a su juicio, critica lo que no conoce. También rechazó regular por ley los términos de intercambio entre particulares y recordó, como ejemplo, la ley de alquileres. Por último, defendió la alianza entre católicos y evangélicos en la batalla cultural, con el ejemplo del voto católico a Donald Trump en Estados Unidos, y adelantó que prepara un libro inspirado en Revolución y contrarrevolución de Plinio Corrêa de Oliveira, adaptado a la revolución cultural de hoy. En octubre de 2025 Márquez releyó ese libro en una conversación con Julio Loredo de Izcue.
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Fuentes
- “La batalla cultural y la nueva derecha: Nicolás Márquez y Jonathan Ramos”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 12/03/2025 (minutos citados: 6:08, 7:27, 8:38, 14:21, 25:34, 26:14, 30:49, 32:49, 35:05, 28:45, 16:53, 36:30, 37:04, 37:34, 38:56, 39:30, 39:38, 40:56, 42:05, 42:48, 50:10, 53:06, 54:12, 56:27, 57:01, 59:17, 59:30, 1:00:11, 1:01:35, 1:02:00, 1:06:21, 1:07:20, 1:14:15, 1:19:13, 1:21:14, 1:21:52).
- Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y contrarrevolución
- Juan Pablo II, Centesimus annus