Milei y la política actual

Milei, Villarruel y la batalla cultural: Márquez en Radio Zonica

En una charla de casi una hora en Radio Zonica, Nicolás Márquez explicó por qué admira a Milei, contó su lectura de la ruptura con Victoria Villarruel y sostuvo que sin batalla cultural no hay triunfo electoral.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

Nicolás Márquez fue entrevistado en Radio Zonica por un panel de conductores entre los que estaba Ezequiel, un viejo conocido suyo de los años de militancia. La conversación, de casi una hora, recorrió el presente del gobierno de Javier Milei, el camino hacia las elecciones legislativas de octubre, la prisión domiciliaria de Cristina Kirchner, el aborto frente a los tratados internacionales y la ruptura entre el presidente y la vicepresidenta Victoria Villarruel.

El hilo conductor fue una idea que Márquez repite desde hace años: la batalla cultural y la batalla política van de la mano, y la primera es condición de la segunda.

Aborto, tratados y una justicia a reconstruir

Consultado como abogado sobre el derecho a la vida, Márquez sostuvo que la legalización del aborto choca con el Pacto de San José de Costa Rica y con la Convención sobre los Derechos del Niño, que desde la reforma de 1994 tienen jerarquía constitucional. Para él resulta incomprensible que una ley nacional contradiga normas de rango superior, y lo puso en la misma línea que la situación de los militares presos, juzgados según su lectura por aplicación retroactiva de normas.

Atribuyó ese estado de cosas a veinte años de designaciones judiciales politizadas y remarcó que los jueces se nombran con acuerdo del Senado, por lo que la composición del Congreso resulta decisiva. Ahí ubicó la importancia de la elección de octubre: según su análisis, Milei podrá recuperar mucho terreno en Diputados, pero en el Senado, que se renueva por tercios, le faltaría otra elección para contar con un cuerpo votado durante su gestión. Entre las reformas pendientes mencionó la tributaria, la laboral y la sindical.

Qué ve en Milei

Márquez, que escribió junto a Marcelo Duclos La revolución que no vieron venir tras una entrevista personal de dos horas con el presidente en Olivos, enumeró las cualidades que, a su juicio, distinguen a Milei de sus antecesores. La primera, una formación intelectual de treinta años de lectura sistemática que le permitió llegar al poder sabiendo lo que quería hacer, sin depender de asesores que le marcaran el rumbo. Contrastó ese perfil con el de Mauricio Macri, que según él delegaba la orientación en consultores de sesgo progresista.

La segunda, la capacidad para armar equipos y delegar. Para Márquez, varios funcionarios que ya habían pasado por el gobierno de Macri sin destacarse rinden ahora de otro modo, y lo explicó con una comparación futbolera: con un buen director técnico, el equipo funciona distinto. Destacó también lo que llamó un "sano y profundísimo sentimiento anticomunista" del presidente.

Ser anticomunista no es ser un cazador de brujas. Odiar el mal es un acto de amor, decía Santo Tomás.

Nicolás Márquez, minuto 22:22

Sobre su propia ubicación, se definió como liberal en el sentido del respeto a la libertad individual pero "mucho más conservador", y explicó que el libertarismo es una rama del liberalismo con distintos matices, dentro de la cual Milei se considera paleolibertario, la línea más cercana a la derecha. Recordó además que se le escaparon lágrimas al escuchar el discurso del presidente en Davos sobre la agenda del lobby LGBT: dijo que ningún político lo había conmovido así desde 1983.

Esto sale de una entrevista radial de 53 minutos

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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La domiciliaria de Cristina Kirchner

Consultado por la condena a Cristina Kirchner, Márquez dijo tener sentimientos encontrados. Por un lado, satisfacción porque quede condenada ante la historia y porque, a su juicio, los argumentos del lawfare pierden fuerza. Por otro, rechazo a las condiciones de la prisión domiciliaria en su departamento de Recoleta. Citó a Adam Smith, que según recordó definía el derecho penal como la forma civilizada de la venganza, para sostener que una pena es algo que se padece. Le objetó a la Justicia que le permita reuniones políticas, discursos grabados para actos, visitas como la de Lula y saludos desde el balcón: a su entender, así el arresto se convierte en una tribuna política.

La ruptura con Villarruel

A pedido de los conductores, Márquez explicó por qué había dicho que Victoria Villarruel "en ese momento sí era leal". Contó que la conoce desde hace más de veinte años, de los tiempos en que un grupo reducido militaba en la reivindicación de las víctimas del terrorismo, y que compartieron un programa de estudios en Washington. Su lectura es que la vicepresidenta tiene astucia política, que él distingue de la inteligencia, y que durante su etapa como diputada mantuvo un perfil disciplinado que le valió la confianza de Milei.

Según Márquez, el punto de inflexión fue el debate de candidatos a vicepresidente frente a Agustín Rossi, en el que reconoció que tuvo una actuación "notablemente elogiable". A partir de ahí, sostiene, Villarruel creyó tener una popularidad propia y pretendió una suerte de "gobierno bicéfalo", sin asumir que los votos eran del presidente. Para él, lo más inteligente habría sido limitarse a la función técnica de presidir el Senado: el vicepresidente no toma decisiones ni paga costos políticos, y con lealtad y bajo perfil podía convertirse en heredera natural. Citó una encuesta de Clarín que, según su lectura, la mostraba perdiendo casi veinte puntos de imagen, y anticipó que buscará ser candidata presidencial en 2027. Cinco días después dedicó a la vicepresidenta una transmisión de más de hora y media en su canal.

Batalla cultural, batalla electoral

Cuando le preguntaron si pensaba dar el salto a la política, Márquez aclaró que ya hace política, aunque no partidaria. Explicó que difundir ideas para influir en un público que después vota es una forma de acción política, y se definió como un "francotirador" que cumple una función no institucional. Habló de "muchos guerrilleros" en distintas trincheras: desde quien escribe un libro hasta quien graba un TikTok o conduce un programa de radio.

No habría éxito en la batalla electoral si previamente no persuadís en la batalla cultural.

Nicolás Márquez, minuto 44:43

Uno de los conductores le recordó una conferencia de 2019 en la que Márquez había descrito tres vertientes de la derecha: el liberalismo, el conservadurismo y el nacionalismo. La fórmula de unidad era que los liberales respeten el derecho a la vida, que los conservadores entiendan que la tradición debe estar al servicio del progreso y que los nacionalistas no confundan el amor al Estado con el amor a la patria. Márquez sostuvo que La Libertad Avanza reúne esas tres corrientes. Dio como ejemplo su libro escrito junto a Duclos, pese a sus diferencias, y la presencia de nacionalistas católicos que entienden al mercado como motor de la riqueza. Citó además a la Fundación Faro, que dirige Agustín Laje, como brazo de la batalla cultural del gobierno contra el wokismo y en la discusión sobre los años setenta.

Fuentes

  1. “Villarruel en su fantasía cree que es popular | Nicolás Márquez en Radio Zonica”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 11/07/2025 (minutos citados: 1:59, 2:14, 3:37, 5:26, 6:21, 8:49, 9:23, 10:29, 11:38, 12:49, 19:56, 21:17, 22:11, 22:22, 25:45, 27:00, 28:09, 28:55, 31:42, 33:27, 35:19, 36:31, 37:07, 38:00, 39:04, 42:20, 43:50, 44:43, 45:17, 46:12, 47:56, 49:06, 49:34, 50:51, 51:21).
  2. Nicolás Márquez y Marcelo Duclos, La revolución que no vieron venir
  3. Nicolás Márquez y Agustín Laje, El libro negro de la nueva izquierda