Diez respuestas a los argumentos a favor del aborto legal
En plena discusión del proyecto de legalización de 2018, Nicolás Márquez repasa uno por uno los argumentos del campo abortista y responde con razones jurídicas, políticas y científicas.
En abril de 2018, cuando el Congreso argentino empezaba a tratar el proyecto de ley para legalizar el aborto, Nicolás Márquez grabó un monólogo breve y directo para su canal. El objetivo, según lo presenta, era repasar diez "mitos" o "falacias" que a su juicio los sectores abortistas habían instalado en el debate público, y ofrecer respuestas para quienes tuvieran que discutir el tema.
El recorrido combina argumentos de derecho constitucional, de representación política, de política sanitaria y, sobre el cierre, de biología: para Márquez, la discusión no es religiosa sino científica.
Un problema constitucional y de representación
La primera objeción es jurídica. Márquez sostiene que una ley ordinaria no puede despenalizar ni legalizar el aborto, porque la reforma de 1994 incorporó con rango constitucional, a través del artículo 75 inciso 22, tratados internacionales de derechos humanos —entre ellos la Convención sobre los Derechos del Niño— que según su lectura protegen la vida humana desde la concepción. Si se quisiera cambiar eso, argumenta, habría que convocar a una Asamblea Constituyente, con las mayorías especiales que ello exige.
La segunda objeción es política. Según Márquez, ninguno de los partidos con peso electoral en 2015 y 2017 llevó la legalización del aborto en su plataforma, y figuras enfrentadas como Mauricio Macri y Cristina Kirchner se habían manifestado a favor de la vida. El único sector que la levantó explícitamente, dice, fue la izquierda trotskista, que obtuvo alrededor del 2% de los votos. De ahí concluye que impulsar ahora el proyecto equivale a imponer "por la ventana" algo que nunca se prometió en campaña, en una materia que no es menor. En diciembre de 2024, en su balance de la presidencia de Macri, le reprochó haber habilitado ese debate.
Salud pública y el argumento de clase
Frente a la idea de que el aborto es un problema de salud pública, Márquez responde que el embarazo no es una enfermedad y que no puede considerarse política sanitaria un procedimiento en el que, de dos pacientes, uno sale con vida y el otro no. Al argumento de que "se hace igual", opone una analogía con otros delitos: que algo prohibido se siga cometiendo no justifica legalizarlo, sino reforzar la prevención.
También discute el planteo de que mueren mujeres pobres mientras las de mayores recursos acceden a clínicas clandestinas más sofisticadas. Lo califica de razonamiento clasista y propone otra comparación: el Estado no debería igualar hacia abajo facilitando lo dañino, sino reducirlo en todos los sectores.
Lo importante es que no mueran más niños, no es un problema de clase social.
Nicolás Márquez, minuto 3:57
Sobre la cantidad de muertes maternas por abortos clandestinos, Márquez afirma que son muy pocas en proporción a los 500.000 abortos anuales que, según él, estiman los propios grupos abortistas. Y retoma esa misma cifra para rebatir la idea de que las mujeres son perseguidas penalmente: si hubiera tantos abortos y, como sostiene, ninguna mujer presa por esa causa, la supuesta criminalización sería en los hechos nula.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoEl ejemplo del primer mundo
Otro argumento que examina es el de que la legalización ya rige en países desarrollados. Márquez responde que el hecho de que algo se haga en el primer mundo no lo vuelve bueno, y señala una contradicción: la izquierda, dice, invoca a los países capitalistas en este tema pero rechaza sus modelos de economía abierta, propiedad privada y libre intercambio. Agrega que, a su juicio, esos países ya estarían revisando el rumbo, y menciona la postura provida de Donald Trump y las políticas de estímulo a la natalidad en Francia ante la caída de los nacimientos en Europa.
No es religión, es ciencia
El noveno punto responde a quienes plantean el aborto como una cuestión de fe: "si vos sos católico o cristiano o creyente, bueno, no hagas el aborto, pero no le impidas a que los otros lo hagan". Márquez acepta que la religión pertenece al fuero íntimo de cada persona, pero niega que el debate pase por ahí. No depende, dice, de lo que digan el Papa, una encíclica o la Conferencia Episcopal.
El aborto es un crimen, no porque lo diga un pasaje bíblico sino porque lo dice la ciencia.
Nicolás Márquez, minuto 10:37
Ante la duda, a favor de la vida
El último punto aborda la idea de que "la biblioteca está repartida" sobre cuándo empieza la vida. Márquez sostiene que no hay tal división en el mundo científico y atribuye la relativización a intereses económicos. Pero aun concediendo la duda, propone un razonamiento tomado del derecho penal: así como el principio in dubio pro reo obliga a absolver ante la falta de certeza, en este caso la duda debería resolverse protegiendo la vida desde la concepción, para no fijar un plazo arbitrario de semanas o meses.
Ante la duda hay que defender la vida desde el momento mismo de la concepción.
Nicolás Márquez, minuto 12:25
Márquez cierra el video con la intención de que el repaso sirva "para reflexionar, para retrucar o para reforzar" los argumentos en un debate que por entonces ocupaba el centro de la agenda argentina. La noche del 8 de agosto de 2018, cuando el Senado votó el proyecto, Márquez estuvo en un panel de Crónica.
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Fuentes
- “Retrucando 10 mentiras sobre el aborto. Por Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 07/04/2018 (minutos citados: 0:01, 0:17, 0:32, 0:54, 1:15, 1:49, 2:22, 3:07, 3:33, 3:57, 4:38, 6:22, 6:38, 7:26, 7:49, 8:27, 8:42, 9:21, 10:33, 10:42, 11:07, 12:13, 12:25, 13:06).