Batalla cultural

El “derecho a ofender”: Márquez y Miklós Lukács contra la cultura de la cancelación

En 2023, Márquez y Miklós Lukács discutieron la nueva acusación contra la derecha cultural —reclamar un “derecho a ofender”—, el Estado como árbitro de las ofensas, la ingeniería social dirigida a los chicos y cómo va, a su juicio, la batalla cultural.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

A comienzos de agosto de 2023, Nicolás Márquez recibió en su canal a Miklós Lukács, conectado desde Inglaterra, para un conversatorio breve sobre un tema que, según Márquez, se había instalado como nueva acusación contra quienes dan la batalla cultural: la de reclamar un “derecho a ofender”. La charla derivó luego hacia el papel del Estado, la ingeniería social dirigida a los chicos y un balance del estado de la batalla cultural. Ya habían conversado en mayo de 2020, en plena cuarentena, sobre qué significa ser conservador.

Márquez abrió recomendando Neoentes, el libro de Lukács, que ya habían presentado juntos en su canal y en la Argentina.

De “antiderechos” a promotores de la ofensa

Márquez planteó su punto de partida: los valores que defiende —el derecho a la vida frente al aborto, el mérito, la patria potestad, la libertad religiosa, la igualdad ante la ley— no se oponen a la libertad, sino que la complementan. Por eso, sostuvo, a sus adversarios les resultaba difícil seguir calificándolos de “antiderechos”, y habrían pasado a otra acusación: ahora se los cancelaría porque su libertad de expresión ofende a determinados sectores.

A ver, yo me canso de la noche a la mañana de escuchar cosas que me repugnan y no pretendo que nadie se calle.

Nicolás Márquez, minuto 5:27

Márquez evocó a Jordan Peterson: quien toma una posición profunda inevitablemente incomoda a alguien, y solo una frivolidad garantiza no ofender a nadie. Lukács agregó una distinción: los “promotores de la tolerancia” ya no hablan solo del deber de no ofender, sino de un “derecho a no ser ofendido”, que habilitaría incluso la persecución penal. Señaló además que, a su juicio, los más ofendidos hoy en Occidente son los católicos y los cristianos en general, y que sin embargo no recurren al Estado para silenciar a quienes los agravian.

La opinión, infinita; la acción, finita

Para Márquez, incluso una ofensa objetivamente agresiva debe poder decirse: el otro tiene derecho a responder, a bloquear o a ignorar, y para las acusaciones graves existen las figuras de calumnias e injurias. Atribuyó a Stuart Mill la idea de que la opinión debe ser infinita y lo único finito tiene que ser la acción: solo cuando hay una agresión física debe intervenir el Estado. Lukács lo relacionó con lo que Agustín Laje llama “adolescentrismo”: el adulto que espera que “papito Estado” reprima a los malvados, cediéndole cada vez más libertades. Márquez ya había planteado ese límite entre opinión y acción en 2017, en un monólogo sobre el crimen de odio.

Márquez llevó el argumento a sus consecuencias: si ofender fuera delito, habría que prohibir buena parte de la tradición escrita. Mencionó La mentalidad anticapitalista, de Ludwig von Mises, donde recordaba un trato despiadado hacia el empleado de oficina; pasajes de la Biblia que hoy muchos consideran ofensivos, y la frase de Marx sobre la religión como “el opio de los pueblos”, que puede ofender a un hombre de fe. Quien no cree, dijo, no tiene obligación de ir a misa, pero el creyente debe poder decir lo que considera revelado sin temor a la sanción penal.

También describió el fenómeno con una imagen propia:

Para mí no es una generación de cristal, yo diría una generación de pompas de jabón, porque el cristal tiene sustancia, tiene dureza.

Nicolás Márquez, minuto 15:51
Márquez y Miklós Lukács discuten el “derecho a ofender”, la cancelación y el estado de la batalla cultural.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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El Estado, el mercado y los chicos

Ambos coincidieron en criticar a un sector de liberales que, según Lukács, pide la intervención estatal para obtener privilegios para colectivos. Márquez aclaró que lo que dos adultos hacen en privado no le incumbe a nadie: su objeción, dijo, apunta a los privilegios que se le reclaman al Estado y a la cancelación de quienes opinan distinto. En la misma línea, criticó que en México, según contó, exista un cupo legislativo para personas LGBT, porque obliga a exponer la propia intimidad para acceder a una banca.

Márquez cuestionó además que se invoque el libre mercado para justificar contenidos infantiles con temática sexual: se preguntó qué chico de cinco, seis o siete años le pide eso a una productora de dibujos animados. Su respuesta fue tajante: “eso se llama y tiene un nombre: ingeniería social”, dirigida a un sector que, por edad y madurez, no tiene discernimiento para defenderse. Ambos criticaron también los tratamientos hormonales y quirúrgicos en menores, y Lukács sostuvo que el aborto es “el mayor genocidio” de la historia.

La batalla cultural, 4 a 2

Consultado por Márquez sobre dónde estaba parada la batalla cultural, Lukács respondió con un resultado futbolístico: hasta unos tres años antes iban perdiendo 4 a 0, y ahora 4 a 2. Lo explicó por un cambio demográfico en las conferencias, cada vez más llenas de jóvenes, y le atribuyó a Agustín Laje buena parte de esa llegada. Según Lukács, muchos varones están cansados de que se los criminalice y muchas mujeres, de las consecuencias del feminismo. Aun así se declaró pesimista en el corto plazo: anticipó un daño inevitable antes de una reconstrucción que, dijo, encabezarán los más jóvenes.

Este partido no tiene 90 minutos, tiene décadas de duración. Y yo creo que tarde o temprano sí vamos a ganar.

Miklós Lukács, minuto 38:23

Al final, Márquez anunció que volvería a compartir escenario con Lukács en Lima los días 2 y 3 de septiembre, y luego en Miami con Agustín Laje, Pablo Muñoz Iturrieta y otros expositores. Lukács presentó Tecnopoliteia, la academia online que lanzaba con Laje para recuperar la formación humanista frente a lo que describió como la estandarización del pensamiento en las universidades, con un primer curso sobre política, tecnología y poder. Márquez cerró con una síntesis del tema de la noche: “más que el derecho a ofender, es el derecho a decir verdades objetivas”.

Fuentes

  1. “El derecho a OFENDER | Nicolás Márquez y Miklos Lukacs”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 01/08/2023 (minutos citados: 1:07, 1:23, 3:02, 4:28, 4:55, 5:27, 5:34, 6:48, 7:41, 9:45, 10:08, 11:29, 12:11, 13:38, 14:21, 14:53, 15:51, 18:09, 19:36, 20:35, 22:28, 27:29, 30:08, 34:44, 35:03, 36:17, 37:43, 38:23, 38:50, 42:05, 44:47, 46:58).
  2. Miklós Lukács, Neoentes
  3. Ludwig von Mises, La mentalidad anticapitalista