¿Se está dividiendo la derecha? Márquez responde desde Guayaquil
En Radio Fuego, durante la presentación de Ídolos con pies de barro en Ecuador, Márquez habla de la nueva derecha, la discusión sobre Israel, Bukele, Milei y su próximo libro.
De paso por Guayaquil para presentar Ídolos con pies de barro en la feria del libro de esa ciudad, Nicolás Márquez fue entrevistado en los estudios de Radio Fuego 106.5 FM. La conversación, de unos cuarenta minutos, empezó por el libro, pero pronto se desplazó hacia la pregunta que da título al video: si la derecha latinoamericana, ahora que gobierna en buena parte del continente, está empezando a dividirse.
Márquez respondió sobre las diferencias internas del campo que integra, la discusión sobre Israel y Estados Unidos, las comparaciones entre Nayib Bukele y Javier Milei, el balance del gobierno argentino y los proyectos que tiene por delante. Al comienzo, además, dejó una impresión del Ecuador actual: recordó que la primera vez que visitó el país gobernaba Rafael Correa y que, según él, se respiraba "una atmósfera de opresión, de temor, de silencio", algo que hoy no percibe.
Ocho ídolos y un libro con más alcance
Consultado sobre por qué esta vez reunió ocho figuras en lugar de dedicar un libro a una sola, Márquez explicó que la edición con HarperCollins le da una distribución que sus libros anteriores no tuvieron. Eso le permitió volver sobre personajes que ya había estudiado, como el Che Guevara, Salvador Allende o Eva Perón, y sumar otros que considera necesarios para la batalla cultural de hoy: Frida Kahlo, Michel Foucault, Diego Maradona y el papa Francisco, además de Hugo Chávez.
Según contó, la idea original era hacer diez biografías, pero eligió ocho para que cada una tuviera unas 15.000 palabras y resultara completa. Entre los descartados mencionó al guerrillero colombiano Camilo Torres, poco conocido fuera de su país, y a Abimael Guzmán, a quien, dice, "nadie defiende". El criterio fue incluir figuras que la izquierda todavía reivindica. Chávez es la excepción: lo incluyó porque, a su juicio, fue quien revitalizó a la izquierda regional con el Foro de San Pablo cuando se la creía muerta. Márquez destacó también el aparato del libro, con 125 libros leídos y unas 1.500 citas, y señaló que sus críticos lo descalifican sin señalar qué dato o qué fuente sería falso.
Ganar elecciones no alcanza
Ante quienes sostienen que la crítica al wokismo perdió sentido porque el continente está lleno de presidentes de derecha, Márquez respondió que no. Recordó que tras la caída del Muro de Berlín muchos dieron por terminada a la izquierda y, una década después, llegaron Chávez, el Foro de San Pablo y una hegemonía regional que luego se reconvirtió en el Grupo de Puebla. Para Márquez, la izquierda apuesta a desestabilizar a los gobiernos de derecha cuando no tiene el poder, y eso obliga a no bajar la guardia.
Lo peor que se puede hacer es adormecerse por un triunfo electoral. Ahora hay que conservarlo.
Nicolás Márquez, minuto 10:42
Sobre si corresponde hablar de izquierda, progresismo o wokismo, sostuvo que dentro de cada campo hay matices, pero que el progresismo, el trotskismo, el guevarismo, el marxismo clásico y el wokismo son variantes "de un mismo espectro revolucionario" con distintas velocidades y un rasgo común, el igualitarismo: unos buscan la revolución violenta, como el Che, y otros la cultural, como Foucault.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoUna nueva derecha, tres componentes
El entrevistador planteó que, ya en el poder, la derecha empezó a fragmentarse en debates sobre el tamaño del Estado, el liberalismo o la relación con Estados Unidos. Márquez respondió reivindicando la autoría del proyecto: según él, esa derecha la pensaron junto con Agustín Laje hace veinte años, "cuando estábamos en soledad". Hoy se la llama nueva derecha y, explicó, combina tres componentes: el patriótico, el liberal en lo económico y el conservador en la defensa de los valores tradicionales.
En esa fusión ubicó a gobiernos como los de Milei, Kast, Noboa, Bukele o Trump, y a algunos los calificó más bien de centro. "No es mi predilección, pero celebro que estén", dijo, porque antes había en la región gobiernos autocráticos. A quienes hoy buscan marcar diferencias les respondió que se trata de diferencias artificiales: "Estos son los gobiernos que están, son los gobiernos que hay que apoyar".
Israel, Estados Unidos y los opositores tardíos
El punto más álgido fue la relación con Israel y Estados Unidos. Márquez sostuvo que su postura fue siempre la misma y que quienes hoy hacen de Israel su preocupación central son, según él, los mismos que antes participaban de la CPAC, un espacio que asocia al legado pro Israel de Ronald Reagan. A su juicio, incurren en una contradicción en busca de diferenciarse. Su argumento de fondo fue comparativo: en Israel un católico puede practicar su fe y una mujer puede vivir como quiera, algo que, dijo, no ocurre en Irán. Recordó, además, que fundó el Derecha Fest y que algunos de los que hoy dicen que derecha e izquierda son categorías perimidas pedían participar en él.
Bukele, Milei y el balance argentino
Sobre las diferencias entre Bukele y Milei, admitió que el salvadoreño tuvo un pasado ligado a la izquierda, pero afirmó que "ha evolucionado" y que en los hechos gobierna muy a la derecha. Milei, dijo, se define en la teoría como anarcocapitalista y en la práctica como minarquista; y en la entrevista que le dio para su biografía, escrita con Marcelo Duclos, se definió como paleolibertario. Para Márquez, cada presidente prioriza lo urgente en su país, la seguridad en El Salvador y la estabilidad monetaria en la Argentina, dentro de un mismo marco de orden, valores tradicionales y economía de mercado.
Me parece muy bien que se junten, que hagan alianzas, que hagan simposios y que combatan a la izquierda de manera organizada, de manera internacional, porque la izquierda es internacionalista y nosotros no lo hemos sido.
Nicolás Márquez, minuto 33:39
Consultado por la situación argentina, enumeró lo que presentó como "datos duros": según Márquez, el riesgo país bajó de unos 3.000 a 500 puntos, la inflación anual pasó del 250 al 25 por ciento y la pobreza del 57 al 28 por ciento, con récords de cosecha y de producción petrolera y una reducción de 22 a ocho ministerios. Reconoció que la transición es dura porque mucha gente pierde el empleo antes de que lleguen las inversiones, y subrayó que Milei gobernó en minoría, sin gobernadores propios. Por eso considera "indispensable" un segundo mandato. En la oposición identificó a Sergio Massa y Axel Kicillof como figuras que ya gobernaron, y dio la bienvenida a quienes, vengan de donde vengan, quieran sumarse: "Tenemos que jugar con los jugadores que tenemos".
El próximo libro
Hacia el final, Márquez adelantó dos proyectos. Uno, sobre la penetración de la izquierda en la Iglesia católica y en el cristianismo en general, un tema que, dice, conoce bien y que se le reavivó al escribir el capítulo sobre Francisco. El otro, más ambicioso, es una actualización de Revolución y contrarrevolución, de Plinio Corrêa de Oliveira, un pensador que, según contó, le "marcó la vida". Preguntado por los límites al escribir sobre temas de la Iglesia siendo católico, fue tajante: "Nunca jamás sentí un límite", y agradeció a las editoriales que lo publicaron.
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Fuentes
- “¿Se está dividiendo la derecha? Nicolás Márquez responde sin filtros”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 26/09/2026 (minutos citados: 4:55, 6:28, 10:00, 10:42, 12:30, 13:57, 15:19, 22:47, 23:53, 24:39, 25:35, 26:40, 28:49, 30:54, 33:06, 33:39, 36:07, 39:30, 40:29, 42:04, 42:43, 43:56).
- Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y contrarrevolución