Batalla cultural

Sara Winter, desde el encierro: la activista provida brasileña cuenta su caso a Márquez y Soprano

En junio de 2021, con casi un año de tobillera electrónica por orden de la Corte Suprema de Brasil, la activista provida Sara Winter habló con Nicolás Márquez y Patricia Soprano de su caso, de Bolsonaro y de los errores de la derecha brasileña.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

El 11 de junio de 2021, Nicolás Márquez y Patricia Soprano recibieron en el canal de Márquez a Sara Winter, activista provida brasileña, que habló desde su casa, donde cumplía casi un año de restricciones dispuestas por la Corte Suprema de su país. Problemas técnicos demoraron la conexión de Márquez, de modo que buena parte de la entrevista la condujo Soprano; él se sumó después para preguntar por la situación judicial de la invitada y por sus años de giras por América Latina.

Winter contó su recorrido: llegó al feminismo muy joven, se entrenó en Ucrania con el movimiento Femen y, de regreso en Brasil, se convirtió, según dijo, en la feminista más conocida del país. Una experiencia personal que, de acuerdo con su relato, casi le cuesta la vida la llevó a volver a la Iglesia católica en la que se había criado. Desde entonces se presenta como madre, católica y conferencista provida, y dijo haber dado charlas en más de diez países.

Soprano aportó el contexto argentino: el día anterior, en Mar del Plata, un juez federal había dictado una medida cautelar que declaraba inconstitucional la ley de aborto, aprobada a fines de 2020, y ella había ido a apoyarlo frente al juzgado.

Un presidente de derecha, pero “toda la torta continuó roja”

El primer diagnóstico de Winter fue sobre la derecha brasileña. Según ella, el esfuerzo por llevar a Jair Bolsonaro a la presidencia no estuvo acompañado de un plan para gobernar: el Congreso, la Corte Suprema y buena parte de la administración pública seguían en manos de la izquierda después de tres décadas.

O sea, solo pusimos, solo metemos la cereza de la torta, arriba de la torta, pero toda la torta continuó roja.Sara Winter, minuto 8:07

A su juicio, cada iniciativa del presidente era frenada por la Corte o por el Congreso, y la pandemia abrió, en toda la región, una vía para avanzar con el aborto; ella misma aclaró que esa es una percepción suya y que no tiene cómo probarla. Cuando Bolsonaro anunció que vetaría una eventual legalización, contó, la estrategia pasó por la Corte Suprema y comenzó a hablarse de un juicio político contra el presidente, algo que Márquez tradujo para la audiencia como “un golpe de estado o un proceso de destitución”.

El campamento, los allanamientos y la tobillera

Winter relató que en 2020 organizó un campamento frente al Congreso, en Brasilia, en apoyo a Bolsonaro y contra la legalización del aborto, al que según sus cifras llegaban 30.000 o 40.000 personas los fines de semana, y sostuvo que todas las protestas fueron pacíficas. El 27 de mayo de ese año, dijo, la Policía Federal allanó su casa por orden de la Corte Suprema y se llevó computadoras y teléfonos suyos y de una treintena de activistas, periodistas y youtubers que formaban lo que ella llamó la “militancia virtual” de Bolsonaro.

El 15 de junio fue detenida. Según su relato, pasó diez días en una cárcel común sin saber de qué se la acusaba y, al salir, quedó sometida a una tobillera electrónica y a una serie de prohibiciones: no puede salir de su casa, ni siquiera para ir al médico o llevar a su hijo a la escuela, ni comunicarse con una lista de más de cincuenta parlamentarios, activistas y periodistas. Winter afirmó que no hubo juicio ni sentencia, que su nombre no figura en el sistema penitenciario y que por eso los hábeas corpus presentados por sus abogados no prosperan. Agregó que después le cerraron sus cuentas en redes sociales y le bloquearon las cuentas bancarias, lo que describió como una asfixia económica.

Mencionó además que, según su relato, otras ocho personas estaban en una situación similar, y que un diputado del oficialismo pasó más de un mes detenido por grabar un video contra la Corte.

Sara Winter cuenta a Márquez y Soprano su detención en Brasil, critica a Bolsonaro y pide organizar a la derecha desde abajo.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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La crítica a Bolsonaro y los cargos que no se ocuparon

Winter dijo seguir apoyando a Bolsonaro —“es mi presidente”—, pero le reprochó haber guardado silencio ante la situación de sus seguidores detenidos. Sostuvo que el presidente no entiende la batalla cultural, que se rodeó de militares con una mirada positivista y técnica, más ocupados en rutas y aeropuertos que en la agenda del aborto o de la ideología de género.

Ella misma trabajó en el Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, diseñando programas para la maternidad, y renunció, contó, porque convivía con funcionarias de la línea opuesta que, para no parecer antidemocrático, el gobierno decidió no remover. Según sus números, Bolsonaro disponía de unos 35.000 cargos para designar y los redujo a alrededor de 7.000, y aun así no había suficientes cuadros conservadores formados para ocuparlos.

Construir de abajo hacia arriba

La conclusión que propuso para el resto de América Latina fue que no alcanza con ganar una elección. Mencionó a Macri y al gobierno chileno como ejemplos de presidentes considerados de derecha que no lograron sostener su programa, y pidió una militancia organizada, con roles definidos para intelectuales, activistas y financiadores, sin vanidades personales. Una semana después, Márquez y Soprano volvieron sobre el fracaso de la centroderecha con Agustín Laje, en vivo.

Entonces, primero, primero quiero llamar la atención es que necesitamos empezar de abajo a arriba y no de arriba a abajo.Sara Winter, minuto 31:20

Retomó una idea de Jordan Peterson —antes de cambiar el mundo hay que aprender a tender la propia cama— y pidió empezar por la familia, los vecinos y la parroquia. También convocó a manifestaciones pacíficas frente a las embajadas de Brasil en distintos países el 18 de junio, día de su cumpleaños, y a abogados con experiencia ante la OEA o tribunales internacionales a ofrecerle ayuda.

Márquez recordó que conoció a Winter en la Argentina, en la provincia de Neuquén, y que luego trabajaron juntos en México; ella, por su parte, lo describió como alguien que la aconsejó en sus comienzos como conferencista. Al cierre, Soprano le pidió a Márquez una frase que Winter le había escuchado, y él la repitió atribuyéndola a Octavio Paz: “La dictadura perfecta es aquella que no se nota que es una dictadura”.

Fuentes

  1. “Sara Winter *CUENTA TODO* | Nicolás Marquez y Patricia Soprano”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 11/06/2021 (minutos citados: 2:29, 3:39, 3:50, 4:31, 4:54, 5:50, 7:09, 7:53, 8:07, 8:27, 9:57, 10:33, 10:59, 11:59, 13:51, 13:57, 14:57, 15:06, 16:17, 16:57, 17:55, 18:26, 20:16, 21:20, 21:34, 22:04, 22:36, 23:15, 23:28, 23:38, 24:23, 26:19, 27:14, 28:27, 28:48, 30:13, 30:28, 31:20, 31:38, 32:13, 35:39, 35:55, 36:15, 38:31, 39:10, 40:11, 40:34, 41:36, 42:37, 43:01, 45:17, 47:27, 48:17, 48:56, 49:49, 50:00).