Preso en Cuba: Márquez cuenta su detención en La Habana
En un monólogo para su canal, Nicolás Márquez recuerda el viaje a Cuba en el que la policía de extranjería lo detuvo, lo interrogó y lo volvió a demorar en el aeropuerto antes de dejarlo salir de la isla.
Después de varias semanas de ausencia en las redes, Nicolás Márquez volvió a su canal con un video distinto a los habituales: sin libro que presentar ni debate de por medio, se dedicó a contar una experiencia personal. A pedido de un seguidor del grupo de Patreon, relató cómo fue su detención en Cuba, ocurrida, según recuerda, hacia 2007, cuando tenía unos 30 años. Ya había mencionado esa detención en 2019, en una entrevista con el multimedio Bles.
Márquez aclara de entrada que no busca presentarse como mártir. Estuvo en manos de la policía de extranjería, donde, dice, hubo "cierto trato de razonabilidad": en los interrogatorios nunca lo golpearon. Pero sí pasó por una celda sin abogado y sin posibilidad de comunicarse con su embajada.
Un viaje a la semana de la sucesión
El viaje coincidió, según su relato, con la semana en que Fidel Castro dejó el poder en manos de su hermano Raúl. Márquez esperaba encontrar un clima de convulsión o al menos de incertidumbre, y no encontró nada de eso.
Todo el mundo continuaba su vida en absolutísima normalidad, porque el totalitarismo funciona como un engranaje que ya corre solo.
Nicolás Márquez, minuto 4:38
Llevaba una agenda de personas e instituciones para visitar. En Cáritas entregó una bolsa de medicamentos básicos (curitas, paracetamol, ibuprofeno, pasta dentífrica) y cuenta que la gente "se abalanzaba" sobre ellos. También se reunió con escritores que habían estado presos y con las Damas de Blanco, las mujeres de los llamados presos de conciencia. Para Márquez, en Cuba no hay "resistencia" posible, como le reprochaban sus captores, sino apenas una disidencia que se animaba a contar lo que vivía. Esos testimonios los grabó en un reproductor MP3 y después los pasó a discos.
Vigilancia, celda e interrogatorio
Desde su llegada, relata, sintió un acoso psicológico constante: un mozo que lo llamaba por su nombre, desconocidos que le preguntaban si era de Mar del Plata. Tenía previsto dar una conferencia clandestina sobre el gobierno peronista de 1946-1955, buscando con cuidado paralelos con la isla. Antes de poder darla, tras tres o cuatro días de recorrer lugares que sus captores llamaron "contrarrevolucionarios", lo detuvo la policía de extranjería.
Pasó casi un día solo en una celda con barrotes y una cama de cemento. Después, un hombre y una mujer uniformados lo interrogaron durante unas dos horas. Márquez dice que respondía con generalidades para "no pisar el palito", y que ambas partes sabían que se trataba de una pantomima. Al final, el interrogador fue directo: si hacía turismo convencional, podría volver a la Argentina; si no, "se va a quedar a vivir en Cuba". Márquez suspendió la conferencia y dedicó el resto de su estadía a la playa.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoAutoritarismo y totalitarismo
El relato le sirve a Márquez para explicar una distinción que considera clave para entender a Cuba.
Un gobierno autoritario es el que exige de la población la obediencia, pero un gobierno totalitario exige además de la obediencia la adhesión.
Nicolás Márquez, minuto 10:02
Esa adhesión, explica, se obtiene mediante la afiliación al partido y la asistencia obligada a actos y marchas: una especie de militancia paraestatal "muy mal rentada". Según Márquez, en aquel momento el sueldo promedio rondaba los 12 dólares mensuales, lo que empujaba a profesionales universitarias a prostituirse para acceder a bienes que ni el salario ni la libreta de racionamiento les permitían. También sostiene que alrededor del 10% de la población vive en el exilio, pese a lo difícil que es salir de una isla, muchas veces en balsas precarias. En esa época, agrega, el sostén económico del régimen ya no era la Unión Soviética sino la Venezuela de Hugo Chávez, a través del petróleo.
La salida por el aeropuerto
Cuando creía que ya se iba libre, lo volvieron a demorar en el aeropuerto. En una oficina sin identificación, rodeado de uniformados, le revisaron las valijas y le retiraron los discos con las entrevistas grabadas. Márquez recuerda ese momento como el peor del viaje; confiesa que llegó a preguntarse qué hacía ahí, "haciéndose el Tarzán", y que hoy, con 45 años, no repetiría una experiencia así. A los pocos minutos le devolvieron el material intacto: según su interpretación, no tenían cómo revisarlo y lo que querían era observar su reacción. Le hicieron firmar un acta por contravenciones que nunca supo cuáles eran, y cuando le dijeron que sus valijas ya estaban en el avión entendió que lo dejaban irse.
En el vuelo a Panamá se sentó junto a una joven que viajaba a Venezuela en una misión humanitaria, y la animó a buscar su propia libertad. La llegada a Panamá le devolvió, dice, la "civilización": aire acondicionado, música, comercios que competían por ofrecer lo mejor. Y cierra con ironía el regreso a la Argentina kirchnerista: "Siempre se puede estar peor". En marzo de 2026 volvió a contar esa detención en un stream chileno.
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Fuentes
- “Cuando estuve preso en Cuba | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 20/04/2021 (minutos citados: 1:22, 2:02, 2:30, 3:13, 3:56, 4:38, 5:22, 5:55, 6:32, 7:00, 7:26, 8:21, 9:10, 10:02, 10:38, 11:59, 13:26, 13:59, 14:13, 15:41, 16:08, 16:41, 17:23, 17:53, 18:53, 19:31, 20:06).