Del fenómeno Milei a la cárcel en Cuba: Márquez, invitado en un stream chileno
En la última semana de Boric en La Moneda, Nicolás Márquez pasó dos horas en un programa de streaming chileno. Habló de Milei como fenómeno cultural, del futuro de Johannes Kaiser, de la caída de la prensa tradicional, de cómo conoció a Agustín Laje y de los días en que estuvo detenido en Cuba.
A comienzos de marzo de 2026, en la última semana de Gabriel Boric en el poder y antes de que asumiera José Antonio Kast, Nicolás Márquez fue invitado a un programa chileno de streaming de derecha que se transmite en vivo por YouTube. Estuvo de paso en Santiago para participar de un acto del Partido Nacional Libertario. Los conductores lo presentaron como “una de las personas probablemente más influyentes de la derecha en América Latina” y, entre bromas, lecturas de mensajes del público y avisos publicitarios, la charla duró más de dos horas.
La conversación empezó con el discurso de Javier Milei en la apertura de sesiones del Congreso, del que Márquez es biógrafo. Siguió con el balance de la elección chilena, la crisis de la prensa tradicional, el vínculo del autor con Agustín Laje, una detención en Cuba hace veinte años y la relación entre la izquierda occidental y el islamismo.
Milei, un “rockstar” sin rivales generacionales
Los conductores compararon el estilo de Milei frente a los legisladores kirchneristas con el de Mauricio Macri, que en su momento pedía respeto en la misma situación. Márquez reconoció que el estilo argentino no se puede “trasplantar” tal cual a Chile, pero lo defendió: frente a adversarios que no respetan las reglas, sostuvo, hay que “ir a la guerra con herramientas con las cuales vos puedas discutir”.
Para Márquez, el fenómeno también es generacional. Según él, el peronismo “no tiene recambio generacional”: las caras, el discurso y la estética son siempre los mismos, mientras los jóvenes, que son el grupo más numeroso del padrón, viven en otro mundo. Pese al costo social del ajuste, que atribuye a “lo que Milei heredó”, prevé que el oficialismo crecerá en 2027 en el Congreso, las intendencias y las gobernaciones. Contó además que Agustín Laje anunció su candidatura a senador por Córdoba para esa elección.
También describió a Milei como alguien cuya “verdadera vocación” es la de rockstar: en la Asamblea Legislativa lo vio como “un Mick Jagger arriba del escenario”. Relató una conversación con el Presidente sobre el último debate contra Sergio Massa, que Márquez había visto desde Perú con amigos como Vanessa Kaiser y Miklós Lukács y del que salió desmoralizado. Según Márquez, Milei le explicó que su objetivo no era ganarle el debate a Massa sino no perder la compostura, para no espantar a los votantes de Juntos por el Cambio. Massa, en cambio, le habló al público politizado.
Chile, Kaiser y la historia como batalla
Márquez elogió la prosperidad chilena, que atribuye al rumbo que tomó el país después de 1973. Advirtió que las nuevas generaciones la dan por sentada y que, si se hubiera aprobado la propuesta constitucional de 2022, ese bienestar “tiene fecha de vencimiento”.
Así no es Chile, así fue construido a partir de determinadas ideas y de determinados rumbos. Es decir, las cosas no son dadas, no brotaron de un maná. […] Pelear la historia no es un pasatiempo, es dar batalla cultural también.
Nicolás Márquez, minuto 24:55
Sobre el resultado de Johannes Kaiser, cercano al 15% con un partido de un año, sin recursos ni experiencia electoral previa, lo calificó como “un sobresaliente comienzo”. Recordó que Milei no habría existido sin un Macri antes y aconsejó a Kaiser acompañar lo que coincida del futuro gobierno de Kast y ser “un faro de corrección” cuando este se corra al centro. Según Márquez, así llegaría como un candidato con muchas posibilidades.
El fin del monopolio del micrófono
Uno de los ejes de la charla fue el desplazamiento de la televisión por el streaming. Márquez sostuvo que hoy los programas políticos tradicionales se limitan a comentar lo que pasa en las redes. Según él, el periodista “profesional” perdió el monopolio del micrófono y el público dejó de ser un sujeto pasivo: ahora puede responder, recortar un fragmento y contestar con su propio video. Mencionó el caso de Jorge Lanata, que no estudió periodismo y fue, a su juicio, el periodista más importante de las últimas décadas en la Argentina. También el de Ronald Reagan, un actor sin doctorados al que muchos historiadores consideran un gran estadista, como ejemplos de una “sobrevaloración” de los títulos.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoLaje, a los quince años
A pedido de un espectador que lo llamó “mentor de Agustín Laje”, Márquez contó que lo conoció en Córdoba, en una conferencia a la que Laje fue con su madre cuando tenía 15 años. En esa época se comunicaban por Messenger, y ya entonces le llamó la atención una lucidez “muy rara para su edad”. Recordó la charla, que Laje relata en Generación idiota, en la que el joven le contó que estudiaba informática por las perspectivas económicas aunque quería estudiar ciencia política. Márquez le preguntó qué quería de la vida, y Laje terminó cambiando de carrera. También le recomendó no sobrecargar su primer libro “como si fuera el único”. Hoy, dijo, “es un hermano, ya no es un amigo”.
Detenido en La Habana
Los conductores le preguntaron por su viaje a Cuba de 2006 o 2007, que él mismo describió alguna vez como la situación más estresante de su vida. Márquez aclaró que no quería “hacerse la víctima”: estuvo detenido un fin de semana. Había ido a dar charlas clandestinas, una de ellas sobre Perón, en la que planeaba describir a un gobernante que encarcelaba opositores y concentraba los medios, “un Fidel Castro sin barba”. Además había visitado a esposas de presos políticos y a Cáritas. Tras la detención y los interrogatorios, lo peor llegó en el aeropuerto. Le confiscaron dos cámaras y un reproductor de MP3 con entrevistas grabadas a disidentes, y temió que las escucharan. Supo que lo dejaban ir recién cuando vio que su valija ya estaba en el avión. Al hacer escala en Panamá, contó, sintió que volvía a ver el mundo “en colores”. En abril de 2021 había dedicado un video entero a esa detención, a pedido de un seguidor.
Izquierda, islamismo y el lugar del humor
A partir de un video sobre la alianza entre la izquierda occidental y el fundamentalismo islámico, Márquez propuso una explicación inspirada en Ludwig von Mises: el resentido odia tanto que acepta dañarse a sí mismo con tal de que los demás también sufran. “Ellos anteponen el odio, el resentimiento, por encima de cualquier idea”, dijo. Así explica que grupos cuyas causas serían castigadas por el islamismo lo apoyen igual por tener un enemigo común. En la misma línea repasó la influencia de la Teología de la Liberación en la Democracia Cristiana chilena y en el cardenal Raúl Silva Henríquez durante los años de Allende. Señaló a Michel Foucault, con su “microfísica del poder”, como el pensador más influyente de lo que hoy se llama “woke”.
Consultado sobre si el humor les resta seriedad a los referentes de derecha, Márquez defendió la diversidad de estilos. Dijo tener un “enorme respeto” por Axel Kaiser y citó a David Hume para recordar que las emociones van por delante de la razón.
Hay formas muy diversas de dar la batalla cultural. Esta es extraordinaria: apelar al humor es una herramienta fantástica.
Nicolás Márquez, minuto 1:15:16
Sobre el final dejó otra idea de método. Recordó que a Álvaro Alsogaray le reprochaban repetir siempre la misma receta económica, y él respondía que el problema era siempre el mismo. Para Márquez, la batalla cultural también consiste en “decir siempre lo mismo”, porque hay que explicarlo veinte veces. En el segmento de preguntas rápidas eligió Nueve reinas como la película más representativa del cine argentino, aclaró que es hincha de Estudiantes de La Plata y no de Boca, y recomendó la obra del sociólogo Juan José Sebreli, de quien dijo haber leído entre diez y quince libros.
Notas relacionadas
Fuentes
- “Nicolás Márquez la rompe en programa chileno”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 05/03/2026 (minutos citados: 8:05, 14:18, 16:08, 17:29, 18:50, 19:48, 21:36, 23:35, 24:55, 26:20, 33:17, 34:11, 35:38, 36:23, 38:24, 39:32, 40:23, 44:54, 46:29, 48:33, 52:23, 53:14, 54:02, 55:38, 58:09, 1:02:50, 1:03:09, 1:04:31, 1:09:40, 1:15:05, 1:15:16, 1:16:08, 1:38:41, 1:39:29, 1:52:33, 1:54:08).
- Agustín Laje, Generación idiota
- Juan José Sebreli, La era del fútbol
- Juan José Sebreli, Los deseos imaginarios del peronismo
- Juan José Sebreli, Comediantes y mártires
- Juan José Sebreli, El asedio a la modernidad
- Michel Foucault, Microfísica del poder