Pasión y razón: por qué la derecha necesita mística, según Márquez
En un vivo desde su biblioteca, Márquez retoma una crítica que hizo hace veinte años en La mentira oficial —una derecha sin mística— y la aplica al presente de La Libertad Avanza.
En una transmisión en vivo desde su biblioteca, Nicolás Márquez dedicó la primera media hora a una idea que, según contó, lo obsesiona desde hace dos décadas: la política no se gana solo con razones. El punto de partida fue su segundo libro, La mentira oficial, publicado hace veinte años, donde criticaba a la derecha argentina por carecer de mística, de ese componente emocional que, en sus palabras, motoriza la militancia.
La segunda parte del vivo fue una ronda de preguntas del público sobre el gobierno de Milei, la diferencia entre conservadores y paleolibertarios, la Revolución Libertadora y sus libros sobre el socialismo del siglo XXI.
Un animal pasional y racional, en ese orden
Márquez arrancó con una pregunta al público: ¿alguien leyó alguna vez la carta orgánica de un partido antes de votar? Él admitió que nunca. Retomó un ejemplo de Generación idiota, de Agustín Laje: el comprador que exige todos los detalles técnicos de un televisor pero vota sin leer una plataforma, guiado por debates en los que cada candidato tiene dos minutos por tema.
El ser humano es pasional y racional en ese orden. Es un animal pasional y racional en ese orden.
Nicolás Márquez, minuto 7:05
Para ilustrarlo recordó el debate Kennedy-Nixon: quienes lo escucharon por radio dieron ganador a Nixon, mejor argumentado; quienes lo vieron por televisión, a Kennedy. Para Márquez, en el gran público, el que decide las elecciones, la estética prevalece sobre el discurso. También contrapuso a Santo Tomás, para quien la pasión debe estar guiada por la razón, con David Hume, que sostenía que primero viene la pasión y luego la razón busca justificarla.
El mito conducente y la izquierda
Márquez citó el mito soreliano y una frase que atribuyó a Thomas Sowell: la izquierda es una ideología con emociones fuertes e ideas débiles. Según su lectura, eso explica que la izquierda persista pese a sus fracasos: sus militantes se movilizaban por la lucha de clases y la revolución, un mito capaz de movilizar, y no por la descripción real de sus proyectos. También recordó que el peronismo fue siempre pura pasión, mientras que los partidos minoritarios de derecha se apoyaban solo en la razón y miraban con desconfianza lo emocional, como en la anécdota del bombo en un acto de la UCeDé de Alsogaray.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoLa épica de La Libertad Avanza, en pausa
Según Márquez, La Libertad Avanza fue la primera expresión de derecha que construyó esa mística en redes, con youtubers, influencers, memes, actos con estética de recital y un enemigo identificado, la casta. Él mismo reivindicó su aporte con el festival de la derecha y recordó que en 2008 acuñó la expresión “batalla cultural”. En noviembre de 2024 había analizado, a partir de las Fuerzas del Cielo, la épica que le faltaba a la derecha.
La pasión no puede estar ausente en un proyecto político que tenga vocación de poder y la pasión está asignada en política por la mística y la épica.
Nicolás Márquez, minuto 30:43
Sin embargo, sostuvo que esa épica quedó paralizada en los últimos dos meses por dos factores que, a su juicio, desanimaron a la militancia: la estrategia en la provincia de Buenos Aires y el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Márquez insistió en que, por el bien del gobierno, Adorni debería dar explicaciones públicas o dar un paso al costado, y advirtió que el tema tapa buenas noticias económicas que, según él, el gobierno no logra capitalizar. Contrastó esa situación con el kirchnerismo, que a su entender ya perdió la épica de los setenta y de los derechos humanos, y con el PRO, al que describió como un partido de marketing sin mística.
Las preguntas del público
Consultado sobre la diferencia entre conservadores y paleolibertarios, Márquez dijo que hoy el conservador es culturalmente occidental y cristiano y económicamente defensor del libre mercado, y que no lo considera tan alejado del paleolibertarismo. Sobre la Revolución Libertadora defendió a Lonardi y al almirante Rojas como sus grandes figuras y remitió al relato de esa semana de combates en su libro El fetiche de las masas.
También contó cómo escribió por encargo de una fundación estadounidense dos libros sobre el socialismo del siglo XXI, El impostor, sobre Evo Morales, y El cuentero de Carondelet, sobre Rafael Correa, que se sumaron a los que ya había escrito sobre Chávez y, con Laje, sobre el kirchnerismo. Aseguró que no cambió “una coma” de sus convicciones y que el viaje a Ecuador para investigar el libro de Correa fue especialmente incómodo. Ante una pregunta sobre el desinterés juvenil por la política, discrepó: a su juicio, las redes están politizando a los jóvenes, y Milei ganó gracias a ese voto.
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Fuentes
- “Pasión y razón en la batalla cultural”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 09/05/2026 (minutos citados: 1:36, 4:40, 7:05, 11:18, 13:09, 16:53, 18:55, 21:07, 22:10, 28:23, 28:50, 30:43, 42:32, 45:27, 1:01:39, 1:05:47, 1:08:35).
- Nicolás Márquez, La mentira oficial
- Agustín Laje, Generación idiota
- Isidoro Ruiz Moreno, La Revolución del 55