Milei y la política actual

De Maradona a Messi: Márquez explica en Lima el cambio cultural que llevó a Milei

De visita en Perú para presentar el libro sobre Milei que escribió con Marcelo Duclos, Nicolás Márquez habló de la estabilidad peruana, del vínculo del Presidente con los jóvenes, del poder de las redes y de la Agenda 2030. Cerró comparando a dos ídolos del fútbol argentino.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

De visita en Lima, Nicolás Márquez dio una entrevista extensa a un medio peruano en la previa de un encuentro conservador en La Molina. Allí iba a dar la conferencia Demoliendo al progresismo y a presentar Milei, la revolución que no vieron venir, el libro que escribió con el periodista Marcelo Duclos. Después hablaría un panel integrado por Miklós Lukács y Luciano Reboredo, entre otros.

La conversación empezó por la política peruana y el fenómeno de los “caviares”, como se llama en Perú a los progresistas. Después pasó a Milei, al papel de las redes sociales, a la Agenda 2030 y, casi en la despedida, a una comparación entre Diego Maradona y Lionel Messi que le da título al video.

El “misterio” peruano

Márquez contó que la estabilidad de Perú le resulta una curiosidad. Varios de sus expresidentes terminaron presos o prófugos, pero cada vez que visita el país encuentra que “los precios son iguales, el dólar está igual, las instituciones funcionan como deben funcionar”. Según él, la explicación está en una combinación de factores: la fe y la tradición, un concepto “muy elevado” de la familia, un Poder Judicial y un Congreso que siguen funcionando, un banco central que no emite y unas Fuerzas Armadas que, a su juicio, no fueron penetradas por la izquierda. Puso como contraejemplo a Venezuela, que según él “aprendió la lección de Fidel Castro”: descabezar a los militares y poner hombres propios para dejar al ciudadano “totalmente desarmado y desamparado”.

Para Márquez, derrotada la vía armada (Sendero Luminoso y el MRTA en Perú) y caído el Muro de Berlín, la izquierda se reorganizó en el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla y “cambiaron la hoz y el martillo por la bandera multicolor”. En lugar del proletariado, dice, ahora se apoya en feministas, colectivos LGBT, ecologistas, multiculturalistas e indigenistas: “otros ejércitos más pequeños, pero muchos”.

Milei y la juventud

Ante la pregunta de si esa estrategia tiene futuro, Márquez se definió como “muy optimista”. Su argumento es que la Argentina era “la meca” del progresismo y terminó eligiendo a un presidente que se convirtió en figura mundial y cuenta con el apoyo de los jóvenes. Según él, los jóvenes hoy pueden contrastar en internet lo que antes solo se encontraba en una biblioteca.

Históricamente, el joven era rebelde y la rebeldía pasaba por la izquierda. Pero una vez que la izquierda es el establishment, el statu quo, y el joven ve que no tiene prosperidad, que la izquierda no se la brinda, no tiene futuro, no tiene posibilidad de emprender y encima le mienten…

Nicolás Márquez, minuto 12:05

Al entrevistador le preocupaba que cuatro años de gobierno no alcancen. Márquez respondió que en la Argentina hay reelección y que, a diferencia de Menem, que “nunca le dio importancia a la batalla cultural”, Milei “está obsesionado” con ella. Para Márquez, si cambia la mentalidad de la población, cualquier sucesor tendrá que moverse “dentro de un mismo marco tendencial”.

Esto sale de una entrevista de 45 minutos

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Del “loquito” de los programas a la Casa Rosada

Márquez reconstruyó la carrera de Milei en tres etapas y se apoyó en una entrevista de dos horas que el Presidente les dio para el libro. Primero vino la batalla cultural. Después, la electoral: el cambio llegó, según el relato de Milei, cuando tras una conferencia desbordada uno de los organizadores le advirtió que esa gente que lo seguía “mañana tiene que votar y tu apellido no está en ninguna boleta”. Por último, la etapa más difícil: gobernar en minoría en ambas cámaras, sin gobernadores ni intendentes propios. Según Márquez, Milei lo sobrellevó “persuadiendo” y apoyado en un alto consenso social, y espera que las elecciones de medio término le den más peso en el Congreso.

Sobre las ideas del Presidente, Márquez sostuvo que “no inventó nada”: libre empresa, propiedad privada, desregulación, equilibrio fiscal y fin de la emisión, inspirados en la Escuela Austríaca, son en su visión lo que aplicaron los países exitosos. Lo definió como paleolibertario, “claramente un hombre liberal de derecha”, cercano a Trump, Meloni, Abascal, Bolsonaro y Orbán e invitado habitual de la CPAC.

Por qué la prensa y los artistas se inclinan a la izquierda

Consultado por la actitud de la prensa progresista, Márquez dio una explicación sociológica. Según él, durante generaciones el hombre de derecha eligió carreras “economicistas”, como ingeniería, economía o finanzas, y abandonó las humanidades, que quedaron hegemonizadas por la izquierda. A eso sumó lo que llama la tentación de la soberbia del intelectual y del artista: quien no logra que el mercado reconozca su talento “le pide al Estado” el estatus y la subvención que el público no le da. Por eso, dice, suelen tener una mentalidad estatista.

Sostuvo también que el periodismo tradicional perdió influencia porque subestimó a Twitter y a YouTube. Con las redes, explicó, el lector dejó de ser un “sujeto pasivo” y ahora puede refutar al columnista o sacar a la luz una nota vieja que lo contradice. Por eso, según Márquez, regular las redes equivale a “ponerle un amordazamiento al grueso de la opinión pública”.

Agenda 2030, Messi y Maradona

A la pregunta sobre el “nuevo orden mundial”, Márquez respondió que la agenda globalista “no es ninguna conspiración” y le sugirió a quien lo dude buscar “Agenda 2030” en Google y leer la página oficial de la ONU. Según él, esa agenda promueve el aborto, el feminismo, el lobby LGBT, el indigenismo y el multiculturalismo, y la elaboró “un grupo de ideólogos” que los ciudadanos no votaron. Recomendó “vivamente” el libro Globalismo, de Agustín Laje.

En la despedida, el entrevistador comentó que no es común encontrar argentinos sencillos. Márquez tomó la frase para hablar de un “cambio de época” y la ilustró con dos ídolos populares: describió a Maradona como “un prepotente, un arrogante, un indisciplinado” y lo contrastó con Messi. En diciembre de 2022, en la previa de la final de Qatar, ya había analizado el duelo entre Messi y Maradona.

Un hombre de familia humilde, hace un golazo y en lugar de creerse un ser superior, él mismo mira el cielo y le agradece a Dios que le dio esos dones.

Nicolás Márquez, minuto 38:31

Para Márquez, ese contraste muestra un cambio de mentalidad sin el cual Milei “no hubiese llegado”. Aunque la historia avance por ciclos, dijo, si se instalan nuevos valores el péndulo ya no volverá al mismo lugar. Al presentar el evento cerró con la idea que recorre toda la charla: antes a Sendero Luminoso y al MRTA “había que combatirlos con balas”, y “ahora la guerra es cultural”, y para darla hay que leer, capacitarse y “armarse intelectualmente”.

Fuentes

  1. “La diferencia entre Messi y Maradona es parte del cambio cultural”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 05/05/2025 (minutos citados: 2:48, 4:08, 7:02, 8:37, 9:51, 10:31, 11:40, 12:05, 13:57, 14:37, 17:56, 18:36, 19:39, 21:47, 23:47, 25:28, 27:06, 28:53, 31:19, 32:57, 33:33, 34:52, 35:56, 37:44, 38:31, 39:51, 42:48).
  2. Nicolás Márquez y Marcelo Duclos, Milei, la revolución que no vieron venir
  3. Agustín Laje, Globalismo