Patriarcado y garantismo: la contradicción que Márquez le marca a la izquierda frente a los abusos
Ante un caso de abuso contra una niña, Márquez explica por qué, según él, la izquierda no logra conciliar la lucha contra el “patriarcado” con su rechazo a las penas duras.
En una conversación grabada para su canal, Nicolás Márquez parte de un caso concreto —un hecho aberrante contra una niña— y de las declaraciones de una militante feminista que sostenía que la solución no pasa por encerrar de por vida a los femicidas. A partir de ahí, el autor de El libro negro de la nueva izquierda explica por qué, a su juicio, ese sector político termina atrapado en una contradicción entre dos de sus propias causas.
Su interlocutor abre con un reconocimiento: cuando Márquez y Agustín Laje empezaron a escribir sobre la cuestión de género, quince años atrás, él no imaginaba que se convertiría en un eje del debate político. Márquez responde con el marco conceptual que, según él, explica todo lo demás.
Los microconflictos de la nueva izquierda
Para Márquez, los movimientos que buscan disolver la civilización occidental trasladaron el viejo conflicto de clases a una serie de conflictos entre grupos socioculturales presentados como oprimidos y opresores: blanco y negro, hombre y mujer, heterosexual y homosexual, indígena y europeo. A esa lista suma una más, la del delincuente frente al sistema policial y judicial, al que esa mirada presenta como guardián de las clases dominantes.
El origen de esa lógica, explica, se encuentra en Michel Foucault y su libro Microfísica del poder, y en la Francia de una nueva izquierda que, según su lectura, entendió que en el Occidente capitalista y próspero no habría guerrillas y que la revolución debía buscar otro escenario. Márquez recuerda además que en el libro escrito con Laje quedaron afuera capítulos previstos sobre indigenismo, la cuestión racial o el ecologismo: la ideología de género, dice, era tan compleja que ocupó todo el espacio. En marzo de 2022, en una entrevista para el público chileno, Márquez se había referido a la segunda parte del Libro negro que nunca salió.
El choque entre dos causas
El núcleo del video es la contradicción que Márquez señala. Por un lado, sostiene, la izquierda construyó la figura del “patriarcado” como sistema de dominación del hombre sobre la mujer. Por el otro, abraza lo que él llama “garanto abolicionismo”, cuyo mayor exponente en la Argentina sería Eugenio Raúl Zaffaroni: reducir las penas al máximo y, como horizonte, abolir el sistema penal, bajo la idea de que el delincuente es alguien expulsado del mercado por el capitalismo.
Por eso, explica, cuando aparece un delito concreto, esos sectores salen a pedir castigo, pero rechazan la “mano dura” por considerarla propia de la derecha. Según Márquez, allí es donde no logran articular los conceptos, y lo que menos entiende es el paso siguiente: atribuir el abuso a las condiciones económicas.
Un abuso de estas características repugnantes, es consecuencia del capitalismo, ahí ya me perdí, ahí no tengo explicación para resolver.
Nicolás Márquez, minuto 11:59
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoUn proyecto de destrucción
Márquez agrega que la consigna contra el “macho” ya produjo, según él, un andamiaje legal en el que el hombre pasa a ser un presunto agresor permanente y en el que una mera denuncia puede perjudicar a un inocente. La paradoja, sostiene, es que ese mismo esquema se vuelve indulgente cuando el autor de un crimen sexual contra una menor está efectivamente identificado.
Para el autor, nada de eso responde a un programa positivo, sino a una estrategia: agitar determinados grupos y acusar a otros sectores de ser sus opresores.
No es algo que surge, no es un proyecto de país, es un proyecto de destrucción de un orden de cosas.
Nicolás Márquez, minuto 13:43
Crédito, deudas y la vieja receta
En el tramo final, la conversación pasa a una discusión económica: la promoción de no pagar las deudas tomadas en billeteras virtuales. Márquez y su interlocutor coinciden en que, si esa práctica se extiende, la herramienta desaparece o se encarece por la morosidad, y que los más perjudicados serían los trabajadores que usan esos créditos para gastos corrientes.
El cierre recupera una anécdota atribuida a Álvaro Alsogaray en la hiperinflación de fines de los ochenta: ante el reproche de proponer siempre la misma receta, el ingeniero respondía que el problema era siempre el mismo. La moraleja, para ambos, es que mientras los argumentos de la izquierda se repitan, habrá que seguir contraargumentando.
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Fuentes
- “¿Por qué la izquierda termina siempre defendiendo al violador y atacando a la víctima?”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 04/06/2026 (minutos citados: 2:08, 2:41, 3:58, 5:29, 7:59, 9:19, 10:30, 11:08, 11:59, 12:28, 13:43, 13:57, 16:44, 18:09, 20:01).
- Michel Foucault, Microfísica del poder