Ídolos y cultura popular

Ídolos con pies de barro llega a Lima: Márquez con Diego Acuña

En la víspera de presentar su libro en la Feria Internacional del Libro de Lima, Nicolás Márquez repasó con Diego Acuña el triunfo de Keiko Fujimori, el gobierno de Milei y los personajes de Ídolos con pies de barro, de Frida Kahlo a Salvador Allende.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

Un día antes de presentar Ídolos con pies de barro en la Feria Internacional del Libro de Lima, Nicolás Márquez conversó con el periodista peruano Diego Acuña, quien además iba a presentar el libro en el auditorio BBVA de la feria. La charla arrancó con la actualidad política de Perú y de la Argentina y después se metió en varios de los ocho personajes del libro: Frida Kahlo, Salvador Allende, el papa Francisco, Michel Foucault, Eva Perón y Diego Maradona.

La tesis general la resumió al presentar la obra. Para Márquez, la izquierda, a falta de modelos exitosos para mostrar, se dedica a fabricar «campeones de fantasía, mitos, fetiches de cartulina o ídolos de pies de barro», símbolos pensados para la emoción y para las pancartas de las marchas.

La realidad es que la izquierda no puede exhibir un solo modelo exitoso, ni en América, ni en Asia, ni en África ni en Europa; cada vez que gobernó fue una catástrofe.Nicolás Márquez, minuto 13:33

Fujimori, Milei y una alianza continental

Consultado por el triunfo de Keiko Fujimori, Márquez lo celebró y se definió como reivindicador de Alberto Fujimori. Reconoce que en ese gobierno «hubo errores, hubo excesos», pero destaca la pacificación del país, la lucha contra el terrorismo y la economía de mercado. Cree que la victoria de la hija funciona como una reivindicación política del apellido. También le pareció «fantástica» la posibilidad de que Perú y la Argentina trabajen juntos: si la izquierda se organiza a escala continental a través del Foro de San Pablo y el Grupo de Puebla, sostiene, la derecha tiene que hacer lo mismo.

Sobre Javier Milei, le puso una nota de «entre un ocho y un nueve». Le critica haber sostenido a funcionarios que debieron irse antes, pero valora el rumbo cultural, económico e internacional del gobierno. Atribuye la lentitud de las reformas a la debilidad parlamentaria de los dos primeros años (según sus cifras, 37 diputados y 7 senadores) y a que Milei no gobierna ninguna provincia. En su opinión, la llegada fuerte de inversiones depende de un segundo mandato que confirme el rumbo: «Somos todavía un país socialista que está transitando hacia la libertad».

La relación con Israel

Acuña le preguntó por la cercanía de Milei con Israel, que un sector de la prensa critica. Márquez contestó que no hay ninguna traición, porque el presidente prometió en campaña que Israel sería su primer destino y que trasladaría la embajada a Jerusalén. Recordó los atentados de los años noventa contra la embajada de Israel y la AMIA en Buenos Aires, que atribuye a Irán, para rechazar que se trate de «una guerra que no es nuestra». Entre los beneficios concretos de la alianza con Estados Unidos, según Márquez, están el swap que dio estabilidad a la economía y el fallo judicial favorable a la Argentina en el litigio por una estatización hecha durante el kirchnerismo. Descartó además las teorías conspirativas sobre la Patagonia, que escucha, dijo, desde que era chico.

Esto sale de una entrevista de 48 minutos

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

Ver el video completo

Frida Kahlo, lejos del mito indigenista

Frida Kahlo fue, según Márquez, el personaje que más lo sorprendió al investigar. Afirma que la imagen de mexicana nativa y rebelde es un invento de sus panegiristas. Kahlo era hija de un fotógrafo que trabajó para el gobierno de Porfirio Díaz y de una madre muy católica, hablaba español, alemán e inglés y estudió en los mejores colegios de México. Sus ídolos, agrega, eran Marx, Lenin, Stalin y Mao: «¿Qué tiene de mexicano?». Márquez sostiene que vivió de los dólares que Diego Rivera ganaba pintando en Nueva York para Ford y los Rockefeller. Por eso no la considera ni un ícono antiimperialista ni un ícono feminista. Según su relato, en vida hizo apenas tres exposiciones con pocas ventas, y el precio que hoy se paga por sus cuadros se explica por otra cosa:

No por lo que vale su pintura, sino por lo que su figura ha sido vendida por el marketing de izquierda, que la pone como un fetiche del feminismo en las marchas.Nicolás Márquez, minuto 20:43

Allende y Pinochet: procesos, no fotos

El entrevistador leyó un pasaje del capítulo sobre Allende que rechaza la oposición entre «golpistas y demócratas». Márquez repasó su lectura de ese gobierno: el acta de garantías que Allende firmó para asumir y que después, en la entrevista con Régis Debray, reconoció como una táctica; la presencia de Fidel Castro y de cubanos en su custodia; la acción del MIR; las confiscaciones de tierras y el cierre de diarios. Recordó también que el Congreso, la Corte Suprema y la Contraloría declararon la ilegalidad del gobierno antes del pronunciamiento militar. Lo describió como un anticipo del socialismo del siglo XXI, «el primer Hugo Chávez de la historia». Es la lectura que había expuesto en 2022 al presentar en Chile La dictadura comunista de Salvador Allende.

Hay que ver los procesos no como una foto sino como un tránsito. Allende llega por la vía democrática y desde la democracia va hacia el totalitarismo; Pinochet llega por la fuerza y desde la fuerza democratiza las instituciones.Nicolás Márquez, minuto 29:16

Como respaldo mencionó los plebiscitos de 1978 y 1980, que según sus cifras Pinochet ganó con amplia mayoría, y la entrega del poder tras perder la votación de fines de los ochenta.

Francisco, Foucault, Eva Perón y Maradona

Acuña, católico como Márquez, le preguntó por qué incluyó a un papa. Márquez explicó que la batalla cultural se da en todos los ámbitos, la Iglesia incluida. Dijo que pone en duda la legitimidad de Francisco desde el derecho canónico e invocó un decreto del Santo Oficio que excomulga a quien colabora con la causa comunista. Le reprocha haber equiparado el cristianismo con el marxismo y haber recibido a dirigentes de izquierda para «promoverlos» y no para convertirlos. A Foucault lo incluyó por su peso en las universidades latinoamericanas. Le reconoce solidez académica, pero califica de «delirantes» sus teorías del microconflicto y señala como incongruencia su apoyo a la revolución iraní de 1979.

Sobre Eva Perón, retomó su biografía Perón, el fetiche de las masas. Márquez contrapone el discurso contra la oligarquía con la vida de alta sociedad de Evita y cuestiona el manejo de la fundación que dirigía. De Maradona discute incluso la leyenda futbolística: sostiene que su brillo se concentró en el Mundial 86 y en sus años en Italia, frente a veintiún años de carrera. La entrevista terminó con la invitación a la presentación del libro, que se vende en Perú en las librerías Crisol.

Fuentes

  1. “La ceja de Frida Kahlo era un símbolo clasista - Nicolás Márquez entrevistado por Diego Acuña”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 25/07/2026 (minutos citados: 1:25, 1:30, 3:09, 4:08, 4:32, 5:04, 7:45, 8:13, 9:24, 10:34, 11:48, 13:33, 16:08, 16:45, 17:51, 18:28, 20:43, 21:14, 22:34, 23:17, 24:10, 26:01, 27:23, 28:45, 29:16, 31:39, 32:22, 33:18, 37:52, 42:19, 43:42, 45:44, 46:09, 44:34).
  2. Nicolás Márquez, Ídolos con pies de barro
  3. Nicolás Márquez, Perón, el fetiche de las masas