En Lima, Márquez presenta Ídolos con pies de barro y repasa diez años de batalla cultural
En un programa peruano conducido por Giuliana Caccia, Nicolás Márquez recordó la gira del Libro negro de la nueva izquierda por Perú. Además, discutió si conviene proscribir partidos comunistas y explicó por qué eligió a Frida Kahlo, Maradona, Hugo Chávez y Eva Perón para su nuevo libro.
Nicolás Márquez pasó por Lima para presentar Ídolos con pies de barro en la Feria Internacional del Libro, donde lo acompañó Diego Acuña. Antes de la presentación estuvo en el programa Voces de los jueves, de la asociación Padres Peruanos, con Giuliana Caccia y un segundo conductor. La charla empezó con recuerdos: casi diez años atrás, Caccia, que entonces dirigía la Fundación para la Familia, había invitado a Márquez y a Agustín Laje a presentar en Perú El libro negro de la nueva izquierda.
La conversación fue más allá del libro nuevo. Pasó por el balance de esa década, por el temor a que la nueva derecha regional se desinfle y por una discusión sobre si hay que prohibir los partidos comunistas. La última parte se dedicó a varios de los personajes del libro.
Perú, el primer impacto fuera de la Argentina
Según Márquez, Perú fue el primer país donde El libro negro de la nueva izquierda tuvo repercusión masiva, incluso antes que en la Argentina. Contó que él y Laje pagaron con sus ahorros una primera tirada de mil ejemplares, sin esperar ganancias. Recordó que Laje le dijo entonces que plata no iban a ganar, pero que se iban a divertir. Lo que siguió fueron tres años de giras casi continuas, hasta la pandemia. Caccia, por su parte, sostuvo que desde entonces la sociedad civil peruana no solo frenó la agenda de género en la educación, sino que la hizo retroceder.
Consultado sobre qué pasó con aquel grupo de divulgadores, Márquez dijo que él y Laje siguen «el mismo camino, la misma amistad y las mismas ideas» de siempre, y que otros se sumaron tarde y después tomaron su propio rumbo. También contó cómo cambió su exposición pública desde que escribió con Marcelo Duclos la biografía de Javier Milei. Según él, a partir de entonces cualquier opinión suya aparecía en los medios como la del «biógrafo de Milei», y tuvo que aprender a medir lo que decía.
El riesgo de volver a los cuarteles de invierno
Caccia planteó su preocupación de que el giro a la derecha en la región dure poco. Márquez distinguió la situación actual de una «primavera tenue» anterior, la de gobiernos de centro como los de Macri, Piñera, Duque o PPK, que según él terminaron entregando el poder a la izquierda más radical. Márquez había desarrollado esa crítica al centro en mayo de 2025, en su discurso en el Viva la Derecha Fest de Montevideo.
Siempre fui un enemigo del centro, porque desconfío del centro, porque siempre digo que por el centro penetra la izquierda.
Nicolás Márquez, minuto 17:07
Márquez comparó el momento con el triunfalismo que siguió a la caída del Muro de Berlín, que simbolizó el libro de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia, y dijo que ese error no debe repetirse. En su opinión, la batalla cultural tiene que acompañar a los gobiernos y explicar a la sociedad que un ajuste implica privaciones: «Ningún país se levanta de la decadencia en dos, tres años». Atribuyó buena parte del cambio político en América Latina a las redes sociales, que rompieron el monopolio de la televisión, la radio, la cátedra y el diario. Según él, además, una juventud con otros valores hará que estas ideas «llegaron para quedarse».
¿Proscribir al comunismo?
El tramo más discutido fue un desacuerdo entre los participantes. Caccia sostuvo que el comunismo debería estar proscrito, igual que el nazismo. Márquez defendió otra postura: libertad de opinión, pero no de acción. Argumentó que los grupos proscritos se presentan igual con otro nombre y resultan más peligrosos disfrazados que a cara descubierta, y que prohibir expone a quien lo hace a la acusación de antidemocrático. Dio como ejemplo al peronismo, que estuvo diecisiete años proscrito en la Argentina y que, según él, funcionó como «una olla de presión»: volvió presentándose como víctima.
Hoy las balas y nuestras herramientas y la pólvora que tenemos son las ideas.
Nicolás Márquez, minuto 27:48
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoCómo se fabrica un ídolo
Para presentar el libro, Márquez citó a Carlos Alberto Montaner: la izquierda se compone «de emociones fuertes e ideas débiles», transmitidas mediante símbolos. En el caso del Che Guevara señaló cuatro ingredientes del mito: murió joven, era de izquierda y antisistema, murió por un ideal y era atractivo. «Lo importante es cómo vivió», resumió. Contó también que la editorial HarperCollins verificó una por una las cerca de mil citas del libro. La edición salió primero en Perú como adelanto exclusivo y llegaría al resto del mundo hispano el 28 de septiembre.
Sobre Frida Kahlo, Márquez discutió la imagen de símbolo indígena y feminista: su padre era alemán, su madre de origen español, hablaba español, alemán e inglés y sus cuadros políticos retrataban a Marx, Lenin, Stalin y Mao. Según él, Kahlo vivió mantenida por Diego Rivera y no tuvo éxito comercial en vida. Hoy sus obras se cotizan por la historia que se construyó sobre ella, no por su técnica. Caccia contó una anécdota familiar sobre cómo explicó el personaje a su hija.
Maradona y Messi, Chávez y Eva Perón
Márquez sostuvo que Maradona solo brilló unos pocos años de una carrera de veintiuno, y que la prensa y su acercamiento a la izquierda lo protegieron siempre. Lo contrapuso con Messi, al que describió como un hombre conservador, humilde y familiar, y por eso, según él, rechazado por la progresía.
Está en la naturaleza del deportista, sobre todo de alto rango, el ser de derecha, aunque el deportista a lo mejor no lo sabe.
Nicolás Márquez, minuto 1:04:23
Reconoció que Hugo Chávez fue el personaje sobre el que más dudó, porque casi nadie lo reivindica. Lo incluyó igual para explicar a las nuevas generaciones el origen del socialismo del siglo XXI y del Foro de San Pablo, y el proyecto regional financiado con petrodólares. De Eva Perón destacó la persecución a artistas opositores, la fundación que, según él, funcionó como caja negra, y el culto oficial a su figura: oraciones en las escuelas, la ciudad de La Plata rebautizada con su nombre y el título de «jefa espiritual de la nación». Aclaró que es el único personaje del libro que no fue de izquierda: escribió contra el feminismo y el aborto, aunque hoy el feminismo usa su nombre.
Hacia el final, Márquez adelantó una idea para un próximo trabajo, todavía «muy incipiente»: un análisis de la izquierda católica, desde el Concilio Vaticano II hasta la teología de la liberación y la teología del pueblo.
Notas relacionadas
Fuentes
- “Ídolos con pies de barro: el libro que desmonta los mitos de la izquierda | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 24/07/2026 (minutos citados: 2:25, 5:46, 10:06, 11:22, 12:13, 15:31, 17:01, 18:19, 19:25, 20:19, 21:55, 24:38, 26:01, 27:33, 28:08, 36:22, 37:02, 40:17, 42:57, 45:01, 49:04, 50:55, 53:04, 1:02:35, 1:04:23, 1:07:14, 1:10:32, 1:12:55, 1:15:04, 1:16:25).
- Francis Fukuyama, El fin de la historia y el último hombre
- Nicolás Márquez y Agustín Laje, El libro negro de la nueva izquierda
- Nicolás Márquez y Marcelo Duclos, biografía de Javier Milei