“Formar soldados para esa batalla cultural”: Márquez presenta el manual de Rodríguez Iturralde y el padre Miranda
En un vivo de diciembre de 2022, Márquez entrevista a Cristian Rodríguez Iturralde y al sacerdote chileno Rodrigo Miranda sobre Identificar, debatir y vencer al idiota, un manual de debate y principios para la batalla cultural que él prologó.
En diciembre de 2022, días antes de la final del Mundial de Qatar, Nicolás Márquez volvió a hacer una transmisión en vivo en su canal para presentar Identificar, debatir y vencer al idiota, un libro escrito por el historiador argentino Cristian Rodríguez Iturralde y el sacerdote chileno Rodrigo Miranda, con prólogo del propio Márquez. Durante casi una hora y media, Márquez hizo de entrevistador “incisivo”, como él mismo dijo, y repasó con los dos autores las tres partes del libro, que lleva como subtítulo Introducción a las técnicas de debate y principios fundamentales.
Márquez contó que el título le recordó el Manual del perfecto idiota latinoamericano, el libro de Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa que lo había impactado a fines de los 90. Y explicó por qué, a su juicio, el nuevo título es “un título de guerra”: quienes participan de la batalla cultural, sostiene, no están en un intercambio académico amable.
Estamos en un combate abierto, no en armas, pero combate al fin, con otras características.Nicolás Márquez, minuto 5:02
De un manual de debate a una formación integral
Rodríguez Iturralde relató que el proyecto nació como un pedido de amigos en México: un texto breve y práctico con técnicas de debate y de exposición oral. Pero, según los autores, pronto advirtieron que la técnica sirve de poco sin conceptos previos claros, y el libro creció hasta superar las 460 páginas y las 650 notas al pie. El padre Miranda, doctor en Filosofía, aportó la parte doctrinal; Rodríguez Iturralde, formado en el revisionismo histórico, un estilo más cercano al de Márquez, con lugar para la ironía y el humor. Márquez y Rodríguez Iturralde volvieron a conversar en julio de 2024, a 50 años de la muerte de Perón, en un vivo dedicado al líder justicialista.
Para Miranda, el rasgo que define al “idiota” es el alejamiento de la realidad, entendida de modo integral: la material, la del sentido común y también la sobrenatural. Lo asocia con el relativismo y con una “hipersubjetividad” en la que el juicio personal pretende determinar lo que la realidad es. Márquez recordó, a partir de un libro de Vicente Massot sobre Esparta, el origen griego de la palabra, ligado a quien vivía ajeno a los asuntos de la polis.
Rodríguez Iturralde sostuvo que el idiota es más difícil de enfrentar que el malvado, porque este sigue una lógica de beneficio propio, mientras que el idiota, dijo, “es un tipo inmune a la realidad y es capaz de no sólo perjudicar a otro, sino perjudicarse a sí mismo”. Por eso, explicó, el libro no apunta a convencer al interlocutor sino al público: exponer la inconsistencia de sus argumentos para que los “incautos” dejen de seguirlo.
¿Faltar a la caridad?
En su rol de periodista, Márquez le planteó al sacerdote si llamar “idiota” a un tercero no era faltar a la caridad. Miranda respondió que el libro dedica sus primeras páginas a precisar a qué se refiere con el término y que no hay un idiota en estado puro, sino grados de idiotez en cada persona, empezando por el propio lector: por eso el segundo capítulo se pregunta quién no es idiota. “Lo primero es identificar si yo soy idiota”, resumió. Ante otra pregunta provocadora —quiénes son ellos para decidir quién es idiota—, el sacerdote invocó sus veinticinco años como misionero y dieciséis de ministerio.
Márquez preguntó también si se trataba de un libro para católicos. Los autores respondieron que no es un catecismo sino un manual para cualquiera que dé la batalla cultural, creyente o no, aunque sostienen que el conflicto tiene un trasfondo espiritual. Márquez aportó su propia experiencia con el Libro negro de la nueva izquierda, escrito con Agustín Laje:
Era un libro político para nosotros. Con el tiempo nos dimos cuenta de que la batalla era también espiritual, pero no al inicio del libro, sino con la militancia, con la promoción, con los viajes, con los debates.Nicolás Márquez, minuto 56:20
Desde entonces, dijo, la entiende como una batalla espiritual, política y cultural, con primacía de lo espiritual. En 2018, Márquez había repasado los debates de esa gira en “Solos contra todos”.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoFormar soldados
Para Márquez, el libro complementa La batalla cultural de Laje: si aquel analiza desde la sociología y la política en qué consiste esa disputa, este se propone, en sus palabras, “formar soldados para esa batalla cultural”. Lo considera clave por una razón numérica: los que dan esa pelea desde hace años, sostuvo, son pocos. “Con ocho, diez podemos hacer un aporte, pero no podemos ganar”, dijo, y valoró que el libro multiplique la tropa al darle herramientas a quienes todavía no se sumaron.
Rodríguez Iturralde ordenó la propuesta en tres componentes: conocimiento, técnica y temple. El primero abarca conceptos esenciales, de la persona y la libertad a la dimensión religiosa; la técnica, el debate, la refutación y la detección de falacias; y el temple, el coraje para vencer el miedo a la condena social. “Vos podés ser un tipo muy lógico, pero podés perder la batalla”, advirtió, si no se sabe transmitir la idea. Márquez lo tradujo en términos de Laje: una invitación a salir de la espiral del silencio.
La imitación de arquetipos —santos, mártires, patriotas— completa el planteo. Miranda insistió en que no se trata de copiar sino de impregnarse del espíritu del modelo, y en que la batalla debe ser noble: “estamos cuidando cada uno el alma propia, el alma del público, el alma del interior del idiota mismo”. Entre las virtudes necesarias mencionó la prudencia, la magnanimidad y el sentido del humor, con Chesterton como ejemplo.
Retórica, oratoria y la revolución en las ideas
El capítulo sobre retórica y oratoria ofrece consejos para hablar en público y perder el miedo escénico. Rodríguez Iturralde citó como antecedente el libro de Antonio Caponnetto sobre metodología de estudio y exposición oral, y recordó que, más allá de las aptitudes naturales, la victoria depende de la preparación. Miranda agregó que la retórica es un arte que se ejercita, no un puñado de trucos.
Márquez cerró ese tramo con una frase de Charles Maurras, de Mis ideas políticas, que dice repetir a menudo: la marcha, la guerrilla o la bomba son aspectos de la revolución, pero “la revolución verdadera es la manera de pensar revolucionaria”. Al despedir a los autores, calificó la obra como “un libro indispensable para la batalla cultural”.
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Fuentes
- “Identificar, debatir y vencer al idiota”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 16/12/2022 (minutos citados: 0:41, 3:20, 4:31, 5:02, 6:05, 10:00, 13:38, 15:24, 16:12, 20:46, 22:42, 25:31, 26:00, 29:27, 44:42, 49:35, 50:28, 53:30, 55:58, 56:20, 56:39, 58:59, 1:00:41, 1:01:43, 1:02:45, 1:04:42, 1:05:39, 1:06:02, 1:08:16, 1:10:40, 1:12:15, 1:13:18, 1:14:14, 1:15:28, 1:16:45, 1:17:12, 1:20:21, 1:24:38, 1:25:49).
- Cristian Rodríguez Iturralde y Rodrigo Miranda, Identificar, debatir y vencer al idiota
- Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, Manual del perfecto idiota latinoamericano
- Charles Maurras, Mis ideas políticas
- Agustín Laje, La batalla cultural
- Antonio Caponnetto, libro sobre metodología de estudio y exposición oral