Quién fue Hebe de Bonafini, según Márquez y Laje
Tras la muerte de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Nicolás Márquez y Agustín Laje repasaron su historia a partir del libro que escribieron juntos en 2013: los hijos, la cifra de desaparecidos, los vínculos con Cuba y las FARC, y su alianza con el kirchnerismo.
Tras la muerte de Hebe de Bonafini, histórica presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Nicolás Márquez y Agustín Laje hicieron un vivo en el canal de Laje para repasar su trayectoria: Laje estaba en Navarra, España, y Márquez en Mar del Plata. Fue una charla de más de dos horas y sin guion, que se apoyó sobre todo en Cuando el relato es una farsa, el libro que ambos publicaron en 2013, en pleno auge del kirchnerismo. En ese libro Laje había escrito el capítulo sobre la política de derechos humanos, con una breve biografía de Bonafini.
Márquez abrió con una aclaración para el público de afuera: en el resto de América Latina Bonafini no es tan conocida, pero en la Argentina es “un patrimonio”. Recordó que el gobierno había decretado tres días de duelo y que, según contó, pretendió que la Selección usara un crespón negro en el Mundial, algo que el equipo no aceptó. También evocó el clima en que salió aquel libro: los dos sostienen que por entonces sus comunicaciones estaban vigiladas por los servicios de inteligencia.
Los hijos y el origen de las Madres
Laje reconstruyó la biografía de Bonafini. Nació en 1928, “el mismo año que el Che Guevara”, apuntó Márquez, en una familia trabajadora sin militancia. Sus hijos Jorge y Raúl se sumaron en los años 70 a organizaciones armadas. Laje dijo que no está claro si integraron el ERP o la Organización Comunista Poder Obrero. Márquez, que estudió a fondo el ERP para un libro anterior, dijo que nunca encontró el apellido Bonafini en esa organización. Laje leyó un discurso de 2003, en un aniversario del asalto al cuartel Moncada, en el que Bonafini cuenta que Manuel Piñeiro, “Barbarroja”, el funcionario cubano a cargo del entrenamiento guerrillero latinoamericano, le confirmó que uno de sus hijos había estado en la isla. Para ilustrar qué eran esos campamentos, leyó el testimonio de Jorge Masetti en El furor y el delirio.
Márquez ubicó el caso en lo que él llama una guerra revolucionaria. Explicó que la desaparición de personas ya se aplicaba antes del golpe de 1976, bajo el gobierno peronista, y admitió que ese método “es cuestionable, es discutible”. Según él, las primeras cartas de las madres pedían que, si sus hijos habían cometido delitos, se los juzgara, pero que se informara dónde estaban. Después de 1983, sostienen los dos, Bonafini se radicalizó al acercarse a los compañeros de militancia de sus hijos. Laje leyó un libro de la propia asociación, de 1995, donde se afirma: “las Madres levantamos los ideales revolucionarios de nuestros hijos”.
No eran organizaciones defensoras de derechos humanos, claramente. Eran organizaciones reivindicativas de la guerrilla y del terrorismo y cuestionadoras de la metodología de la represión consiguiente.Nicolás Márquez, minuto 39:47
La discusión por la cifra
Un tramo largo se dedicó a la cifra de 30.000 desaparecidos. Laje citó al exmontonero Luis Labraña, que dice haberla inventado en Europa para conseguir fondos. También leyó a Sergio Schoklender, hijo adoptivo de Bonafini, apoderado legal de la entidad y condenado por el asesinato de sus padres. En su libro Sueños postergados, Schoklender escribió que, cuando la CONADEP habló de nueve mil desapariciones, Bonafini “salió a decir que eran treinta mil” y que “nunca fueron 30.000, eso fue un invento de ella”. Márquez aclaró que citarlo no es reivindicarlo, sino tomar la palabra de quien era figura central de la organización.
Según Márquez, la lista oficial actualizada por la Secretaría de Derechos Humanos durante el gobierno de Cristina Kirchner registra 6.447 desaparecidos durante el gobierno militar, además de cerca de mil en el período anterior. De ahí sacó una contradicción: se impulsan leyes para sancionar a los funcionarios que nieguen los 30.000, cuando es el propio Estado el que informa otra cifra. Los dos mencionaron también, como medida de la violencia de la época, un registro de más de 21.000 atentados entre 1969 y 1979. En febrero de 2020 Márquez ya había respondido al anuncio de Alberto Fernández de penalizar a quien cuestionara la cifra de 30.000.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoDe la ETA a las FARC
La parte central de la charla repasó los vínculos internacionales de la organización, casi siempre a partir del libro de Schoklender. Allí se relata el apoyo a los familiares de presos de ETA desde los años 80 y la protección en la Argentina a un militante reclamado por la justicia española. También cuenta el envío de jóvenes argentinos a Chiapas con el Ejército Zapatista. Según el propio Schoklender, la experiencia fracasó porque pasaban el día “tirados en una hamaca”. Laje mencionó además un sable regalado por el M-19 colombiano que colgaba en el despacho de las Madres.
El caso más grave, para ambos, es el de las FARC. Laje leyó el pasaje en que Schoklender afirma: “recibíamos permanentemente la visita de los comandantes de las FARC”. Según ese texto, los jóvenes interesados viajaban a Venezuela, cambiaban su documentación y pasaban a Colombia para sumarse a la guerrilla. Márquez agregó que, según su investigación, la computadora de Raúl Reyes, incautada cuando el ejército colombiano lo abatió en territorio ecuatoriano, contenía correos con Bonafini y registros de pagos a la organización. Mostraron también el afiche de un homenaje por los 40 años de las FARC en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, en 2005. Laje leyó un discurso de Bonafini de 2002 ante los alumnos de esa universidad en el que llamaba a prepararse “para usar las armas si alguna vez es necesario”. Márquez destacó que eso ocurría en democracia, con plenas libertades y cuando la Unión Soviética ya había desaparecido.
Cuba, las Damas de Blanco y el 11 de septiembre
Laje leyó cartas en las que Bonafini llamaba a Fidel Castro “el hombre más grande que han dado estos dos siglos”. A partir de eso, Márquez distinguió entre dictaduras autoritarias y totalitarias: “la autoritaria restringe libertades; la totalitaria anula, aplasta, aniquila libertades”. Citó además una definición de Juan José Sebreli: el gobernante autoritario quiere del pueblo la obediencia y el totalitario, además, la adhesión. Laje señaló que las Madres nunca aceptaron reunirse con las Damas de Blanco, que reclaman por los presos políticos cubanos. Márquez contó que visitó en su casa a la fundadora, Laura Pollán, y que poco después fue detenido en Cuba y le confiscaron las cámaras con las fotos de ese encuentro. Márquez contó esa detención en detalle en 2021, en un video de su canal.
También repasaron el discurso que Bonafini dio en su universidad sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. Allí dijo que había sentido “alegría” y que no le había dolido “para nada”. Márquez invitó a buscar las declaraciones televisivas de esos días, en las que, según él, la dirigente repitió esas ideas.
El kirchnerismo, el Papa y el legado
Según los dos, desde 2003 Néstor Kirchner, que llegó al poder con pocos votos, se apoyó en las Madres y en el resto de las organizaciones setentistas, y la fundación empezó a recibir fondos del Estado. Laje resumió que, según los informes reunidos en su libro, el plan de viviendas que llevó adelante con Schoklender terminó con casas que no se construyeron y sobreprecios pagados con dinero público. Márquez recordó que, durante el gobierno de Macri, un juez ordenó la detención de Bonafini y retrocedió ante la movilización de sus seguidores frente a su casa.
Márquez aclaró que la muerte de Bonafini no le produjo alegría. Su lectura fue política: para él, era una figura imposible de defender, que perjudicaba al propio kirchnerismo y había terminado desacreditando el relato que él y Laje combatieron en sus libros.
El relato de la década del 70, que nosotros tratamos a través de nuestros libros de desenmascarar, ella lo ha desenmascarado con mayor éxito que nosotros.Nicolás Márquez, minuto 1:30:29
Hacia el final, Laje leyó la carta de condolencias del papa Francisco, que elogiaba la “búsqueda incansable” de Bonafini. La contrastaron con lo que ella había dicho en 2005 de Juan Pablo II, cuando deseó que “se queme vivo en el infierno”. Márquez recordó además una carta de apoyo de Francisco durante el episodio de la orden de detención. Los dos dijeron que preferían dejar que el público sacara sus propias conclusiones. En el cierre, Márquez recordó cómo financiaron Cuando el relato es una farsa: una preventa entre amigos, una tirada de cinco mil ejemplares y una gira nacional en micro con valijas de libros. También contó que el prólogo fue de Carlos Alberto Montaner, coautor del Manual del perfecto idiota latinoamericano, un libro que, según dijo, le mostró que se podía escribir de política de manera combativa y popular.
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Fuentes
- “¿Quién fue Hebe de Bonafini? Nicolás Márquez y Agustín Laje”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 22/11/2022 (minutos citados: 1:18, 2:25, 5:56, 9:22, 12:35, 14:23, 17:03, 19:13, 23:40, 24:16, 24:48, 27:38, 28:40, 29:04, 30:48, 33:37, 37:13, 38:24, 39:47, 43:11, 59:10, 1:00:35, 1:04:40, 1:07:01, 1:11:07, 1:12:26, 1:14:08, 1:16:02, 1:19:02, 1:20:10, 1:25:23, 1:27:01, 1:28:17, 1:30:29, 1:32:22, 1:35:07, 1:37:56, 1:47:07, 1:51:47, 1:52:03, 1:58:10, 2:02:14).
- Nicolás Márquez y Agustín Laje, Cuando el relato es una farsa (2013)
- Sergio Schoklender, Sueños postergados
- Jorge Masetti, El furor y el delirio
- Asociación Madres de Plaza de Mayo, Historia de las Madres de Plaza de Mayo
- Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, Manual del perfecto idiota latinoamericano