Batalla cultural

“Todo es operación permanente”: Márquez responde por una foto de 2018 y critica al periodismo

Tras una semana de exposición mediática, Márquez explica el origen de una foto de 2018 que los diarios difundieron, defiende El libro negro de la nueva izquierda frente a la acusación de incitar a la violencia y contrapone la honestidad intelectual a la imparcialidad.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 4 min de lectura

Nicolás Márquez grabó este monólogo al cabo de lo que describió como “una semana brava” en los medios. El eje fue la difusión de una foto de 2018 en la que él y Agustín Laje aparecían junto a un hombre que, años después, quedó detenido como acusado de un triple crimen en Córdoba. A partir de ese episodio, Márquez planteó una crítica al periodismo tradicional y adelantó dos novedades: un contrato editorial con HarperCollins y un programa dedicado al pensador brasileño Plinio Corrêa de Oliveira.

Antes, se refirió a un cruce en redes surgido de sus críticas al Premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado: Esteban Bullrich le había respondido con un insulto y, dos días después, le pidió disculpas públicamente. Márquez aceptó las disculpas, definió a Bullrich como “un caballero” y recordó que él mismo había tenido que disculparse con Bullrich en otra ocasión. Lamentó, eso sí, que la retractación no tuviera la misma difusión que el insulto.

Una foto de 2018

Márquez explicó que en 2018 un diputado uruguayo los invitó a él y a Laje a dar una conferencia en la Cámara de Diputados del Uruguay, y que durante esa visita de uno o dos días hubo un almuerzo, un par de fotos y un breve video con quien los acompañaba. “Nunca jamás yo lo volví a ver en mi vida”, afirmó. Recordó que después de cada conferencia firma libros, se saca fotos y graba saludos para quien se lo pide, y que nadie puede saber qué hará en el futuro cada persona con la que se fotografía.

Lo que le llamó la atención, dijo, no fue el episodio en sí sino su tratamiento: según Márquez, la foto no la difundieron cuentas marginales sino diarios como Clarín y La Nación, con el objetivo de vincular el caso con el mundo libertario y, por extensión, con el presidente Milei.

No me inquieta, lo que me llama la atención es el periodismo pautero y operador.

Nicolás Márquez, minuto 22:58

El libro negro y la acusación de incitar a la violencia

Márquez respondió también a quienes sugirieron que ciertos discursos terminan generando acciones violentas. Si la alusión apunta a El libro negro de la nueva izquierda, que escribió con Laje y que, según dijo, sigue reeditándose y vendiéndose, la pregunta es concreta:

¿Qué renglón, qué párrafo, qué fragmento incita a la violencia? Ninguno.

Nicolás Márquez, minuto 24:46

Para Márquez, eso es precisamente lo que define a la batalla cultural: dar argumentos de índole doctrinaria, histórica y jurídica contra quienes considera “los enemigos de la vida, la libertad y la propiedad”.

El descargo de Márquez: una foto de 2018, el periodismo “operador” y la honestidad intelectual frente a la imparcialidad.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Imparcialidad no, honestidad intelectual

Márquez dijo no creer en la objetividad: ni el periodista, ni el analista, ni el abogado, ni siquiera el juez son del todo imparciales, porque cada uno resuelve según su formación, sus lecturas y sus convicciones. Lo que sí debe exigirse, sostuvo, es otra cosa: “no existe la imparcialidad, lo que sí existe y esto es lo valioso cuando se escriben, cuando uno lee un libro, es que el autor sea intelectualmente honesto”. Recordó una frase que resume la idea: “los hechos son sagrados, las opiniones son libres”. Los hechos deben ser comprobables; la interpretación, en cambio, admite debate.

Según Márquez, buena parte del periodismo tradicional abandonó ese criterio: “No hay decoro o dignidad, no hay nada informativo. Todo es operación permanente”. Dijo coincidir con las críticas de Milei a gran parte de la prensa, aunque aclaró que “no son todos iguales”. Lo que cambió, a su juicio, es que el público ya no es un sujeto pasivo: con las redes puede refutar al instante lo que antes consumía sin réplica, y eso explica el descrédito de muchos periodistas que se presentaban como serios. “La gente se da cuenta”, resumió.

Un contrato con HarperCollins y una cita con Plinio

Márquez contó que acababa de firmar “el contrato editorial más importante de mi vida” con HarperCollins, para un libro cuyo título y contenido todavía no podía revelar. Según anunció, saldría el 28 de septiembre de 2026, se editaría en unos treinta países y tendría una gira por la Argentina, buena parte de América Latina y los Estados Unidos.

El cierre estuvo dedicado a anticipar una conversación con Julio Loredo, discípulo de Plinio Corrêa de Oliveira, sobre Revolución y contrarrevolución, un libro que Márquez dijo haber leído a los veinte años y que lo “marcó para siempre”. Mencionó también otras obras de Corrêa de Oliveira, como Nobleza y élites tradicionales análogas y Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo, su preferida, y reivindicó la palabra “reaccionario”: la reacción, explicó, “es una acción dirigida contra otra acción. No hay nada de malo”.

Fuentes

  1. “EN DEFENSA PERSONAL | NICOLÁS MÁRQUEZ”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 16/10/2025 (minutos citados: 1:53, 4:35, 8:28, 10:34, 11:39, 13:42, 14:20, 14:33, 18:45, 19:58, 21:25, 22:58, 24:46, 25:01, 26:29, 27:38, 27:47, 28:06, 29:20, 30:42, 31:18, 33:31, 34:03, 35:52, 37:12, 40:10).
  2. Nicolás Márquez y Agustín Laje, El libro negro de la nueva izquierda
  3. Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y contrarrevolución
  4. Plinio Corrêa de Oliveira, Nobleza y élites tradicionales análogas
  5. Plinio Corrêa de Oliveira, Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo
  6. Julio Loredo, Teología de la liberación: un salvavidas de plomo para los pobres