Ídolos y cultura popular

Los fetiches de la izquierda: Márquez y Duclos repasan los ídolos de su nuevo libro

Frida Kahlo, Eva Perón, Francisco, Foucault y el Che Guevara: en la antesala del lanzamiento de Ídolos con pies de barro en toda América Latina, Nicolás Márquez conversó con Marcelo Duclos sobre los personajes del libro y lo que encontró al investigarlos.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

Días antes de que Ídolos con pies de barro llegara a las librerías de toda América Latina, Nicolás Márquez se sentó con el periodista Marcelo Duclos, coautor de su biografía de Javier Milei, para repasar a varios de los ocho personajes del libro. La charla, de poco más de media hora, funciona como una puerta de entrada: Frida Kahlo, Eva Perón, el papa Francisco, Michel Foucault y el Che Guevara, contados por el autor que pasó años investigándolos. Los ocho del libro son Guevara, Maradona, Francisco, Chávez, Foucault, Allende, Eva Perón y Frida Kahlo.

Frida Kahlo, la sorpresa

Duclos arrancó por el personaje que, según Márquez, menos conocía antes de escribir. Lo incluyó porque el libro es “una propuesta para América Latina” y México tenía que estar presente por su peso cultural y demográfico. Lo que encontró, dijo, lo sorprendió: para Márquez, el valor de Kahlo es consecuencia de la vida que se cuenta que tuvo y no de su producción artística, que considera escasa y sin formación; mientras vivió, sostiene, vendió poco, y hoy sus cuadros cotizan millones por lo que representan.

Según su relato, la imagen de ícono indigenista no se corresponde con su biografía: hija de un fotógrafo alemán, Wilhelm Kahlo, y de una madre católica practicante, educada en colegios de la clase dirigente de Ciudad de México y hablante de alemán e inglés, “no tuvo nunca jamás vínculo de ninguna naturaleza” con las comunidades precolombinas. Tampoco la ve como símbolo de liberación femenina: vivió, dice, primero de su padre y después de Diego Rivera, en una relación tormentosa que terminó en divorcio y en un segundo casamiento. Márquez ya había desarrollado esta tesis en agosto, en la conferencia dedicada a Frida Kahlo.

A mí no me despierta bronca como me puede despertar el Che. No mató a nadie. Me despierta pena.

Nicolás Márquez, minuto 9:47

Repasó también su militancia en el Partido Comunista mexicano, donde conoció a Rivera, los retratos que pintó de Stalin, Mao y Marx, y su relación con León Trotsky durante el exilio de este en México. Sus exposiciones en vida, según Márquez, fueron apenas tres —en Estados Unidos, en Francia y una en México días antes de morir—, y su funeral, con la hoz y el martillo sobre el féretro y la Internacional cantada con el puño en alto, fue “un mitin ideológico”. Por eso la define como un producto póstumo.

Eva Perón y Francisco

A diferencia de Kahlo, Eva Perón no le despierta compasión. Márquez explicó que es la única de los ocho que no fue de izquierda, pero que la incluye porque la izquierda peronista se apropió de su figura. Según su lectura, su origen —hija no reconocida de un terrateniente— forjó un resentimiento que marcó su discurso contra la oligarquía, pronunciado, remarca, desde el balcón junto a un militar que había llegado con un gobierno de facto. Atribuye a esa etapa la persecución de artistas que no le habían dado lugar y enumeró nombres que, según él, fueron expulsados, exiliados o presos durante el peronismo, como Libertad Lamarque, Niní Marshall, Atahualpa Yupanqui y Osvaldo Pugliese. También mencionó el culto a la personalidad: el “Ave María” rezado a María Eva en las unidades básicas, que para él anticipó el conflicto del peronismo con la Iglesia. Su visión del líder justicialista está desarrollada en su biografía crítica de Perón.

De ahí la conversación pasó a Jorge Bergoglio. Márquez lo describe como un producto de la movilidad social que despreció el orden conservador en el que prosperó su familia, y como una mezcla de peronismo y teología de la liberación. Aclaró que lo analiza desde el punto de vista católico, no político: sostiene que como papa estaba obligado a sostener la doctrina y que, a su juicio, la contradijo de forma sistemática. Contó que dejó afuera casi todo el aspecto económico —el capítulo tenía un límite de unas 15.000 palabras—, pese a haber leído el libro de Axel Kaiser sobre el Papa y el capitalismo. Y respondió a quienes piden a la Iglesia que se modernice: una religión, dijo, no es un partido político que se acomoda al debate. Según Márquez, durante el pontificado cayeron las vocaciones y la cantidad de católicos, un fracaso “cuantitativo y cualitativo”. El tema lo había tratado antes en su análisis del pontificado tras la muerte de Francisco.

Esto sale de una charla de 35 minutos

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Foucault, el ideólogo de las universidades

Para Márquez, Michel Foucault es “el ideólogo más importante de las universidades contemporáneas”: aparece en Derecho, Filosofía, Sociología, Psicología e Historia. Reconoce que era un académico sólido, pero cuestiona hacia dónde orientó ese saber. Su aporte decisivo, explica, fue reemplazar la lucha de clases por una red de poderes interpersonales —el cura sobre el feligrés, el médico sobre el paciente, el juez sobre el reo— que después de la caída del Muro se trasladó a nuevas oposiciones: patriarcado contra mujer, heteronormatividad contra homosexuales, hombre blanco contra indígena. De ahí, sostiene, nace lo que hoy se llama woke. Recordó además que Foucault escribió más de una decena de textos a favor de la revolución iraní de 1979 y que nunca se retractó.

El Che y el café imposible

Duclos cerró con una pregunta: con cuál de los ocho tomaría un café. Márquez eligió al Che Guevara, para comprobar en persona qué clase de personalidad tenía. Aclaró que no puede hacer un diagnóstico —los profesionales que consultó le explicaron que es imposible sin tratar al paciente—, pero señaló que en sus escritos Guevara hablaba constantemente de la muerte como algo deseable, desde adolescente. Contó el diálogo con Gamal Abdel Nasser, en el que el líder egipcio le responde que hay que vivir para la revolución y no morir por ella, y recordó que Régis Debray atribuía al Che una vocación suicida.

La ruptura con los soviéticos tras la crisis de los misiles, el discurso en el que acusó a la URSS de cobardía y su salida de Cuba hacia el Congo y Bolivia completan el relato. Márquez citó a Juan José Sebreli: Fidel Castro lo entusiasmó lo suficiente para que se fuera y le dio el apoyo insuficiente para que no volviera. Y añadió su propia fuente: el militar boliviano Gary Prado Salmón, que participó de la captura y al que entrevistó hace años, le dio datos que para él vuelven “no opinable” que Castro se deshizo de Guevara, por ejemplo al prometerle el apoyo del Partido Comunista boliviano de Mario Monje, que respondía a Moscú. Esa historia está contada en detalle en El Che Guevara, la historia de un fracaso.

Al final, Márquez informó dónde conseguir el libro: ya estaba a la venta en Colombia, Perú y Ecuador y, a partir del 28 de septiembre, en el resto de América Latina, además de Amazon y Buscalibre.

Fuentes

  1. “Los fetiches del zurdaje | Nicolás Márquez y Marcelo Duclos”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 18/09/2026 (minutos citados: 1:33, 2:00, 3:55, 6:24, 9:47, 10:50, 13:23, 16:51, 19:30, 20:18, 21:49, 24:50, 27:10, 29:03, 31:36, 32:12, 33:32).
  2. Nicolás Márquez, Ídolos con pies de barro. HarperEnfoque, 2026.
  3. Axel Kaiser, libro sobre el papa Francisco y el capitalismo (citado por Márquez, minuto 20:04).