Batalla cultural

¿Es exagerado hablar de comunismo en 2025? La respuesta de Márquez

A partir de una discusión en redes con un periodista que lo acusó de usar categorías de la Guerra Fría, Márquez explica por qué sostiene que el comunismo sigue vigente bajo otros nombres.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

En mayo de 2025, Nicolás Márquez improvisó una transmisión a partir de un intercambio en Twitter con el periodista Gabriel Levinas. Márquez había escrito que había que “exterminar políticamente” al comunismo, y Levinas le respondió con un texto que, según dijo, había obtenido de ChatGPT: le reprochaba un lenguaje bélico, una falsa equivalencia entre comunismo y cualquier postura de izquierda, una propuesta excluyente y la naturalización del odio.

Márquez tomó esos cuatro puntos para desarrollar una pregunta más amplia: si tiene sentido, en 2025, seguir hablando de comunismo, o si se trata, como le reprochan, de categorías de la Guerra Fría.

Exterminio político, no humano

Márquez aclaró que, cuando habla de exterminio, se refiere a lo político: sacar a esas ideas “del mapa de las posibilidades” electorales mediante el voto. Y rechazó que excluir a un partido sea autoritario: quien decide qué fuerzas quedan sin representación, sostuvo, es el soberano, es decir, el votante. Puso como ejemplo que nadie considera antidemocrático que un partido sin apoyo popular quede fuera de toda representación. La batalla cultural, en su visión, consiste justamente en persuadir a la gente para que deje de votar a quienes considera responsables del empobrecimiento del país.

La revolución es tendencial

El argumento central del programa fue la idea de tendencia, que Márquez atribuye a Plinio Corrêa de Oliveira y a lo que Álvaro Alsogaray llamaba “el postulado de la tendencia”: un gobierno no permanece inmóvil, avanza en una dirección, a mayor o menor velocidad, e incluso puede retroceder momentáneamente para después avanzar. Por eso, sostiene, el centro no existe. Márquez profundizaría esa postura a fines de 2024 al calificar explícitamente al centro como un enemigo más peligroso que la propia izquierda.

Con esa lógica respondió a la objeción de que la Unión Soviética ya no existe y que en América Latina no hay partidos comunistas con poder real. Márquez citó a Friedrich Hayek, para quien un socialdemócrata era, según su lectura, un “comunista desarmado”, y enumeró regímenes que considera comunistas o en camino a serlo: la Cuba castrista, la Nicaragua de Ortega, la Venezuela de Chávez y Maduro, la Bolivia de Evo Morales. Ninguno, subrayó, empezó estatizando todo el primer día. Sumó el caso del Chile de Allende y el del gobierno de Boric, con el proyecto constitucional que los chilenos rechazaron en el plebiscito.

Hay gobiernos que no son actualmente comunistas pero son tendencialmente comunistas.Nicolás Márquez, minuto 49:31
Mirá la transmisión completa sobre la vigencia del comunismo

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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El odio al mal

Sobre la acusación de fomentar el odio, Márquez respondió con un argumento de raíz tomista: el odio es una pasión, como todas las pasiones humanas, y lo importante es que esté guiado por la razón. No es negativo en sí mismo, dijo, sino según su objeto; puso el ejemplo del médico que odia el tumor de su paciente. Esta fundamentación sobre el odio y la opinión reitera argumentos que el autor ya había expuesto en 2017 al cuestionar la trampa del crimen de odio.

Entonces como bien decía santo Tomás, odiar el mal es un acto de amor.Nicolás Márquez, minuto 40:00

Rechazó también que su discurso busque reforzar la pertenencia a una tribu: recordó que publicó su primer libro en 2004 “casi en soledad” y que no ocupa cargos ni integra organizaciones. Y criticó que un periodista con décadas de trayectoria recurra a la inteligencia artificial para argumentar: a su juicio, esas herramientas, como Wikipedia, sirven para datos neutros, pero no para discutir ideas.

Un nuevo envoltorio

En el cierre, Márquez resumió su posición: se puede actualizar el vocabulario, pero no cambia el fondo. Para él, lo que antes se presentaba con la hoz y el martillo hoy se presenta bajo las banderas de la inclusión y la diversidad, con el mismo objetivo.

Son diferentes maneras de packaging para ir hacia un mismo objetivo.Nicolás Márquez, minuto 50:56

También respondió preguntas del público. Sobre los grandes intelectuales de la derecha, mencionó a Roger Scruton, Olavo de Carvalho, Plinio Corrêa de Oliveira, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, y entre los argentinos a Agustín Laje, Vicente Massot y Emilio Hardoy. Sobre Borges, opinó que no fue un pensador político, y recordó su ironía al afiliarse al Partido Conservador.

Fuentes

  1. “¿Es exagerado hablar de comunismo en 2025? | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 23/05/2025 (minutos citados: 0:36, 1:26, 3:10, 5:30, 7:30, 9:52, 10:20, 16:04, 19:11, 19:46, 21:00, 22:15, 22:42, 26:55, 25:35, 39:11, 40:00, 37:30, 41:41, 47:20, 48:20, 46:48, 49:31, 50:33, 50:56).