Allende, la nueva derecha y los límites del liberalismo: Márquez en una entrevista para el público chileno
En marzo de 2022, mientras escribía su libro sobre Allende, Márquez repasó su trayectoria, explicó por qué el Libro negro nunca tuvo segunda parte y discutió qué une a las tres derechas.
En marzo de 2022, la víspera de un 24 de marzo, Nicolás Márquez fue entrevistado en un canal de YouTube chileno cuyo conductor se presenta como “Chileno anónimo”. En más de una hora de charla, Márquez repasó su recorrido como escritor, adelantó el libro sobre Salvador Allende que estaba escribiendo, explicó por qué El libro negro de la nueva izquierda nunca tuvo su anunciada segunda parte y discutió con su anfitrión qué une a las distintas corrientes de la nueva derecha.
De abogado a revisionista
Márquez se presentó como alguien “inequívocamente enrolado en la derecha”, con una formación liberal en su juventud a la que luego sumó el nacionalismo católico, el tradicionalismo y el conservadorismo. Se definió como un “politólogo frustrado”: estudió Derecho porque le aseguraba un sustento, pero apenas se recibió publicó La otra parte de la verdad, sobre los años setenta, que según contó fue el libro más vendido en la Argentina en 2004. Ese éxito lo llevó a dejar de lado la abogacía y dedicarse a escribir. Con el Libro negro, escrito junto a Agustín Laje en 2016, dijo, la conferencia pasó a ser su actividad central: casi cuatro años de giras que, admitió, le “hicieron mucho mal”.
El libro sobre Allende
Márquez contó que estaba terminando un libro titulado La dictadura comunista de Salvador Allende. Para él, que Allende haya llegado al poder por elecciones no cambia el carácter de su gobierno: sostuvo que hubo persecución a la prensa y a opositores, grupos armados al servicio de la Unidad Popular y miles de sentencias judiciales desoídas, y recordó la larga visita de Fidel Castro a Chile.
El mecanismo de acceso al poder no le quita al gobernante el carácter eventualmente tiránico, dictatorial.
Nicolás Márquez, minuto 12:23
También se refirió a la convención constituyente chilena, que consideraba más peligrosa que el gobierno de Gabriel Boric porque, a su juicio, podía destruir una Constitución que había sostenido medio siglo de prosperidad.
La segunda parte que nunca salió
Ante la pregunta de por qué el Libro negro no tuvo continuación, Márquez explicó que la idea original incluía capítulos sobre feminismo, el lobby LGBT, indigenismo, ecologismo y derechos humanos. Al dividirse el trabajo, él y Laje advirtieron que la ideología de género sola exigía un libro entero. El éxito de la obra, con giras por casi toda Hispanoamérica y España, y luego los proyectos individuales —La máquina de matar, La guerra civil argentina, la beca de Laje en Navarra— dejaron la segunda parte como “una promesa incumplida”, por la que pidió disculpas.
En ese contexto recomendó el libro que Laje acababa de publicar, La batalla cultural, y sostuvo que en toda la región la derecha no dio esa batalla y que la nueva derecha se está recreando “sobre la marcha”, como reacción tardía.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoTres derechas y el lugar de la Iglesia
Márquez retomó su esquema de las tres derechas: así como la izquierda tiene vertientes distintas —del trotskismo al guevarismo, de Gramsci a la Escuela de Frankfurt—, la derecha reúne a liberales, conservadores y nacionalistas, “unidos por el espanto”. Los liberales aportan la defensa de la libertad individual y la economía de mercado; los conservadores, la tradición, la familia y la Iglesia como instituciones que transmiten cultura; y el nacionalismo, la soberanía frente a organismos supranacionales.
Si yo enfatizo la libertad pero no defiendo la propiedad, entonces no hay libertad, porque si me quitan el derecho a la propiedad me están quitando el derecho a gozar y disponer del fruto de mi trabajo, y si yo no puedo disponer del fruto de mi trabajo soy un esclavo.
Nicolás Márquez, minuto 43:58
Aclaró que nunca usa argumentos religiosos en política, pero que, en la batalla cultural, las iglesias son actores atacados y aliados más allá de la fe de cada uno. Citó en ese sentido una frase atribuida a Charles Maurras: “soy ateo, pero católico”.
Contra el “respeto irrestricto”
Márquez cuestionó las leyes y organismos que, según él, obligan a tratar a las personas según su autopercepción y no según su naturaleza, y mencionó el libro de Cristian Rodríguez Iturralde sobre el INADI, La policía del pensamiento. Sostuvo que términos como “homofobia” son “inventos idiomático-políticos” que no figuran como fobias en los manuales de psiquiatría.
Por último, discutió la definición de liberalismo como respeto irrestricto al proyecto de vida ajeno, formulada por Alberto Benegas Lynch y difundida por Javier Milei. Márquez dijo no compartirla: la vida en comunidad exige límites, y prefirió la idea del cubano Armando Ribas de que el liberalismo “no es una conducta ante la vida”, sino un sistema político basado en la libertad, la república y la iniciativa privada. Recordó también que la Iglesia, cuando condenó el liberalismo, apuntaba sobre todo a su versión francesa, distinta de la anglosajona. En enero de 2025, Márquez conversó sobre qué es el liberalismo con Alberto Benegas Lynch (h).
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Fuentes
- “Entrevista sin censura a Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 29/03/2022 (minutos citados: 4:32, 5:16, 7:44, 9:07, 11:27, 12:23, 12:37, 27:37, 17:08, 18:11, 22:13, 30:14, 31:04, 40:54, 42:21, 43:58, 51:01, 52:01, 56:59, 1:03:02, 1:06:39, 1:08:13, 1:10:07, 1:12:31).
- Cristian Rodríguez Iturralde, La policía del pensamiento