Milei y la política actual

“Entre la lealtad y el servilismo hay un abismo”: Márquez responde al público en vivo

En una transmisión con su audiencia, Márquez explica por qué criticó a un funcionario del gobierno que defiende, cuenta sus debates televisivos sobre el 24 de marzo y recomienda lecturas.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

A fines de marzo de 2026, después de una semana de presentaciones y debates en Buenos Aires en torno al 50.º aniversario del 24 de marzo, Nicolás Márquez abrió una transmisión en vivo para conversar con su audiencia. Durante algo más de una hora repasó la polémica que había generado su opinión sobre Manuel Adorni, contó cómo vivió sus debates televisivos sobre los años 70, habló del libro que estaba terminando y respondió preguntas sobre política, lecturas y oficio de escritor.

Lealtad no es aplauso automático

El primer tramo estuvo dedicado a explicar su postura frente al funcionario cuestionado. Márquez aclaró que no salió a buscar el tema, que respondió a una pregunta en vivo y que después rechazó invitaciones de varios programas para no aparecer como alguien enfrentado al gobierno, al que dijo querer “entrañablemente”. Recordó que había hecho lo mismo con José Luis Espert y sostuvo que, una vez que Espert renunció, el conflicto se desactivó.

Entre la lealtad y el servilismo hay un abismo.Nicolás Márquez, minuto 5:43

Según Márquez, la permanencia del funcionario perjudica al propio gobierno porque tapa sus logros. Como ejemplo citó el fallo de la justicia estadounidense en la causa por la expropiación de YPF, que a su juicio libró a la Argentina de una deuda de unos 18.000 millones de dólares gracias a la política internacional de Milei, y que según él pasó inadvertido porque la agenda siguió concentrada en el funcionario. Reivindicó los viajes del presidente como parte de esa política exterior y lamentó, dijo, “tener razón” en cosas en las que preferiría equivocarse.

Un cambio de época en los debates sobre los 70

Márquez repasó la presentación de la reedición de su libro sobre la guerra de los 70 y un debate televisivo sobre el 24 de marzo en el que, contó, enfrentó prácticamente solo a un panel adverso. También mencionó un documental de la televisión pública española sobre esa década en el que, afirmó, fue la única voz discordante.

Lo contrastó con una experiencia de años atrás en el programa Intratables, cuando debatió contra un panel numeroso el fallo de la Corte Suprema sobre el “dos por uno”, que según él ninguno de sus contradictores había leído, y al terminar nadie lo saludó. Esta vez, en cambio, dijo haber sido tratado con respeto dentro y fuera de cámara, y que incluso se escucharon en el panel afirmaciones que antes no se decían.

Porque ahora se acepta decir cosas que antes no se aceptaban porque el Estado imponía una verdad y el que no acataba la verdad era marginado o judicializado o estigmatizado.Nicolás Márquez, minuto 23:57

Para Márquez, ese cambio se explica por un presidente disruptivo que dice cosas que generan desconcierto y que después, sostiene, se confirman.

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La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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El libro en marcha

Márquez contó que debía entregar el manuscrito de su próximo libro a su editorial a comienzos de abril, y que le faltaba el último capítulo, dedicado a Jorge Bergoglio. Para ese capítulo, explicó, trabajaba con decenas de libros de doctrina, derecho canónico, historia y teología, y mostró en cámara algunos de ellos, entre ellos obras de Ricardo de la Cierva, César Vidal y Gustavo Gutiérrez, el principal exponente de la teología de la liberación. El objetivo, dijo, no es un trabajo universitario sino que “todo el mundo entienda de qué se trata”.

Atribuyó su desempeño en los debates a esa preparación: cuando uno se mata para respaldar cada afirmación de un libro, dijo, es muy difícil que el otro pueda darle pelea.

El PRO, la UCR y las corrientes de La Libertad Avanza

Consultado sobre qué partido desaparecería primero, Márquez apostó a que será el PRO: la UCR, argumentó, tiene un siglo de historia, provincias y universidades, mientras que el PRO, si pierde la Ciudad de Buenos Aires, se quedaría sin su bastión. A su juicio, el PRO no es un partido de ideales, y “nadie da la vida por el cordón cuneta”.

En contraste, describió a La Libertad Avanza como un partido de ideas con dos grandes corrientes: una conservadora, en la que se ubicó junto a Agustín Laje y Las Fuerzas del Cielo, y otra libertaria, inspirada en la escuela austríaca. Ante la inquietud de un seguidor por el futuro del espacio después de Milei, respondió que esa discusión corresponde al segundo mandato y que hoy la prioridad es la reelección de 2027.

Lecturas y oficio

A pedido del público, Márquez recomendó autores que considera referencias: Plinio Corrêa de Oliveira, Álvaro Alsogaray, Emilio Hardoy, Roger Scruton y, entre los contemporáneos, Agustín Laje, de quien eligió Generación idiota como su favorito. Sobre Carl Schmitt dijo que es un pensador que hay que leer, aunque no necesariamente adherir. Y a quien le pidió consejos para escribir le respondió que se formó por oficio: leyendo mucho, subrayando y escribiendo, a base de prueba y error.

Fuentes

  1. “Diálogo en vivo con el público | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 30/03/2026 (minutos citados: 3:33, 4:00, 5:43, 7:15, 9:21, 10:20, 13:02, 17:03, 18:02, 22:03, 23:57, 24:25, 26:34, 30:00, 33:07, 34:57, 35:41, 36:09, 56:13, 57:42, 58:06, 59:00, 59:42, 1:09:08, 1:10:14).