Género, aborto y feminismo

¿Existe la ideología de género?

Panamá, Durango y Guadalajara, 2018: tres debates televisivos con Agustín Laje en los que la primera pelea fue por una palabra.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 3 min de lectura

En 2018, la gira de El libro negro de la nueva izquierda llevó a Nicolás Márquez y Agustín Laje a sets de televisión donde, por primera vez, los sentaron frente a quienes el libro critica. Tres de esos debates están en su canal: Debate Abierto, en la TV panameña, y dos programas mexicanos, uno en Durango y otro en Guadalajara. En los tres, la discusión empezó por el mismo lugar: si la expresión “ideología de género” describe algo real o es, como sostuvieron sus contrincantes, un invento para desacreditar.

La pelea por una palabra

En Panamá, la activista Corina Rueda abrió diciendo que llamar así al programa era “desinformante”: lo que existe, dijo, es un enfoque de género aplicado a los derechos humanos. Laje respondió con dos definiciones académicas de ideología —la clásica, un sistema de ideas que “mistifica la realidad”; la de la ciencia política, un sistema de ideas que moviliza a grupos sociales— y sostuvo que el género cumple las dos. Márquez completó el argumento con la tesis del libro: tras la caída del bloque soviético, “el obrero ya no quiere cambiar el mundo, quiere cambiar el auto”, y la izquierda buscó nuevos sujetos de conflicto en las mujeres y las minorías sexuales.

La tapa del libro —el Che Guevara maquillado— fue tema de conversación en Durango. Márquez la explicó como una denuncia de lo que considera una contradicción: movimientos que marchan con la imagen de Guevara, a quien atribuye la creación en Cuba de campos de trabajo donde se internó a homosexuales. El resto de la izquierda del siglo XX, recordó, también los persiguió.

Si el Estado se metiera en su cama, yo estaría marchando con ellos. El problema es que el Estado no se mete en su cama desde hace rato. Agustín Laje, en Durango, minuto 25:12

Qué enseñar en la escuela

El punto de acuerdo posible apareció en Panamá. Ricardo Mejía, biólogo con una maestría en género, contó que en su trabajo nunca vio los contenidos que Márquez y Laje describían y dio un ejemplo del enfoque que defiende: en zonas rurales, dijo, se descubrió que las niñas crecían menos porque las familias alimentaban mejor a los varones. Otro panelista insistió en que los padres enseñen a sus hijos a reconocer las “caricias prohibidas” para prevenir abusos. Márquez estuvo de acuerdo con alertar a los chicos contra los abusos; lo que rechazó fue que el Estado, en su lectura, fuera más allá y bajara “una doctrina moral específica de la sexualidad”. Laje resumió la frontera: la escuela debe enseñar anatomía, fisiología y prevención de enfermedades; los valores sobre la sexualidad corresponden a las familias.

El tramo final del debate panameño fue el más áspero. Márquez recordó que Aplafa, la asociación de planificación familiar del país, había recibido fondos de la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF), a la que presentó como la principal “internacional abortista”, y le dirigió acusaciones que sus contrincantes rechazaron de plano. Mejía, que dijo haber sido tesorero de Aplafa durante diez años, respondió que la entidad no practica abortos en Panamá y que ya no recibía esos fondos.

Esto sale de tres debates que suman casi dos horas y media

La nota es un resumen. El de Panamá, el más visto, está embebido arriba; los dos de México, en las fuentes.

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México: el matrimonio y el aborto

En Durango, frente a Tadeo Campagne, dirigente del PRD dedicado a la diversidad sexual, la discusión giró hacia el matrimonio. Márquez y Laje sostuvieron que el Estado regula el matrimonio por su vínculo con la procreación y que otras uniones merecen otro nombre; Campagne lo consideró un derecho igualitario amparado por la Suprema Corte. Sobre el aborto, Laje discutió el verbo “interrumpir”: interrumpir, dijo, es suspender algo para retomarlo después. Frente al caso de una niña violada, Márquez propuso contención a la madre, protección al niño por nacer y cárcel al violador. Campagne respondió con el argumento de la salud pública: el aborto existe, legal o no, y regularlo reduce las muertes.

En Guadalajara el eje fue otro: quién puede hablar. Jaime Cobián, activista con 35 años de militancia en Jalisco, reconoció haber presentado quejas ante las autoridades para que la conferencia de los autores no se hiciera, y les reprochó ser extranjeros que venían a “sembrar odio”. Márquez y Laje señalaron que sus críticos admitían no haber leído el libro y tomaron el episodio como prueba de su tesis: que esa agenda, en sus palabras, necesita del Estado para imponerse. En Durango, además, la universidad estatal les había cancelado una presentación. “Es un libro, no una bomba atómica”, les respondieron. “Si no te gusta, escribí el libro negro del libro negro y debatimos de nuevo.”

Fuentes

  1. “Debate-paliza: Márquez y Laje vs. agentes de Planned Parenthood (en Panamá)”, programa Debate Abierto, canal de Nicolás Márquez, publicado el 07/10/2018 (minutos citados: 2:21, 7:03, 10:43, 14:05, 23:02, 27:11, 37:38, 40:22, 49:48, 57:22).
  2. Debate en Aclarando Amanece, Canal 10 Durango (9 de junio de 2018), canal de Nicolás Márquez, publicado el 11/06/2018 (minutos citados: 4:31, 7:08, 21:48, 24:12, 29:54, 32:25, 41:07).
  3. Debate en Canal 10 Quiero TV, Guadalajara, canal de Nicolás Márquez, publicado el 26/06/2019 (minutos citados: 1:01, 3:51, 6:43, 9:58, 20:38, 22:30, 26:25).
  4. Nicolás Márquez y Agustín Laje, El libro negro de la nueva izquierda, 2016.