Matrimonio y orden público: por qué Márquez dice que el matrimonio homosexual “no existe”
Consultado por el público en Monterrey, Nicolás Márquez explicó su posición contra el llamado matrimonio igualitario. Su argumento es que el Estado protege el matrimonio porque de él pueden nacer hijos, y que ese fundamento no alcanza a otros vínculos.
En un breve intercambio con el público en Monterrey, México, publicado en su canal en noviembre de 2017, Nicolás Márquez respondió qué piensa del llamado “matrimonio igualitario”. En pocos minutos expuso un argumento que repite en sus libros y conferencias: el matrimonio no es un simple reconocimiento de un vínculo afectivo, sino una institución que el Estado protege por una razón concreta, la posibilidad de tener hijos.
Un argumento desde la palabra
Márquez empezó por la etimología. Según explicó, el término viene de “matriz”, es decir, el útero materno, y designa la unión de la que puede surgir la maternidad. Desde ese punto de partida sostuvo que una legislación puede reconocer jurídicamente la unión entre dos personas del mismo sexo, pero que eso, para él, es una “ficción jurídica o política” y un “disfraz terminológico”.
Se le llama así jurídicamente, el matrimonio homosexual conceptualmente no existe.Nicolás Márquez, minuto 0:11
Después hizo una pregunta: ninguna ley impide que dos personas del mismo sexo vivan juntas, así que para qué necesitan casarse. Desde el público le respondieron que para acceder a derechos como la pensión, la seguridad social o la cobertura médica.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoEl matrimonio como institución de orden público
Ese fue el centro de su respuesta. Para Márquez, esos beneficios son atributos que el Estado otorga al matrimonio porque de él “deriva la prole”. Como los hijos quedan “a merced de la buena o mala voluntad” de sus padres, el Estado organiza de manera subsidiaria un conjunto de derechos y obligaciones: pensión, seguridad social, obligaciones alimentarias y afectivas entre esposos y entre padres e hijos. Por eso, sostiene, es una institución de orden público. Un año después, en un debate en la televisión de Durango frente a un dirigente del PRD, Márquez y Laje sostuvieron el mismo argumento.
Para explicarlo, comparó el matrimonio con la amistad. Una amistad no es de orden público y no genera derechos. Puso como ejemplo su propio caso: si él y Agustín Laje, que trabajan juntos, compartieran una vivienda para ahorrar gastos, a nadie se le ocurriría que uno tenga derecho a la pensión del otro. De la misma manera, argumentó, los demás vínculos, transitorios o permanentes, son “actos libres” sin consecuencias jurídicas propias.
La unión homosexual pretende un rango matrimonial porque pretende exigirle al Estado derechos que la naturaleza del vínculo le niega.Nicolás Márquez, minuto 2:52
El ejemplo del carnet de conducir
Para responder a la acusación de discriminación, Márquez recurrió a una analogía. Cuando el Estado le niega el carnet de conducir a una persona ciega, nadie dice que actúe por odio. La persona merece “toda su dignidad”, dijo, pero la naturaleza de su situación le impide recibir esa habilitación. Según él, el Estado hace bien en no otorgarla. Para Márquez, lo mismo vale para el matrimonio: no reconocerlo fuera de la unión entre hombre y mujer sería distinguir según la naturaleza del vínculo, no discriminar.
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Fuentes
- “El matrimonio homosexual no existe. Por Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 17/11/2017 (minutos citados: 0:00, 0:11, 0:23, 0:35, 0:48, 1:20, 1:33, 1:41, 1:58, 2:07, 2:19, 2:34, 2:41, 2:52, 3:02, 3:12).