Batalla cultural

No es lucha de clases: es una batalla cultural

En una entrevista de 2019, Nicolás Márquez leyó el mapa de la reacción conservadora en Estados Unidos, Europa y América Latina, y dejó una consigna para los jóvenes: informarse, formarse y actuar.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 4 min de lectura

La pelea que atraviesa Occidente no enfrenta a ricos contra pobres sino a dos visiones de la cultura. Con ese diagnóstico abrió Nicolás Márquez esta entrevista con el medio BLes.com, grabada en 2019 meses después del debate por el aborto en la Argentina y en plena ola conservadora en el continente.

Estados Unidos: la prueba de que no es una cuestión de clase

El ejemplo que eligió fue Donald Trump: un multimillonario que tuvo que competir contra todo el establishment económico de Wall Street. Del otro lado, recordó, Hillary Clinton cerró su campaña en una sede de Planned Parenthood. Como presidente, Trump le recortó fondos federales a la organización, quitó de la web de la Casa Blanca la sección de propaganda LGBT y cortó el financiamiento a las políticas sobre calentamiento global. Márquez volvió sobre el recorte de fondos de Trump a la agenda progresista en marzo de 2025, cuando comentó con Agustín Laje su discurso ante el Congreso.

Para Márquez eso explica por qué la agenda se trasladó al sur: al perder margen en su país, organizaciones como Planned Parenthood miraron a América Latina, donde la misma agenda se impone “de una manera calcada, como si fuesen franquicias ideológicas”.

Esto no es una lucha de clases, sino que es una lucha cultural. Nicolás Márquez, minuto 2:31

Europa y el mapa latinoamericano

En Europa distinguió dos realidades: un Este que, por haber padecido el comunismo, es más conservador y reacciona; y una Europa occidental con natalidad en caída y una política migratoria que, si no cambia, la volverá irreconocible en veinte o veinticinco años. Aun así, destacó la aparición de fuerzas de reacción como Vox en España o la Liga de Matteo Salvini en Italia.

En América Latina recorrió los casos uno por uno: Perú, donde nació el movimiento “Con mis hijos no te metas”; Paraguay, cuyo presidente Mario Abdo declaró al país libre de ideología de género; Costa Rica, donde Fabricio Alvarado sacó alrededor del 40% en el balotaje; El Salvador, República Dominicana —donde él y Agustín Laje expusieron ante el Congreso y la Corte—, Colombia con Iván Duque y el Brasil de Bolsonaro, en el país donde nació el Foro de San Pablo. La excepción, dijo, sigue siendo la Argentina: mucha gente movilizada, pero sin estructura, sin financiamiento y sin liderazgo. En una entrevista en la televisión católica costarricense, publicada en abril de 2019, Márquez describió a Costa Rica como un país “mucho más conservador” que la Argentina.

Por qué reaccionó la gente

Márquez identifica un punto de quiebre: la ideología de género llegó a las aulas. Mientras se discutía en abstracto, la mayoría la miraba con desconfianza pero en silencio; cuando se metió con los chicos, apareció la reacción.

Uno soporta varias cosas, incluso penurias económicas. Lo que no soporta es que le toquen a los hijos de uno. Nicolás Márquez, minuto 15:56

Pero también fue autocrítico con su propio campo. Los movimientos provida, dijo, son pura reacción: siempre llegan después de la iniciativa del adversario. Y en la Argentina la movilización se concentró en el aborto, mientras la discusión por la Educación Sexual Integral pasó con marchas mucho más chicas: “la gente no sabe que esto es un combo”. Por eso insiste en que la pelea también se da en la calle, porque los legisladores miden las movilizaciones antes de votar.

Esto sale de una entrevista de 28 minutos

La nota es un resumen. La conversación completa, con el repaso país por país, está en el video.

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El joven conservador como nuevo rebelde

Sobre por qué su público es tan joven, Márquez da una explicación generacional: la juventud siempre estuvo ligada a la rebeldía, y hoy el establishment es el progresismo que bajan el profesor, el periodista y el legislador.

Hoy el subversivo, el rebelde, el contestatario es el joven conservador. Nicolás Márquez, minuto 22:11

Su consejo para quienes se sienten solos en la facultad: no perder materias peleando con el profesor, pero alzar la voz en cada lugar donde tengan influencia —las redes, el trabajo, el club— porque enseguida aparecen aliados. La fórmula tiene tres pasos: informarse para saber qué pasa, formarse para poder procesarlo y actuar.

Argumentos que sirven fuera de la iglesia

La última recomendación fue de método. Le parece bien que una iglesia enseñe a oponerse a la ideología de género desde la fe, pero cuando el debate es político pide dejar de lado los argumentos religiosos y usar los científicos: la genética y la embriología, dice, establecen que la vida empieza en la concepción, no un dogma.

Fuentes

  1. “Nicolás Márquez como nunca antes lo viste”, entrevista con BLes.com, canal de Nicolás Márquez, publicada el 06/04/2019 (minutos citados: 2:31, 2:45, 3:26, 4:39, 6:19, 10:16, 11:30, 13:05, 13:23, 15:22, 15:56, 17:09, 18:24, 21:39, 22:11, 22:40, 23:23, 25:22).