Por qué Allende fue una dictadura comunista
En la presentación chilena de su libro, Nicolás Márquez expuso la tesis que le da título y repasó, fuente por fuente, el camino que llevó al 11 de septiembre de 1973.
El gobierno de la Unidad Popular no fue un experimento democrático que terminó mal: fue una dictadura comunista en marcha, interrumpida a los tres años. Esa es la tesis de La dictadura comunista de Salvador Allende, y es la que Nicolás Márquez defendió en agosto de 2022 ante el público chileno, en la presentación organizada por la revista Individuo y su sello editorial, Entre Zorros y Erizos.
La apuesta de los editores fue a ciegas: armaron la gira y la preventa sin haber leído el libro. En una semana se vendieron mil ejemplares, la tirada prevista tuvo que triplicarse y la firma del día anterior —en una librería de un shopping, con entre 300 y 400 personas en fila y un promedio de edad de 20 a 25 años— se estiró cuatro horas. Ese mismo día, contó, llegó el contrato de una editorial italiana para traducirlo.
La disputa por el pasado
Márquez aclaró de entrada que no es el primero en contar esta historia: se apoyó en fuentes chilenas —Hermógenes Pérez de Arce, Ernesto Medalla, Víctor Farías— y en el italiano Mario Spataro. Lo que cambió, dijo, no es la información sino la difusión: redes sociales, una campaña coordinada y una generación joven dispuesta a hacer circular los libros que antes quedaban en circuitos chicos.
Para explicar por qué importa, citó a Charles Maurras: un error o una mentira que nadie se toma el trabajo de desenmascarar termina adquiriendo, con el tiempo, la autoridad de lo verdadero. Y dio un ejemplo argentino: según el relevamiento del historiador mendocino Enrique Díaz Araujo, sobre los años setenta se habían publicado 740 libros favorables a la guerrilla contra 35 favorables a la respuesta militar, y estos últimos de circulación restringida.
La disputa por el pasado es la disputa por el presente. Nicolás Márquez, minuto 10:04
Cómo nació el libro
Después de El libro negro de la nueva izquierda (2016), Márquez atravesó algo que no le había pasado en quince libros: no sabía qué escribir. Fue Agustín Laje quien le sugirió trabajar sobre Pinochet, una figura que siempre le había interesado. Decidió empezar por el principio —el gobierno que precedió al pronunciamiento militar— y dejar lo demás para después.
Los antecedentes de Allende
El retrato que propone arranca antes de 1970. Médico, diputado, ministro, senador y cuatro veces candidato presidencial, Allende pronunció un encendido elogio de Stalin tras su muerte, en el Teatro Baquedano. Márquez sostiene, con las fuentes que cita en el libro, que desde 1961 mantenía un vínculo rentado con la KGB, y que en los años sesenta presidió uno de los cónclaves convocados desde La Habana para impulsar la revolución continental.
El episodio que más usa es de primera mano: la entrevista que Allende le concedió en 1971 al francés Régis Debray, excompañero del Che en Bolivia. Allí Allende mostró el ejemplar de Guerra de guerrillas que Guevara le había dedicado —“a Salvador Allende, que por otros medios trata de obtener lo mismo”— y, según Márquez, dio por hecho que el avance de su proyecto terminaría en un enfrentamiento.
La Unidad Popular y la “vía chilena”
La coalición estaba encabezada por el Partido Comunista de Luis Corbalán y el Partido Socialista de Carlos Altamirano, ambos con resoluciones de congreso que reivindicaban la violencia revolucionaria. Por fuera, el MIR —entre cuyos dirigentes estaba un sobrino del propio Allende— y, según su recuento, una docena de organizaciones armadas. La fórmula, resume Márquez, era llegar al poder por la vía electoral y consolidarlo después por la fuerza.
Y el acceso al poder fue precario: Allende obtuvo el 36% de los votos, apenas un punto por encima de Jorge Alessandri. La elección se definió en el Congreso, donde la Democracia Cristiana le dio sus votos a cambio de un Estatuto de Garantías Constitucionales. Alessandri, recordó Márquez, había ofrecido renunciar si era elegido para que se convocara a nuevas elecciones. Para el autor, la Democracia Cristiana “no es ajena a la tragedia que padeció Chile”.
Nuestro objetivo era tomar el poder. Yo te firmo lo que vos quieras; después gobernamos como nosotros queremos. Así resume Márquez la respuesta de Allende a Debray sobre el Estatuto de Garantías · minuto 25:52
La nota es un resumen. La exposición completa, el panel con Ernesto Medalla y las preguntas del público están en el video.
Ver el video completoTres años
Lo que sigue en la exposición es la cronología de un desgaste: estatizaciones sin compensación, desfinanciamiento y cierre de diarios y radios opositoras, y —según Márquez— unas 7.000 sentencias judiciales de restitución de propiedades que el gobierno se negó a ejecutar. A fines de 1971 Fidel Castro visitó Chile durante 24 días y recorrió el país dando instrucciones. Para 1973 había desabastecimiento, mercado negro, inflación descontrolada y grupos vecinales de autodefensa; Márquez contabiliza unas 1.500 violaciones de derechos humanos durante el período.
La reacción vino de abajo. Citando El rescate de Chile, de Eudocio Ravines, explica que una minoría intentó imponerse a una mayoría hasta que esa mayoría tomó conciencia de serlo: el paro de los camioneros, la huelga de los mineros de El Teniente, las marchas de mujeres. En las parlamentarias de marzo de 1973 el oficialismo perdió, y Márquez sostiene —transcribe el dictamen en el libro— que hubo un fraude a su favor. El 22 de agosto de 1973 la Cámara de Diputados aprobó el acuerdo que declaraba la ilegalidad del gobierno; al día siguiente renunció el general Carlos Prats.
El final y el mito
Para Márquez, Allende no sufrió una derrota militar sino popular e institucional: la Cámara, la Corte Suprema y la Contraloría ya lo habían señalado, y ese 11 de septiembre nadie salió a defenderlo. Rechazó la salida que se le ofreció y se suicidó en La Moneda. La versión del combate heroico, construida después, quedó desmentida cuando la propia familia pidió la exhumación y los peritos confirmaron el suicidio. Márquez volvió sobre ese mito al cumplirse 50 años del 11 de septiembre, en un discurso en una plaza pública de Chile.
Las tres derechas
Cerró con una definición. Retomando al pensador mendocino Rubén Calderón Bouchet —la derecha como la posición enfrentada manifiestamente con la izquierda—, distinguió tres: una liberal, que la enfrenta en lo económico; una conservadora, que la enfrenta en lo cultural; y una nacionalista, que la enfrenta en su internacionalismo, hoy globalismo. La nueva derecha, dijo, es la síntesis de las tres: liberal en lo económico, conservadora en lo cultural y patriota en su esencia.
Del panel
En la ronda de preguntas, junto a Ernesto Medalla, comparó a Allende con Gabriel Boric —más diferencias que semejanzas, aunque ve en ambos la misma oscilación entre radicalizarse y aparentar moderación— y advirtió contra confiar en nuevos “estatutos de garantías” en pleno proceso constituyente. Para ilustrarlo recurrió a Plinio Corrêa de Oliveira: los paroxismos revolucionarios, aunque fracasen, dejan un punto de mira que atrae silenciosamente a los moderados.
Notas relacionadas
Fuentes
- Presentación oficial del libro en Chile, canal de Nicolás Márquez, publicada el 22/08/2022 (minutos citados: 4:24, 7:07, 9:41, 10:04, 11:28, 12:23, 15:07, 16:39, 19:39, 22:24, 25:32, 27:30, 31:19, 31:53, 34:33, 38:35, 41:16, 42:51, 48:22, 53:57, 1:00:45, 1:08:03).
- Nicolás Márquez, La dictadura comunista de Salvador Allende. Hojas del Sur (Argentina) y Entre Zorros y Erizos (Chile), 2022.
- Régis Debray, Conversación con Allende (1971).
- Juan Bautista Yofre, Misión argentina en Chile (1970-1973), Sudamericana, 2000 — informes de la embajada argentina citados en la presentación.
- Eudocio Ravines, El rescate de Chile.