Los 70 y la memoria

Reportaje íntimo a Márquez: el primer libro, el menemismo y las lecturas que lo formaron

En un programa de La Plata, en 2018, Márquez repasó cómo nació La otra parte de la verdad, su paso por la UCeDé, sus críticas al gobierno militar, el Che y los libros que lo marcaron.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 4 min de lectura

En abril de 2018, pocas semanas después de un nuevo 24 de marzo, Nicolás Márquez viajó a La Plata para una entrevista extensa en el programa Firma y aclaración. Tenía entonces 42 años. Se presentó como abogado de formación, con formación docente, y escritor en la práctica; nacido en Ramos Mejía y marplatense por adopción desde los cinco años. El conductor recorrió con él sus libros, su militancia juvenil, su mirada sobre los 70 y el gobierno de Macri, y le pidió que trajera los libros que lo habían formado.

Un libro contra la corriente

Márquez contó que su primer libro, La otra parte de la verdad, salió en 2004, cuando recién se había recibido, y que lo había empezado a escribir antes de la llegada de Néstor Kirchner, aunque apareció en plena ofensiva judicial contra los militares. Según dijo, fue un éxito de ventas y lo presentó Bernardo Neustadt; el revuelo fue tal que nunca llegó a ejercer la abogacía ni a matricularse. Después vinieron La mentira oficial y El Vietnam argentino, sobre la guerrilla en Tucumán.

Sostuvo que fue el primer libro en poner en duda la cifra de 30.000 desaparecidos y en recordar el consenso inicial que tuvo el golpe de 1976. Aclaró por qué lo escribió: “yo no tengo familia militar, no tengo nada que ver con la familia militar, pero me parecía que era una gran injusticia cómo se estaba contando la historia”.

De la UCeDé al menemismo del primer período

A los 18 años, en 1993, se afilió a la UCeDé, entonces en el gobierno de Mar del Plata. Del gobierno de Carlos Menem le gustaron la reforma del Estado, la estabilidad monetaria, la reinserción internacional, los indultos a guerrilleros y militares y la repatriación de los restos de Rosas, gestos de pacificación que valoró especialmente viniendo de alguien que había estado preso durante el gobierno militar. Le disgustaron, en cambio, los hechos de corrupción que se conocieron después y la reforma constitucional de 1994, que calificó de “mamarracho”. “Yo diría que fui un menemista del primer período”, resumió, y aclaró que no por caudillismo sino por coincidencia de ideas.

Los dos cargos al gobierno militar

El conductor le preguntó qué le reprochaba al gobierno militar. Márquez señaló dos cosas. La primera, que duró demasiado: si el objetivo era restaurar el orden y terminar con la guerrilla, dijo, eso se cumplió en los dos primeros años, y sin embargo siguieron cinco más, con cuatro presidentes y cuatro planes económicos. La segunda, el método de las desapariciones: entendía que se hubiera ocultado información por razones militares durante el conflicto, pero sostuvo que, una vez terminado, habría que haber publicado las listas con expresión de causa de cada caso.

Consideró que las heridas se estaban cerrando con las leyes de Alfonsín y los indultos de Menem, y que Kirchner reabrió el conflicto porque encontró allí un relato. Sobre el gobierno de Macri, entonces en curso, lo definió con un color, el amarillo: indefinido, ni blanco ni negro, como su actitud ante el 24 de marzo o el debate del aborto.

El reportaje completo a Márquez en Firma y aclaración.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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El Che, otra vez

El conductor había leído La máquina de matar. Márquez explicó que el subtítulo de “biografía definitiva” tenía algo de jactancia, pero también un sentido literal: “era la tercera biografía que escribo y no voy a escribir más sobre Guevara”. Insistió en que sus fuentes son públicas —las obras completas, los diarios y las cartas del propio Guevara— y ofreció una hipótesis que, aclaró, no puede probar: que Fidel Castro fue para el Che una figura paterna sustituta y el marxismo, una religión laica. Recordó que en sus cartas llegó a escribir “San Carlos Marx”.

¿Por qué sigue siendo un ícono? Márquez enumeró los ingredientes del mito: era apuesto, murió joven y murió por sus ideas. Ese último punto no lo conmueve: “A mí lo que me importa es cuánta gente mató para imponer sus ideas”.

Los libros que lo formaron

Márquez llevó al estudio los libros que lo marcaron a los veinte años. Revolución y contrarrevolución, del brasileño Plinio Corrêa de Oliveira, que ya en 1959 anticipaba que después de la Guerra Fría vendría una guerra cultural. Camino, de Josemaría Escrivá de Balaguer, que leía durante la facultad y que, dijo, le sirvió para formar el carácter, aunque aclaró que no pertenecía al Opus Dei. Un libro de Vicente Massot, a quien llamó su “máximo referente intelectual”, que le enseñó a analizar la política desde donde realmente funciona el poder. Las condiciones culturales del desarrollo económico, de Mariano Grondona, con el que discrepó al leerlo y al que veinte años después le dio la razón. Y el Manual del perfecto idiota latinoamericano, de cuyos autores Carlos Alberto Montaner años más tarde le prologaría un libro, y que lo influyó por su estilo polémico.

Se definió como un hombre de derecha, conservador, y explicó qué entiende por eso:

Un conservador está a favor en lo económico de la propiedad privada, la libre iniciativa y del mercado. En lo institucional tiene una visión republicana y en los aspectos de los valores y de las instituciones naturales, está a favor del matrimonio natural.

Nicolás Márquez, minuto 45:43

Al final presentó El libro negro de la nueva izquierda, escrito con Agustín Laje, donde sostienen que la izquierda cambió de estética y de clientela y que “la ideología de género es una nueva careta que utiliza la izquierda para presentarse en sociedad”. Dijo que no aspiraba a un cargo público porque no podría expresarse con la libertad con que lo hace, y contó que es hincha de Estudiantes de La Plata por tradición familiar.

Fuentes

  1. “Reportaje íntimo a Nicolás Márquez: sus obras, pensamientos e influencias”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 14/04/2018 (minutos citados: 0:43, 1:28, 2:29, 2:59, 4:39, 5:35, 6:37, 6:48, 14:20, 14:46, 15:45, 16:20, 17:02, 18:36, 19:43, 21:00, 21:50, 22:27, 22:38, 25:23, 36:16, 37:01, 39:06, 39:50, 42:24, 42:29, 43:17, 43:48, 44:09, 44:28, 44:53, 45:43, 50:23, 50:59, 53:04, 53:34).
  2. Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y contrarrevolución
  3. Josemaría Escrivá de Balaguer, Camino
  4. Mariano Grondona, Las condiciones culturales del desarrollo económico
  5. Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, Manual del perfecto idiota latinoamericano