Milei y la política actual

La recta final hacia octubre: Márquez y Vicente Massot, después de la derrota bonaerense

A 26 días de las legislativas de 2025, Vicente Massot analiza con Márquez el golpe del 7 de septiembre, el respaldo de Washington, qué significa ganar o perder y por qué 2026 será decisivo para Milei.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

El 1 de octubre de 2025, a 26 días de las elecciones legislativas, Nicolás Márquez volvió a conversar en su canal con el analista político Vicente Massot, recién llegado de un viaje de casi un mes por el exterior. El título, “Recta final”, aludía al tramo que quedaba hasta el “combate definitivo” que, según Márquez, marcaría el rumbo de los dos años restantes del gobierno de Javier Milei.

La charla se apoyó en una distinción que Massot había planteado en un encuentro anterior y que Márquez dijo haber adoptado: ante un escándalo político, una cosa es si el hecho es veraz y otra si es verosímil. Para el análisis electoral, explicó Márquez, lo que pesa es si la gente lo considera creíble, porque ahí se paga el costo político. Massot había planteado esa distinción a fines de agosto de 2025, diez días antes de la elección bonaerense.

Un gobierno golpeado y el auxilio de Washington

El diagnóstico inicial de Massot fue que el Gobierno todavía no se había recuperado de la derrota del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires. De esa elección extrajo dos datos que consideró centrales: que el peronismo está “vivo y coleando”, tras ganar por 13 puntos en el principal distrito del país, y el “fenomenal espaldarazo” recibido de Washington, sin el cual, a su juicio, el plan económico no habría resistido unos días más de presión cambiaria.

Massot cuestionó con dureza el armado de la campaña oficialista: la negativa a cerrar alianzas con gobernadores, por exceso de confianza, y listas integradas en buena medida por candidatos desconocidos. También señaló que, en una elección legislativa, la polarización es mucho más difícil que en una presidencial, porque en cada provincia pesan los candidatos y los problemas locales.

La casta, la verosimilitud y los argumentos que faltaron

Márquez planteó que el discurso contra “la casta”, uno de los grandes hallazgos de Milei, había perdido fuerza, y que el Gobierno no supo explicar medidas que, en su opinión, eran correctas, como los vetos vinculados a jubilaciones y discapacidad. Massot coincidió y esbozó el mensaje que, a su entender, el Presidente debió dar por cadena nacional: explicar de dónde salían los fondos y desafiar al Congreso a proponer una alternativa financiable.

Para Massot, las respuestas oficiales a las denuncias de los meses previos fueron “endebles”, y eso alimentó su verosimilitud ante el electorado independiente, que a su juicio decide las elecciones y se ubica mayormente del centro a la derecha. Ambos coincidieron en que el Gobierno carecía de voceros capaces de defenderlo en los medios.

Márquez y Massot, a 26 días de las legislativas: la derrota bonaerense, qué es ganar o perder y el desafío de 2026.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Qué es ganar y qué es perder

Márquez recordó el antecedente de 2009, cuando Néstor Kirchner perdió la elección de medio término y dos años después Cristina Kirchner obtuvo el 54%, y preguntó si una derrota sería reversible. Massot fue cauto (“nunca digas nunca”), pero tendió a pensar que sería difícil de revertir. Propuso luego una vara para medir el resultado: por debajo del 35% sería una derrota para el oficialismo; entre 35 y 40, un buen resultado; por encima de 40, un triunfo, y con 45 o más, uno espectacular. Además, importaría la cantidad de bancas, en especial alcanzar el tercio necesario para sostener vetos.

Vamos a pensar que las reformas que hay que hacer, sin las cuales este es un plan más, no nos engañemos, un plan más de lo mucho que hemos visto en los últimos 80 años de historia argentina.

Vicente Massot, minuto 41:43

Por eso, insistió, el lunes 27 sería tan importante como el domingo 26: la reacción de los mercados ante el resultado definiría si las reformas estructurales eran viables.

El temperamento de Milei y la responsabilidad de elegir

Márquez repasó la soberbia de presidentes anteriores, de Alfonsín a los Kirchner, y preguntó si la de Milei era distinta. Massot respondió que la diferencia no era la soberbia sino el tono: el insulto personal llevado a la arena política, incluso contra aliados. Márquez, en un rol de “abogado del diablo”, recordó que ese mismo estilo lo llevó a la presidencia; Massot replicó que las circunstancias cambiaron, porque ahora Milei es el responsable de la gestión.

Ambos coincidieron en que lo mejor de La Libertad Avanza sigue siendo Milei, pero que la responsabilidad por sus colaboradores es suya. Márquez lo ilustró con el caso de Perón:

Si ese argumento, yo lo uso para echarle la culpa a Perón, no puedo usar el argumento contrario para exculpar a otro.

Nicolás Márquez, minuto 54:26

Al cierre, Massot sostuvo que en octubre no se jugaba la continuidad del Gobierno, sino lo que Milei podría hacer en 2026, el único año disponible para reformas antes del año electoral de 2027. Los dos acordaron un nuevo encuentro en la semana previa a la elección. Ese encuentro se realizó el 22 de octubre, en la víspera de las legislativas.

Fuentes

  1. “Recta final | Nicolás Márquez y Vicente Massot”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 01/10/2025 (minutos citados: 2:40, 3:54, 5:00, 6:42, 9:35, 15:41, 18:38, 23:24, 35:43, 36:36, 39:09, 41:43, 42:23, 46:24, 49:00, 53:34, 54:26, 1:05:43, 1:09:12).