Progreso sin cauce: Márquez define el progresismo, a semanas de las PASO de 2023
En una entrevista extensa con un periodista peruano, Márquez analizó las chances de Milei antes de las PASO, explicó por qué la derecha no dio la batalla cultural, definió el progresismo a partir de la desigualdad y la metáfora de Pío XII, y repasó sus libros sobre Allende y el Che.
A pocas semanas de las PASO de 2023, Nicolás Márquez dio una entrevista extensa a un periodista peruano que lo presentó como “abogado y politólogo argentino” y que planteó la charla lejos de los tiempos restringidos de la televisión. La conversación recorrió la campaña de Javier Milei, el origen del miedo de la derecha a reconocerse como tal, la definición de progresismo, la influencia de la industria del entretenimiento sobre los chicos y, hacia el final, los dos personajes de sus biografías más difundidas: Salvador Allende y el Che Guevara.
Milei antes de las PASO
Márquez describió como “un hecho incontrastable” la campaña de desprestigio contra Milei en aquellas semanas y sostuvo que le había costado algunos puntos en las encuestas. Aun así, no descartaba sus chances: según su lectura, con un candidato oficialista que era a la vez ministro de Economía y una economía que “marcha bastante mal”, el deterioro favorecía a quien proponía medidas radicales y era, además, economista. Coincidió con la frase del propio Milei de que, si entraba al balotaje, sería presidente.
Sobre la gobernabilidad fue más cauto. Reconoció que Milei no tenía equipos, gobernadores ni diputados, y que su herramienta sería presionar a un Congreso reacio con plebiscitos y recorte del gasto. Pero advirtió que, más allá de la “pirotecnia verbal” de campaña, tendría que sentarse a negociar con el centro y la centroderecha: “La negociación no puede faltar, no puede gobernar solo”.
Por qué la derecha no dio la batalla cultural
El entrevistador recordó un intercambio entre Axel Kaiser y Milei en Chile, en el que Milei respondió que la derecha no había perdido la batalla cultural sino que no se había presentado a darla. Márquez coincidió y explicó el origen del problema: la derecha creyó que demostrar que la economía de mercado funciona mejor que el socialismo bastaba para ganar a la sociedad. Para él, eso es falso, porque la gente se acostumbra al bienestar y termina creyendo que “así es la vida”. Puso como ejemplo a Chile, cuyas nuevas generaciones, sostuvo, dieron por natural un despegue económico que tuvo causas concretas.
Se creyó que modificando las condiciones económicas lo demás viene por añadidura y es al revés: modificando las condiciones culturales lo demás viene por añadidura.Nicolás Márquez, minuto 10:59
Según su relato, tras la caída de la Unión Soviética la izquierda se reconvirtió y abrió frentes culturales —feminismo, ideología de género, indigenismo, ecologismo, multiculturalismo— que la derecha ni siquiera disputó, mientras seguía discutiendo con el marxismo del siglo XX. Con el Foro de San Pablo y luego el Grupo de Puebla como plataformas, dijo, esa agenda lleva treinta años de vigencia. Aun así se mostró optimista: “A mí me gusta decir la estamos perdiendo porque la estamos dando”, y citó como señales los reveses de Boric en Chile y el triunfo de Meloni en Italia.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoQué es el progresismo
Ante la pregunta de si el progresismo actual es sobre todo un fenómeno social y no económico, Márquez habló de una “traslación del conflicto”: la dialéctica marxista de la lucha de clases se mantuvo, pero pasó del plano material al cultural. Por eso, explicó, suele hablarse de marxismo cultural, aunque aclaró que el término no es académicamente correcto porque el marxismo es por definición materialista; prefiere hablar de posmarxistas. Para él, esa corriente está además financiada por grandes fortunas y organismos supranacionales que le aportan recursos para hacer “ingeniería social”.
El eje de su definición es la desigualdad. La derecha, sostuvo, acepta que los seres humanos son desiguales; el igualitarismo pretende corregir esa realidad por la fuerza. De ahí su distinción entre igualdad ante la ley e igualdad mediante la ley: “El igualitarismo es contrario a la igualdad”. Con un ejemplo futbolero —tiene el mismo derecho que Messi a ser estrella del fútbol, pero no los mismos talentos— resumió que “la igualdad ante la ley pone de manifiesto inmediatamente las desigualdades naturales”. En esa línea ubicó la ideología de género y el transhumanismo, tema sobre el que mencionó el trabajo de Miklós Lukács.
Márquez agregó otro rasgo: el progresismo, dijo, acepta todo lo nuevo por ser nuevo. Lo ilustró con un contraste: entre dos celulares cualquiera elige el más reciente, pero entre dos libros esa regla no sirve. Recordó que también el marxismo y el nacionalsocialismo fueron novedades en su momento. “No hay que descartar lo viejo por el mero hecho de que sea viejo”, sostuvo, y definió al progresismo como algo que “no tiene nada que ver con el progreso”.
Es una manera indolora de destruir la civilización occidental, nuestra tradición, contra la naturaleza humana y contra nuestros principios fundantes culturales de nuestra civilización.Nicolás Márquez, minuto 30:28
Para explicar por qué se define conservador, volvió a una metáfora de Pío XII de 1944: el progreso es el agua que corre y la tradición, el cauce que la contiene. Un cauce sin agua es algo congelado, “devoto de la nostalgia”; agua sin cauce arrasa con todo. “Entonces el progreso y la tradición se complementan en mutua armonía”, concluyó, y vinculó esa idea con los países que prosperan gracias a leyes, moneda y costumbres estables.
Los chicos y la industria del entretenimiento
Márquez cuestionó a quienes llama “liberprogresistas”, que en su opinión justifican en nombre del libre mercado los contenidos de temática LGBT dirigidos a la infancia. Para él, ningún chico de cinco o seis años los demanda: “Es una ingeniería impuesta de la industria del entretenimiento para formatear al niño con la mentalidad revolucionaria”. Sostuvo que el antídoto es una familia atenta que sepa qué ven y qué aprenden sus hijos, y que por eso la destrucción de la familia natural forma parte de la misma agenda.
Allende y el Che, según sus biografías
Sobre La dictadura comunista de Salvador Allende, contó que el libro vendió diez mil ejemplares en Chile en un año y llegó a la cuarta edición. Según Márquez, Allende “ha sido romantizado”: llegó al poder con alrededor del 36 por ciento de los votos, incumplió el estatuto de garantías que había firmado y encabezó una transformación de inspiración castrista. Afirmó que en 1973 la Corte Suprema, la Cámara —por 84 votos contra 40, según su relato— y la Contraloría declararon ilegítimo al gobierno, y calificó la intervención del 11 de septiembre como necesaria. También recordó que la exhumación de 2011, pedida por la familia, confirmó el suicidio de Allende, contra la versión que atribuía su muerte a las tropas: “No esperaron ni un segundo para mentir”, dijo sobre quienes la difundieron. Márquez había presentado el libro en Chile en 2022, en una conferencia sobre la tesis y sus fuentes.
Sobre el Che, a partir de La máquina de matar, sostuvo que manejó campos de detención en Cuba, entre ellos el de Guanahacabibes, y que, según su investigación, de las 216 muertes que le atribuye solo una habría sido en combate y el resto, fusilamientos. Explicó que el título del libro remite a una frase del propio Guevara en su mensaje a los pueblos del mundo: el odio como factor de lucha debe convertirlos en “una fría y selectiva máquina de matar”. A diferencia del libro sobre Allende, centrado en su gobierno, dijo, la biografía del Che recorre su infancia y sus influencias para entender “por qué llegó a donde llegó”.
Notas relacionadas
Fuentes
- “Nicolás Márquez vs. el progresismo”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 28/07/2023 (minutos citados: 1:02, 2:35, 4:21, 5:47, 6:13, 7:54, 8:07, 8:21, 9:22, 10:48, 10:59, 11:34, 12:04, 14:11, 14:27, 16:11, 17:01, 20:35, 26:11, 27:05, 27:30, 28:26, 28:32, 29:02, 30:28, 31:09, 31:25, 32:21, 33:00, 34:11, 35:16, 36:02, 38:21, 39:42, 40:21, 41:27, 46:22, 47:08, 47:41, 48:44, 50:39, 51:08, 53:14, 54:00, 54:21, 55:06, 55:41, 56:55).
- Nicolás Márquez, La dictadura comunista de Salvador Allende
- Nicolás Márquez, La máquina de matar