Los primeros días de Milei, analizados con Agustín Laje
A tres semanas de la asunción, Nicolás Márquez y Agustín Laje repasan las críticas al nuevo gobierno, la luna de miel, cómo debería comunicar la Casa Rosada y por qué Milei eligió pelear en todos los frentes al mismo tiempo.
Nicolás Márquez abrió 2024 en su canal de YouTube con un vivo junto a Agustín Laje, que volvía a pasar por ese espacio por primera vez desde la presentación de Generación idiota. Se cumplían unas tres semanas de la asunción de Javier Milei, y la conversación, de más de una hora, se dedicó a evaluar ese arranque: quiénes critican al gobierno y con qué argumentos, cuánto puede durar la luna de miel, qué falla en la comunicación oficial y qué riesgos implica la estrategia elegida.
Márquez planteó desde el comienzo el propósito del año para su canal: no solo apoyar al gobierno que ganó, sino divulgar y defender lo que se hace en la Argentina para que sirva de impulso en toda América Latina.
Críticas a tres semanas de gobierno
El primer tema fue el tono de las críticas. Para Márquez, cualquiera tiene derecho a criticar, pero no hay derecho moral a exigir resultados a un gobierno que recibió, en sus palabras, veinte años de sistema devastado, con la mitad de la población bajo la línea de pobreza y la inflación más alta del mundo.
“No hay derecho a la crítica a un gobierno hiperactivo, como es este, que lleva tres semanas. No puede exhibir jamás un gobierno en tres semanas un solo logro, aunque esté gobernado por los mejores popes del arte de gobernar.”
Nicolás Márquez, minuto 8:13
Márquez señaló además dos fenómenos que lo sorprendían: la dureza de algunos antiguos aliados, con quienes había compartido la lucha contra el aborto, y la aparición de pequeños grupos nacionalsocialistas que, según él, atacan a Milei sobre todo por su cercanía con Israel. Laje ordenó a los críticos en tres grupos: quienes no lo votaron y recién descubrieron la inflación el 10 de diciembre; votantes de segunda vuelta que, según Laje, desconocen que la política monetaria actúa con rezago y que el propio Milei anticipó en campaña resultados a 18 o 24 meses; y esos sectores nacionalsocialistas, a los que calificó de anacronismo histórico y de “desubicación geográfica”. A partir de ahí, Laje recordó el análisis de Hannah Arendt en Los orígenes del totalitarismo sobre las semejanzas de método entre el totalitarismo comunista y el nazi, y Márquez sumó que fascismo y nazismo no son lo mismo, un tema que ambos dejaron para otro momento.
La luna de miel y la lección de Maquiavelo
Consultado sobre cómo se ve el país estando en la Argentina, Laje explicó la velocidad del gobierno con la idea de la luna de miel: todo gobierno nuevo dispone de un período de gracia, y la pregunta es cómo usarlo. Según Laje, Mauricio Macri lo gastó en congraciarse con el público y después se quedó sin combustible para las reformas; Milei, en cambio, siguió el consejo de Maquiavelo de causar los dolores más profundos al principio, como quien se opera apenas recibe el diagnóstico. Esa elección, advirtió, puede acortar la luna de miel, pero inhibe oposiciones descomunales. Laje citó también, como datos a su favor, un índice de confianza en el gobierno que según su lectura mostraba una fuerte suba en diciembre, y una encuesta en la que, según dijo, un 42% se declaraba dispuesto a apoyar las reformas aun a costa de su propio bolsillo.
Márquez, por su parte, ironizó sobre el nivel de algunas críticas: la discusión sobre quién pagó dos pasajes a Mar del Plata o la estadía del presidente en un hotel, mientras, recordó, en el pasado se usó el Estado para enriquecerse.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoCómo debería comunicar el gobierno
Para Laje, cuánto dure la luna de miel dependerá en buena parte de la comunicación: que la gente entienda la magnitud de la herencia y nociones básicas de economía. Defendió el tono duro del mensaje presidencial de fin de año con un argumento simple.
“No, no es como una amenaza, es que la situación es amenazante. Estar al borde de una hiperinflación es amenazante.”
Agustín Laje, minuto 39:39
Laje pidió ver más a Milei hablándole directamente a la gente, incluso por cadena nacional, y advirtió sobre la dependencia de un periodismo que, según él, es un aliado circunstancial y no natural. Márquez coincidió en parte, pero sostuvo que el presidente no puede hacerlo todo. Su propuesta, que anticipó que generaría polémica, fue un programa al estilo de 6, 7, 8: un grupo de cuatro o cinco personas formadas y convencidas que expliquen cada medida, desde la suba de la nafta hasta el DNU laboral suspendido ese día por un amparo sindical. Como ejemplo de lo que hay que explicar, Márquez desarrolló su visión del aguinaldo: sostuvo que el empleador ya calcula el costo anual del trabajador y que el aguinaldo solo cambia la forma de repartirlo en el año. Laje agregó una condición: ese programa tendría que financiarse con dinero privado, porque lo que ambos rechazan, dijo, no es el periodismo militante sino “el periodismo que milita con plata ajena”. En septiembre de 2025, tras la derrota en la provincia de Buenos Aires, Márquez volvió a señalar la falta de “delegados” que defendieran al gobierno en los medios.
La conversación derivó hacia la crisis de los medios tradicionales. Márquez comparó los ratings actuales con los de otras épocas, y Laje contó que un video suyo sobre la vicepresidenta de Colombia superó las 900.000 visualizaciones, producido desde la biblioteca de su casa. Ambos coincidieron en que el público de la televisión se reduce y en que la influencia no es lo mismo que la notoriedad: influye, según Márquez, quien motiva a leer un libro o a cambiar de opinión.
El fin del mito del “loco”
Márquez destacó que, desde la asunción, se desmoronó la imagen de Milei como alguien emocionalmente inestable: lo ve cómodo en el cargo y transmitiendo tranquilidad y convicción. Laje recordó que ese recurso fue explotado en la campaña, incluido el debate presidencial, y que involucró a periodistas que hoy se muestran oficialistas.
No es un cheque en blanco
Laje subrayó que apoyar al gobierno no implica aprobar todo: ninguno de los dos ocupa cargos, y eso les da libertad para marcar desacuerdos, como ciertos puntos de agenda climática en la ley ómnibus que, dijo, le encendían alarmas. Al mismo tiempo, respondió a quienes reclaman que Milei no derogó el aborto: según explicó, la materia penal no puede tratarse por DNU y exige mayorías en el Congreso. Sobre la ESI, sostuvo que el problema no es la existencia de educación sexual sino sus contenidos, y que la ministra Sandra Pettovello estaría dispuesta a revisarlos.
La hoja de ruta que planteó Laje fue estabilizar la economía, ganar en las elecciones intermedias de 2025 y recién entonces avanzar culturalmente, como, según él, hizo Néstor Kirchner con su dominio del Congreso. Su principal temor fue que Milei enfrenta a todos los intereses a la vez, a diferencia del kirchnerismo, que iba por un enemigo por vez. Márquez respondió que eso se explica en parte por la personalidad del presidente y en parte por la urgencia de la crisis, y recordó una anécdota de Carlos Menem: arrepentido, contó alguna vez que debió enviar todas sus reformas juntas al Congreso en pleno auge de popularidad, en lugar de librar cada batalla por separado.
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Fuentes
- “Los primeros días de Milei | Nicolás Márquez y Agustín Laje”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 04/01/2024 (minutos citados: 1:20, 3:06, 8:13, 9:52, 10:34, 13:14, 15:13, 16:15, 18:25, 22:36, 25:07, 26:53, 29:08, 29:54, 31:26, 34:17, 35:39, 38:35, 39:39, 42:51, 44:08, 45:42, 46:05, 48:30, 49:09, 50:04, 53:11, 55:34, 58:43, 59:04, 1:00:21, 1:01:35, 1:04:31, 1:04:44, 1:06:59, 1:07:57, 1:08:38, 1:08:47, 1:09:21, 1:10:39, 1:11:18, 1:12:29, 1:14:05, 1:14:24, 1:16:01, 1:18:18).
- Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo
- Agustín Laje, Generación idiota