Milei y la política actual

El primer paro de la CGT contra Milei, analizado con Agustín Laje

A los 45 días del nuevo gobierno, Nicolás Márquez y Agustín Laje repasaron el paro general de la CGT: cuánta gente hubo, quiénes pararon y qué está en juego para los sindicatos con la reforma que impulsa Milei.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

Un día después del paro general convocado por la CGT, en enero de 2024, Agustín Laje recibió a Nicolás Márquez en una transmisión en vivo de su canal para analizar la medida. La conversación, de casi una hora y media, giró en torno a tres preguntas: si el paro fue un éxito o un fracaso, por qué los sindicatos lo convocaron tan pronto y qué debería hacer el gobierno de Javier Milei para sostener sus reformas. Tres semanas antes, los dos habían analizado en el canal de Márquez los primeros días del gobierno.

Laje abrió con un gráfico que circuló en esos días: la cantidad de días que tardó la CGT en hacerle el primer paro a cada gobierno desde 1983. Según ese relevamiento, Alfonsín recibió el suyo a los 269 días, Menem a los 1.068, De la Rúa a los 79, Néstor Kirchner a los 1.416 y Cristina Kirchner a los 1.808; Macri, a los 484; Alberto Fernández no tuvo ninguno. Milei, en cambio, lo recibió a los 45 días. Para Laje, la explicación está en que la Ley Bases “toca la caja” del sindicalismo.

Tres varas para medir un paro

Márquez propuso evaluar la jornada con tres criterios. El primero, la movilización: si fue tan masiva como se esperaba. Allí sostuvo que se trató de una convocatoria “artificial”, con gente llevada por el aparato sindical y por el conurbano bonaerense, y admitió que el número es discutible: el gobierno habló de 40.000 personas, estimación que atribuyó a la Policía Federal, mientras que los sindicatos dijeron 200.000. El segundo criterio es si los trabajadores que no dependen de un aparato clientelar dejaron de ir a trabajar; en ese punto, afirmó, el paro fracasó “categóricamente”. El tercero es si la demostración de fuerza logró que la clase política corrigiera el rumbo, algo que, a su juicio, tampoco ocurrió.

Laje mostró relevamientos de entidades comerciales que ubicaban la adhesión por debajo del 4% en los comercios porteños, cordobeses y de Necochea, frente al 95% que ATE informó entre los estatales. Márquez pidió relativizar esa última cifra: la da un sindicato que además organizó la medida. También puso en duda el 0,19% de adhesión que difundió el gobierno; sospechó que surge de comparar a los manifestantes con el total de trabajadores privados, formales e informales. Ambos coincidieron en que el paro se sostuvo sobre todo en el empleo público, y Laje leyó ahí una radiografía de la grieta: de un lado, quienes deben vender para no fundirse; del otro, un Estado que “nunca cierra”.

Esto sale de una conversación en vivo de casi una hora y media

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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La caja sindical y las obras sociales

Para Márquez, el paro se organizó “apuradamente” en pleno enero, con mucha gente de vacaciones, porque el decreto de necesidad y urgencia y la Ley Bases incluyen dos reformas que afectan directamente a la dirigencia sindical. Para explicarlo a la audiencia extranjera, describió el modelo argentino así:

En Argentina hay un sistema corporativo fascista impuesto durante la dictadura de Perón hace 80 años, que eso no ha cambiado.

Nicolás Márquez, minuto 28:46

Según explicó, en ese esquema hay un único sindicato por rama de actividad, que recibe los aportes de todos los trabajadores del rubro sin necesidad de competir. La primera reforma habilita a que haya varios sindicatos y que el trabajador elija el de su preferencia. La segunda saca las obras sociales de la administración sindical y las abre a la competencia. En línea con la fórmula de Milei de que el gobierno no viene “a quitar derechos” sino “privilegios”, Márquez sostuvo que son cambios que benefician al trabajador.

Ahí dejó su principal crítica al oficialismo: la reforma, dijo, no se está explicando con suficiente claridad ni énfasis, y el gobierno necesita mejorar “en mucho su aparato comunicacional”. Laje sumó una propuesta concreta: que Milei, cuyo liderazgo ambos definieron como carismático, use más la cadena nacional, como lo hizo el kirchnerismo en su mejor momento. En la víspera del paro, en un vivo con Marcelo Duclos sobre precios y salarios, Márquez ya había señalado la comunicación como el punto débil del gobierno.

La autocrítica de Facundo Moyano

Buena parte del análisis se detuvo en las declaraciones de Facundo Moyano, que el mismo día del paro reconoció el “desastre” del gobierno anterior y dijo que la medida debió haberse hecho dos años antes. Márquez lo describió como alguien mucho más preparado que otros dirigentes sindicales y valoró el tono de sus declaraciones: le pareció una persona “razonable” con la que se puede dialogar e intentar convencer de que la reforma favorece al trabajador. Contó que, como ambos viven en Mar del Plata, le escribió para invitarlo a conversar.

A partir de una nota de Vicente Massot, la charla abordó también la falta de liderazgo en la oposición. En la conversación se planteó que la autocrítica de Moyano podía leerse como un intento de construir un nuevo liderazgo dentro del peronismo: condenar lo concreto, el gobierno de Alberto Fernández y el paro de 2024, y reivindicar lo abstracto, el sello justicialista y la CGT.

Del Ministerio de la Mujer a la batalla cultural

En respuesta a un comentario del chat, Márquez aclaró que el antiguo Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad no se había limitado a cambiar de nombre: según él, quedó reducido a una subsecretaría con muy poco personal, un presupuesto ínfimo y una única función, la violencia contra la mujer, sin la agenda de género que tenía antes.

Hacia el cierre, Laje le preguntó por el cambio de mentalidad que, a su juicio, produjo Milei en la opinión pública. Márquez lo resumió en una idea:

Siempre entendíamos que el Estado era algo ajeno a nosotros, al cual le teníamos que pedir y demandar, sin advertir que los recursos del Estado son nuestros.

Nicolás Márquez, minuto 1:18:06

Para Márquez, Milei primero hizo una “batalla cultural” que preparó a la opinión pública y después desplegó su proyecto político sobre ese terreno ya transformado. Lo contrapuso con el macrismo, que según él se limitaba a seguir encuestas y focus groups para adaptarse a lo que la gente ya pensaba, “y así es como le fue”. La transmisión terminó con una encuesta de TN, que ambos tomaron con reservas metodológicas, en la que el 80% de los votantes pedía al gobierno ratificar el rumbo.

Fuentes

  1. “Analizo con Agustín Laje el fracaso del paro de la CGT | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 26/01/2024 (minutos citados: 2:41, 5:07, 6:00, 7:47, 10:14, 21:01, 22:14, 23:55, 25:34, 27:40, 28:46, 29:47, 30:39, 31:04, 31:42, 32:58, 49:27, 54:00, 54:52, 59:50, 1:00:56, 1:02:46, 1:17:54, 1:18:06, 1:18:42, 1:19:15, 1:22:41).
  2. Vicente Massot, nota sobre la oposición citada en el vivo