“Lo ideal es el enemigo de lo posible”: Márquez defiende las alianzas de Milei tras la llegada de Scioli
A fines de enero de 2024, con la Ley Bases en discusión y el nombramiento de Daniel Scioli como telón de fondo, Márquez sostiene que Milei no resignó sus ideas: negocia porque gobierna en minoría.
A fines de enero de 2024, con menos de dos meses de gobierno de Javier Milei y la Ley Bases en plena negociación en el Congreso, Nicolás Márquez grabó un video breve, a solas frente a la cámara, para responder a una queja que, según dijo, venía creciendo “como una suerte de bola de nieve”: si Milei había llegado para terminar con la casta, ¿por qué circulaban por el gobierno figuras de otros partidos, incluso antagónicos? El disparador más reciente era el nombramiento de Daniel Scioli. La respuesta de Márquez, en poco más de veinte minutos, fue una defensa del realismo político.
Una coalición no esperada
Márquez reconstruyó el origen de la alianza. Tras la primera vuelta de 2023, recordó, Milei había quedado segundo detrás de Sergio Massa, y Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Luis Petri salieron a apoyarlo sin condiciones para el balotaje: se pusieron la campaña al hombro y ayudaron a fiscalizar, cuando Milei afrontaba su primera elección nacional con una estructura que Márquez describió como “muy endeble”. Para él, ese apoyo fue pactado y explica que Bullrich esté en Seguridad, Petri en Defensa, Luis Caputo en Economía y que Federico Sturzenegger tenga peso en la mesa chica, junto a figuras propias como Sandra Pettovello en Capital Humano. El resultado, dijo, es “una suerte de coalición no esperada”, pero no una traición.
El argumento central fue aritmético. Según las cifras que dio Márquez —aclarando que nunca recuerda las exactas—, el oficialismo tenía unos 38 diputados y 8 senadores, ningún gobernador y apenas un puñado de intendentes. Con eso, sostuvo, las ideas “en términos puros” no alcanzan: quien intenta imponerlas sin poder que las respalde choca contra la realidad. Milei, en su lectura, tiene convicciones firmes y valentía de sobra, “pero también tiene sentido de la realidad”.
Lo importante es saber dónde está el destino y después voy viendo cuáles son las herramientas con las que cuento para ir avanzando paso a paso.Nicolás Márquez, minuto 14:09
Para ilustrarlo, Márquez evocó a Álvaro Alsogaray, fundador de la UCeDé, y su idea de que la pureza es imposible en política, e improvisó una imagen propia: para viajar de su ciudad a Buenos Aires hay que conocer el destino y la ruta, y después se avanza en avión, en auto, en bicicleta o haciendo dedo, según el poder que se tenga. En agosto de 2025, ante el acuerdo con el PRO, volvió a defender el realismo político “aunque haya impurezas”.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoEl caso Scioli
Sobre Scioli, nombrado al frente de la secretaría de Deportes y Turismo, Márquez admitió que no le genera simpatía: lo presentó como un político que pasó del menemismo al kirchnerismo, al que nunca votó. Pero planteó que, en plena negociación “voto a voto” de la Ley Bases, era probable que hubiera diputados que respondieran a él, y no descartó que el cargo fuera parte de ese acuerdo. Luego se hizo tres preguntas: si la secretaría coincidía con el ideario libertario puro, si cambiaba el rumbo de Milei y si su presupuesto modificaba la situación económica. A las tres respondió que no. Para Márquez, se trata de “concesiones de realismo político para poder sacar a flote las reformas”.
Lo que depende del presidente y lo que no
Márquez distinguió entre lo que Milei puede hacer por sí mismo y lo que necesita del Congreso. En el plano de los valores —la familia, la defensa de la vida, el rechazo a la agenda de género y al feminismo radical—, sostuvo que el Ejecutivo ya está actuando desde sus ministerios; en cambio, el DNU y la Ley Bases deben pasar por las cámaras, donde el oficialismo no tiene mayoría. Ahí, explicó, se avanza cinco, se retrocede dos y se avanza tres. La única alternativa sería cerrar el Congreso, y eso, dijo, desmiente otro mito.
Milei no es un dictador, es un republicano, consciente de ese poder republicano sabe qué es lo que puede hacer y qué es lo que puede hacer negociando con los sectores afines.Nicolás Márquez, minuto 18:23
También salió al cruce de quienes culpan al gobierno por la crisis. Con la analogía de alguien que, tras décadas de excesos, empieza una dieta y sigue con kilos de más, sostuvo que la culpa no es del nutricionista sino de la herencia recibida, y describió el plan de Milei como “una cirugía sin anestesia” hecha con poco poder político.
Tragarse algunos sapos
El cierre fue un llamado a no alarmarse. Márquez describió un gobierno nuevo y “profundamente débil” que, aun así, había mantenido al Congreso sesionando en pleno verano, y aseguró que en lo esencial el rumbo prometido se cumplía, aunque no con la velocidad ni la pureza que Milei habría querido. Habrá nombramientos que no gusten, admitió: el realismo político obliga a “tragarnos a veces algunos sapos”. Y lo resumió en una frase: “lo ideal es el enemigo de lo posible”.
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Fuentes
- “¿Milei conserva sus ideales de siempre?”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 31/01/2024 (minutos citados: 0:00, 0:48, 2:14, 3:44, 4:34, 7:31, 8:26, 10:20, 11:35, 12:09, 13:21, 13:45, 14:09, 15:07, 15:42, 16:15, 17:25, 18:23, 19:17, 20:48, 21:04).