Anestesia o bisturí: Márquez explica la “operación” de Milei a la Argentina
A tres semanas de la asunción, Márquez defiende con Patricia Soprano el ajuste de Milei, explica por qué no se considera mileísta ni libertario y repasa su historia como escritor.
A comienzos de enero de 2024, con Javier Milei a poco más de tres semanas en la Casa Rosada, Nicolás Márquez volvió a sentarse en el vivo de Patricia Soprano. Si la primera charla del ciclo había sido el relato de la asunción desde el Congreso, esta fue una defensa razonada del rumbo inicial: el ajuste, la Ley Bases, el DNU y las primeras medidas culturales, frente a las críticas que ya circulaban en la prensa y entre los propios votantes.
En casi dos horas, Márquez explicó el momento económico con una metáfora quirúrgica, se definió como hombre de derecha antes que libertario y habló de su oficio de escritor y de su pesimismo sobre Venezuela y Cuba.
Ideas antes que caudillos
La primera pregunta fue directa: si se siente parte del grupo de intelectuales que acompañó a Milei y si cobró por hacerlo. Márquez aceptó la etiqueta de intelectual en un sentido descriptivo, porque su actividad consiste en leer, escribir libros, dar conferencias y grabar videos. Aclaró que, para él, eso no dice nada sobre la calidad de lo que hace:
“Esto no es un título honorífico y no es un elogio, es un dato.”Nicolás Márquez, minuto 6:25
Sí se reconoció parte del esfuerzo que llevó a Milei a la presidencia, pero rechazó el rótulo de “mileísta”. Según explicó, adherir a una persona más que a un proyecto le suena a caudillismo y a la lógica del hombre providencial que asocia con el peronismo. Lo ilustró con un ejemplo extremo: si mañana Milei “propone estatizar los medios de producción yo dejo de apoyarlo”. Lo que lo une al gobierno, dijo, es un proyecto liberal en lo económico y conservador en lo cultural con el que coincide en un 90 por ciento.
Tampoco quiso arrogarse un lugar exclusivo junto a Agustín Laje. Mencionó a Marcelo Duclos, a Cristian Rodríguez Iturralde y a Gabriel Ballerini, entre otros, y afirmó que “nadie hasta donde yo sé cobra un centavo”. Más adelante agregó que no tiene cargo ni lo pidió, y que su apoyo le cuesta lectores.
La operación: anestesia o bisturí
Consultado por las críticas a un gobierno de apenas 24 días, Márquez sostuvo que Milei recibió la peor herencia de la historia argentina y que nunca prometió un alivio inmediato: el día de la asunción anticipó que se iba a estar peor y pidió dos años para bajar la inflación. Para explicarlo recurrió a la imagen que da título al video. Ante un enfermo de cáncer con metástasis, dijo, la alternativa peronista era seguir dando anestesia y emitir dinero; la de Milei es sincerar la situación y operar, con un posoperatorio doloroso pero con la expectativa de que el paciente vuelva a caminar.
“Con Massa te morís y por ahí no te das cuenta, porque es una suerte de indigencia confortable.”Nicolás Márquez, minuto 24:31
Según Márquez, la incertidumbre, el miedo y la angustia de quien atraviesa una cirugía son lo que hoy padece el argentino promedio. Completó la idea con una distinción que dijo haber aprendido de chico en Los pensadores de la libertad, de Mariano Grondona: la alegría es un tránsito agradable en lo inmediato y la felicidad, una plenitud que llega después de un esfuerzo. Para él, el país debe resignar alegrías de corto plazo para no seguir en una “esclavitud confortable”.
En ese marco defendió al presidente por su breve viaje a Mar del Plata en un vuelo comercial, que una parte del periodismo había cuestionado, y respaldó la intención de privatizar Aerolíneas Argentinas, a la que describió como una empresa deficitaria, sostenida por el monopolio y usada políticamente por el kirchnerismo.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoPrimero la economía, sin abandonar la cultura
Soprano trasladó la inquietud de quienes esperaban que Milei terminara de inmediato con el aborto legal y con la educación sexual integral. Márquez respondió desde lo que llamó realismo político: sostuvo que “la economía tiene que venir acompañada de un cambio cultural”, porque sin él la opinión pública puede votar al candidato opuesto y revertirlo todo, pero que los gobiernos ganan elecciones si la economía funciona. A su juicio, Milei necesita enderezar la economía para llegar fuerte a las elecciones de medio término.
Sobre el aborto, explicó que, al tratarse de materia penal, no puede derogarse por decreto, y que hoy el gobierno no tiene los votos en el Congreso. Comparó a quienes exigen más de lo posible con quien quisiera recuperar Malvinas “con dos gomones” contra una flota de la OTAN. En cambio, enumeró las medidas ya tomadas: según Márquez, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad quedó reducido a una subsecretaría dentro de Capital Humano y orientada a la violencia contra la mujer, la capacitación obligatoria de la Ley Micaela dejó de alcanzar a todo el Estado y los contenidos de la ESI pasarían a basarse en la biología. “Hay un cambio real, verdadero en términos de valores”, concluyó. Semanas después, de nuevo con Soprano, volvió sobre el aborto y la ESI en un balance del primer mes de gobierno.
De derecha, no libertario
Ante la pregunta de si se considera libertario, Márquez dijo que no: se define como un conservador de derecha que también cree en la libertad y en el libre mercado. Retomó la definición que atribuye a Rubén Calderón Bouchet, para quien la derecha es “una postura política de enfrentamiento abierto y manifiesto con izquierda”, y defendió la unión de nacionalistas, conservadores, liberales y libertarios, como ocurre, según él, en la derecha chilena, el Partido Republicano o el bolsonarismo. En esa clave explicó su sintonía con la fórmula ganadora: “en lo económico con Javier, en lo valórico con Victoria”.
También respondió a los católicos que lo critican por apoyar a Milei y que suelen citar El liberalismo es pecado, del sacerdote Félix Sardá y Salvany. Contó que estaba leyendo ese libro de 1884 y adelantó una objeción: a su juicio, no cita a un solo pensador liberal. Sobre Twitter, al que llamó “una suerte de conventillo virtual”, su única crítica fue el anonimato: quien opina, dijo, debería hacerse cargo con nombre y apellido.
El escritor y sus libros
En el tramo más personal, Márquez recordó que su vocación apareció en quinto grado, cuando una maestra leyó en clase una narración suya. En la facultad escribió un libro que nunca publicó, cuyo capítulo más extenso trataba sobre la guerra contra la subversión, antecedente de La otra parte de la verdad (2004), que según él vendió más de 30.000 ejemplares y que pensaba reeditar al cumplir veinte años. Admitió, además, que algunos libros los escribió por encargo y que no están entre los mejores, porque necesita que el tema lo atrape:
“Yo necesito que el objeto que estoy estudiando y el cual voy a dedicarle una obra, me apasione, me inquiete, me haga generar un montón de preguntas.”Nicolás Márquez, minuto 1:02:40
Por último, ante la pregunta de una seguidora venezolana sobre cómo dar la batalla cultural sin libertad de expresión, se mostró pesimista. Dijo que no aceptaría una invitación a Venezuela por el riesgo de terminar detenido, como le ocurrió en Cuba: “Ahora soy más viejo, menos inconsciente y menos valiente”. Para Márquez, ni Venezuela ni Cuba pueden liberarse desde adentro, porque toda reacción interna está vigilada, y la única salida que imagina es una presión externa que, según él, ningún país está dispuesto a asumir.
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Fuentes
- “La operación de Milei a la Argentina”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 05/01/2024 (minutos citados: 4:12, 6:25, 7:23, 10:30, 12:02, 15:49, 17:50, 21:27, 24:31, 26:02, 32:24, 34:04, 35:00, 36:51, 37:23, 38:44, 42:22, 45:17, 46:06, 47:15, 50:08, 54:00, 56:05, 57:11, 1:01:28, 1:02:40, 1:04:37, 1:07:56, 1:12:10, 1:15:23, 1:17:37, 1:24:11, 1:25:24, 1:26:54, 1:28:01, 1:31:16, 1:32:22, 1:36:33, 1:39:08, 1:41:01).
- Mariano Grondona, Los pensadores de la libertad
- Félix Sardá y Salvany, El liberalismo es pecado
- Nicolás Márquez, La otra parte de la verdad
- Nicolás Márquez, La mentira oficial