Milei y la política actual

Milei a los 50 días: Márquez pide un gobierno que explique mejor el ajuste

Con Patricia Soprano, Márquez hace el balance de los primeros 50 días de Milei, reclama un aparato de comunicación, defiende la frase sobre Petro y repasa los libros de izquierda que respeta.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

A fines de enero de 2024, con unos cincuenta días de gobierno de Javier Milei, Nicolás Márquez recibió en su propio canal a Patricia Soprano, que esta vez ocupó el lugar de entrevistadora. El vivo, de poco más de una hora, recorrió el balance de las primeras semanas de la gestión, la discusión del DNU y la Ley Bases en el Congreso, la batalla cultural, la polémica de Milei con Gustavo Petro y, en un tramo menos habitual, los libros de autores de izquierda que Márquez considera bien hechos.

Soprano planteó las preguntas como las de “una simple ciudadana”: qué está pasando con la economía, cuánto más hay que aguantar y qué le falta al gobierno. Márquez respondió con un respaldo pleno a Milei, pero también con una crítica concreta: la comunicación.

Cincuenta días: lo que depende del presidente y lo que no

Para Márquez, el balance se divide en dos. Por un lado, lo que Milei puede hacer por su sola condición de presidente: “Todo lo que puede hacer por su condición de presidente lo está haciendo”, dijo. Enumeró el recorte del gasto, la reducción de ministerios, la eliminación de horas extras en la administración nacional, el remate de vehículos y la decisión de viajar en aviones de línea en lugar de usar el helicóptero presidencial, gestos que, según él, muestran un ajuste “brutal”.

Por otro lado, la transformación de fondo, que se apoya en el DNU y en la Ley Bases y requiere del Congreso. Ahí, sostuvo, el gobierno choca con una oposición “dialoguista” que ya gobernó, que pide modificaciones y que dilata, frente a un presidente con pocos diputados y senadores propios. Márquez insistió en que esa demora no es responsabilidad de Milei sino de quienes condicionan las reformas, y pidió que se respete el resultado del balotaje. Comparó el país con un paciente grave: cada día que se pierde, dijo, es un día menos para la recuperación.

Sobre las movilizaciones y el primer paro nacional, que calificó de fracaso, afirmó que detrás de la resistencia están los sectores sindicales y los negocios que la nueva legislación pone en riesgo. Y propuso pensar el proceso no como una revolución sino como una “contrarrevolución”: restaurar, en sus palabras, el paradigma que hizo de la Argentina una potencia antes del peronismo.

Economía urgente y batalla cultural

Consultado por la batalla cultural, Márquez la definió como el intento de concientizar a la mayor cantidad de público posible frente a una “agresión cultural” y de ofrecer valores capaces de hacer prosperar a una comunidad política. A su juicio, Milei no la descuida: la expresó en Davos y la lleva adelante con las atribuciones que tiene. Pero distinguió prioridades: “Yo no sé si es lo más importante, es lo más urgente”, dijo sobre la economía, porque quien no come no puede ocuparse de otra cosa. Comparó la tarea con un equipo de fútbol, donde cada uno cumple una función distinta hacia un mismo fin.

En lo económico, describió el modelo que busca el gobierno: un Estado limitado a seguridad, defensa, justicia, relaciones exteriores, salud y educación; déficit cero; y el fin de las transferencias a provincias con plantas estatales sobredimensionadas. Pronosticó que, una vez destrabadas las leyes, llegaría una ola de inversiones, aunque aclaró que Milei “no inventa nada”: aplica, según Márquez, las ideas que funcionaron en los países exitosos y en la Argentina previa a los años cuarenta.

Mirá la entrevista completa de Patricia Soprano a Nicolás Márquez sobre los primeros 50 días de Milei.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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La crítica: falta un aparato de comunicación

Cuando Soprano le pidió señalar un déficit del gobierno, Márquez mencionó primero la debilidad parlamentaria, que no atribuye a Milei. Pero luego planteó su objeción principal: el gobierno debería contar con un equipo de comunicadores “mucho más profesional y pedagógico”, capaz de llegar a todas las clases sociales y explicar por qué se sufre lo que se sufre y qué resultados vendrán. Milei, dijo, no puede ser al mismo tiempo el que decide, el que viaja, el que negocia en el Congreso y el que explica.

Si vos tenés que hacer un reposo, porque salí de una operación y el médico te lo explica, sos consciente, no te gusta, pero te lo aguantás.

Nicolás Márquez, minuto 32:33

Para Márquez, el respaldo popular de Milei todavía “goza de buena salud”, pero necesita ser alimentado con explicaciones constantes y sencillas, porque no todos tienen la misma capacidad de soportar una crisis. Los youtubers y comunicadores independientes ayudan, reconoció, pero no reemplazan la decisión política de un gobierno de comunicar mejor.

Petro y el ejemplo para la región

Ante la pregunta por las declaraciones de Milei sobre Gustavo Petro, Márquez defendió al presidente: a su entender, Milei dijo lo que un político profesional habría evitado decir. Recordó el pasado de Petro en la guerrilla del M-19 y sus alianzas con los gobiernos de Venezuela y Cuba, y sostuvo que la frase de Milei no era un exabrupto sino una descripción.

Más adelante, explicó por qué le da tanta importancia a que el experimento argentino funcione:

Esto tiene que salir bien en Argentina, pero no solamente para júbilo de los argentinos, tiene que ser el punto de inflexión para generar un efecto dominó en la región.

Nicolás Márquez, minuto 47:15

Los libros del “bando enemigo”

Soprano le preguntó qué libro de izquierda recomendaría. Márquez se negó a recomendar ninguno —no quiere, dijo, hacerles propaganda—, pero sí reconoció obras de autores de izquierda que considera bien logradas: Vigilar y castigar, de Michel Foucault; la biografía del Che de Pierre Kalfon, que juzgó la mejor entre las favorables al guerrillero; Montoneros, la soberbia armada, de Pablo Giussani; y una extensa historia de la homosexualidad en la Argentina de Osvaldo Bazán, que ya había elogiado en El libro negro de la nueva izquierda pese a estar en sus antípodas.

Contó que lee a esos autores por trabajo y discutiendo con ellos en los márgenes: “Me divierte leer libros que me alimenten a mí y refuercen mis argumentos”, admitió. Y dedicó un párrafo aparte a Juan José Sebreli, de quien leyó una decena de libros —entre ellos Crítica de las ideas políticas argentinas, Comediantes y mártires y La era del fútbol—: aunque no comparte sus tesis, lo describió como lúcido, culto y “un buen rival”.

Un 2024 sin descanso

Al cierre, Márquez contó que terminó 2023 agotado por el año electoral y que empezó 2024 sin poder descansar: un libro urgente en coautoría con un amigo, otro proyecto para el año siguiente, viajes a Bolivia, una gira por Perú y por diez ciudades de Colombia, una visita a Europa y un evento grande para el segundo semestre. También mencionó la posibilidad de actualizar su libro sobre Evo Morales. La conversación terminó con la consigna que ambos repitieron: la vida, la libertad y la propiedad.

Fuentes

  1. “La Argentina que se viene: Milei 2024 | Nicolás Márquez y Patricia Soprano”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 29/01/2024 (minutos citados: 9:23, 10:51, 17:23, 20:05, 22:21, 25:44, 27:38, 29:30, 31:04, 32:33, 38:27, 39:33, 47:15, 48:54, 50:32, 52:55, 53:30, 55:12).
  2. Michel Foucault, Vigilar y castigar
  3. Pierre Kalfon, biografía del Che Guevara
  4. Pablo Giussani, Montoneros, la soberbia armada
  5. Juan José Sebreli, Crítica de las ideas políticas argentinas
  6. Juan José Sebreli, La era del fútbol