De Chávez a María Corina Machado: Márquez presenta Ídolos con pies de barro ante el público venezolano
En el ciclo Pensamiento crítico de Movida Hispana, conducido por una periodista venezolana radicada en Estados Unidos, Márquez explicó qué hace a un “ídolo con pies de barro”, repasó el ascenso de Hugo Chávez, defendió el capítulo sobre Francisco y discrepó con su entrevistadora sobre María Corina Machado.
A días del lanzamiento oficial de Ídolos con pies de barro —que, según contó, llegaba a las librerías de la región a partir del 28 de septiembre de 2026, después de haber salido antes en Colombia, Perú y Ecuador—, Nicolás Márquez fue entrevistado en el ciclo Pensamiento crítico de Movida Hispana, un espacio conducido por una periodista venezolana radicada en Estados Unidos que se presentó como equidistante entre izquierda y derecha. La conversación, publicada el 1 de octubre, tuvo un sesgo propio: además de los personajes del libro, giró sobre Hugo Chávez, la batalla cultural en América Latina y el papel de María Corina Machado, el punto en que entrevistadora y entrevistado más discreparon.
Qué es un ídolo con pies de barro
Márquez explicó que eligió figuras de distintos terrenos de la batalla cultural: el deporte (Maradona), el arte (Frida Kahlo), la religión (el papa Francisco), la academia (Michel Foucault), la guerrilla (el Che Guevara) y la política. Lo que las une, sostuvo, es que la izquierda las levanta como modelo a seguir mientras sus vidas y sus legados, a su juicio, no se corresponden con “lo que el marketing progresista vende”. Para él, un ídolo es quien despierta fascinación en un público; el que tiene pies de barro es el que “no tiene los méritos que sus fieles, sus seguidores le atribuyen”.
Puso como ejemplo a las dos mujeres del libro. De Eva Perón dijo que hoy se la promueve como referencia feminista y de izquierda, aunque estaba en contra del aborto y, según su relato, persiguió a artistas, periodistas y opositores. De Frida Kahlo afirmó que fue estalinista, que le pintó cuadros a Stalin y que no dejó escritos que la conviertan en un símbolo de liberación femenina: a su juicio, son “inventos del marketing y de la publicidad progresista del siglo XXI”.
La entrevistadora le planteó si esa etiqueta no es subjetiva. Márquez lo admitió sin vueltas: dijo no creer en la objetividad ni en la neutralidad en disciplinas humanísticas, y que lo que valora es que una opinión esté respaldada. “Lo único que es objetivo son los datos”, resumió. Los crímenes del Che, por ejemplo, están documentados por el propio Guevara: lo que cambia es cómo los juzga cada uno.
Chávez, del golpe fallido al poder
Para el público venezolano, Márquez repasó el ascenso de Chávez. Recordó que irrumpió con el intento de golpe de 1992 como un outsider frente a adecos y copeyanos desacreditados, y que en la campaña de 1998 se encargó de decir que no iba a estatizar nada, que no era marxista y que Cuba era una dictadura. Según Márquez, copió el camino de Fidel Castro en 1959: un discurso moderado para llegar y, ya en el poder, el apoyo del aparato cubano para avanzar paso a paso del autoritarismo a la dictadura y de la dictadura al totalitarismo, primero con Chávez y después con su heredero, Nicolás Maduro.
¿Por qué tanta gente instruida cayó en ese discurso? Márquez distinguió entre estar instruido y ser inteligente, y apuntó al peso de lo emocional en la política. Citó a David Hume, a Santo Tomás, una anécdota de Generación idiota de Agustín Laje y una frase de Thomas Sowell: la izquierda “es una ideología de emociones fuertes y de ideas débiles”.
La derecha te puede mostrar proyectos políticos exitosos. La izquierda es incapaz de mostrar uno solo porque no hay. Entonces, ¿cómo reemplaza esa carencia? A través de símbolos y de arquetipos.Nicolás Márquez, minuto 19:42
Ante la pregunta de si la derecha no tiene también sus ídolos, respondió que apela mucho menos a la emoción y que, en lugar de líderes providenciales, muestra resultados: las dos Alemanias, el milagro japonés, el crecimiento. A la carencia de resultados, dijo, la izquierda la suple con un fetiche, al que definió como un objeto o persona de adoración al que se le atribuyen cualidades que no tiene.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoLa batalla cultural y las redes
Márquez explicó que durante la Guerra Fría la disputa fue sobre todo económica, y que los intelectuales del lado occidental eran economistas, como los de la escuela austríaca o los de Chicago. Tras la caída del Muro, sostuvo, la izquierda se reconvirtió hacia el ecologismo, el indigenismo, los derechos humanos y los feminismos, y la derecha no tenía gente preparada para esos frentes. Contó que con Agustín Laje decidieron encarar esa tarea “con ningún recurso, pero con mucho esfuerzo y entusiasmo”, y que hoy esa “guerra de ideas” abarca el deporte, la religión, el arte y la filosofía. Reconoció también el aporte de la tecnología: las redes, dijo, desacralizaron la autoridad mediática, y aunque el algoritmo condiciona, “no te lo impone”.
Sobre su estilo, fue tajante: no busca moderarse de manera artificial. Dijo que escribir un capítulo contra Francisco siendo católico y formado en el Opus Dei genera escándalo, pero que lo respaldan cincuenta páginas de fundamentos de derecho pontificio, exégesis bíblica y Magisterio, y que se presta a debatir con quien piense que está equivocado. “No busco hacer la comedia y hacerme el moderado y el equidistante porque no sería yo mismo”, afirmó. Sobre el Papa, sostuvo que, a diferencia de Benedicto XVI, construyó con astucia la imagen del “papa de los pobres” y se acercó a Raúl Castro, a Maduro y a Cristina Kirchner, y recordó que un decreto del Santo Oficio excomulga a quien colabore con la causa comunista. Contó además que para el libro viajó a Cuba —donde estuvo preso hace veinte años—, Bolivia, Chile y México, y que evitó Venezuela por esa experiencia.
El futuro de América Latina
Márquez se declaró optimista, aunque no por los resultados electorales en sí: la democracia tiene ciclos, advirtió, y la izquierda volverá a reinventarse. Lo importante, a su juicio, es que la derecha se consolide como alternativa permanente para que la alternancia sea algo normal. Su principal razón para el optimismo es generacional: los votantes jóvenes de derecha serán en pocos años empresarios, periodistas, docentes y gobernantes. Mencionó la expansión del fenómeno en Colombia, Chile, Perú y Brasil, y señaló a México como el país donde la derecha todavía no logra resurgir.
La discusión sobre María Corina Machado
El cierre fue el tramo más tenso. La entrevistadora, admiradora declarada de María Corina Machado, le preguntó por qué la dirigente no tenía más apoyo internacional. Márquez respondió que, a su juicio, Machado representa “aquello que no necesitaba Venezuela”: el país, dijo, necesitaba una figura beligerante y no una pacifista premiada con el Nobel de la Paz. Le reprochó haber participado durante años en elecciones que, según él, carecían de legitimidad, haber rechazado la injerencia extranjera y haberse mantenido lejos de Trump y de los sectores de derecha. En su lectura, quien sacó a Maduro y abrió la transición fue la fuerza militar de Estados Unidos.
Las intenciones son muy buenas, pero políticamente necesitas otro arquetipo, otro perfil.Nicolás Márquez, minuto 47:56
Aun así, matizó: si Machado es la líder que eligen los venezolanos, lo será, pero “en una democracia limpia que todavía no existe como tal”. La entrevistadora dijo coincidir en algunas cosas y discrepar en otras, y Márquez agradeció la posibilidad de “hablar en libertad, de disentir”.
Notas relacionadas
Fuentes
- “Entrevista a Nicolás Márquez por su libro Ídolos con pies de barro”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 01/10/2026 (minutos citados: 0:43, 1:12, 3:03, 3:55, 4:21, 5:01, 5:25, 7:31, 8:34, 11:01, 11:43, 12:46, 13:40, 15:02, 16:39, 17:29, 18:15, 19:42, 20:08, 21:07, 23:07, 28:20, 29:54, 32:43, 33:51, 34:19, 36:37, 38:12, 39:12, 41:33, 42:55, 43:09, 46:49, 47:56, 48:19, 49:01, 50:34, 52:29, 53:39).
- Agustín Laje, Generación idiota