Iglesia y religión

“La pobreza se combate generando riqueza”: Márquez responde a la homilía del Tedeum y a Longobardi

Un día después del Tedeum de 2026, Márquez respondió a las críticas de Marcelo Longobardi a su tuit, discutió punto por punto la homilía de García Cuerva y repasó el prólogo que Bergoglio escribió en 1998 sobre Cuba.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

El 26 de mayo de 2026, un día después del Tedeum por la Revolución de Mayo, Nicolás Márquez volvió a los vivos de su canal con un programa de más de dos horas. El disparador fue doble: la homilía que pronunció en la Catedral porteña el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, con críticas al gobierno, y los comentarios del periodista Marcelo Longobardi sobre el tuit en el que Márquez había cuestionado esa homilía.

El programa tuvo tres partes: la respuesta a Longobardi, una lectura crítica de la homilía y un repaso del pensamiento de Jorge Bergoglio, a quien Márquez considera el mentor de García Cuerva. Cerró con una larga ronda de preguntas del público.

La respuesta a Longobardi

Márquez objetó, ante todo, el método: según él, Longobardi mostró en pantalla el tuit completo del diputado Bertie Benegas Lynch, pero de su mensaje solo leyó dos párrafos, fuera de contexto. “Yo no digo cosas al azar”, insistió. Aclaró además que no iba a responderle con dureza, porque Longobardi, más allá de alguna humorada, “ataca la idea, no me ataca”.

Hizo una concesión: donde había escrito que la homilía no tenía “el menor rigor académico”, debió decir rigor doctrinario. “Esa concesión se la doy a Longobardi”, dijo. Después explicó los calificativos de su tuit con un argumento histórico: García Cuerva, sostuvo, se muestra como militante peronista, y el peronismo fue fundado por un hombre que, según Márquez, era masón —condición incompatible con la fe católica desde la encíclica Humanum genus de León XIII— y que durante su gobierno persiguió a la Iglesia: quema de templos, prohibición de procesiones, exilio de obispos y la excomunión de 1955 dictada por Pío XII. Contó también, citando una entrevista de Perón con su biógrafo Enrique Pavón Pereyra, cómo Franco intercedió ante la Santa Sede para que se le levantara esa excomunión y pudiera casarse por Iglesia con Isabel.

A eso sumó las fotos del arzobispo con dirigentes que apoyaron la legalización del aborto. Un laico, dijo, puede no conocer esa historia; un arzobispo, en cambio, no tiene excusa.

La homilía, punto por punto

Márquez repasó los ejes del mensaje. Sobre la crítica al “individualismo cruel”, respondió con ironía: nadie es tan ambicioso como un arzobispo que dedica su vida entera a ganarse el reino de los cielos. “Ni Elon Musk es tan ambicioso como lo es García Cuerva”, bromeó. Lo de fondo, para él, es la pobreza:

La pobreza se combate generando riqueza. Y la riqueza la generan los empresarios, los grandes empresarios e innovadores y los grandes inversionistas que quieren ganar dinero.Nicolás Márquez, minuto 29:55

También cuestionó el llamado al diálogo y el rechazo a la grieta: según Márquez, no puede haber punto de encuentro con quienes defienden el aborto. Sobre la ostentación, sostuvo que en este gobierno es casi nula, con la excepción del caso Adorni, por el que reiteró que el funcionario debería apartarse. Sobre los jubilados, atribuyó sus bajos haberes a las moratorias del kirchnerismo, que según él incorporaron millones de jubilados sin aportes pagados con la caja de quienes sí aportaron. Y sobre el narcotráfico, citó el cambio en Rosario como prueba de que el gobierno actual lo puso “contra las cuerdas”.

El pasaje que más discutió fue la defensa del Estado como garante de los más vulnerables y de la política como “la expresión más alta de la caridad”, una idea que el arzobispo atribuyó a Pío XI. Márquez replicó que la caridad no puede ser obra del Estado:

La caridad es un acto individual, es un acto voluntario y es un acto en libertad, de desprendimiento de aquello que me es propio para satisfacer a un tercero sin pedir nada a cambio, no es un acto institucional.Nicolás Márquez, minuto 45:01

Recordó además que fue el mismo Pío XI quien, en la encíclica Divini Redemptoris de 1937, calificó al comunismo de “intrínsecamente perverso”.

Márquez responde a Longobardi, discute la homilía del Tedeum de 2026 y repasa el prólogo de Bergoglio sobre Cuba.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Bergoglio y el prólogo de 1998

La segunda parte se centró en Bergoglio. Márquez sostuvo que sus simpatías por la izquierda no nacieron con el papado y, como prueba, leyó el prólogo que escribió en 1998 para un libro que reunía los discursos de Fidel Castro y las homilías de Juan Pablo II durante la visita del papa a Cuba. Según la lectura de Márquez, allí Bergoglio celebraba el “diálogo entre el cristianismo y el marxismo”, atribuía las penurias cubanas al embargo estadounidense y llegaba a afirmar que la doctrina de Marx estaba próxima al Sermón de la Montaña. Frente a eso, citó el decreto del Santo Oficio de 1949, firmado bajo Pío XII, que declaraba apóstatas a quienes profesaran y propagaran la doctrina comunista. Adelantó que ese material formará parte del capítulo sobre Francisco de su próximo libro, Ídolos con pies de barro, que anunció para la Feria del Libro de Lima, el 23 de julio, y para el resto del mundo a fines de septiembre. Márquez volvió sobre Francisco en julio de 2026, ya con el libro presentado, en una entrevista con la prensa peruana.

Como lectura sobre la persecución religiosa en Cuba, recomendó Los nuevos cristeros, de Díaz Araujo.

Liberalismo, doctrina social y Milei

En la ronda de preguntas, un seguidor le planteó que la Iglesia condenó el liberalismo. Márquez distinguió entre el liberalismo jacobino de la Revolución Francesa, al que calificó de “calamidad”, y el liberalismo clásico, que a su juicio aparece reivindicado en la encíclica Centesimus annus de Juan Pablo II. Agregó un argumento bíblico: los mandamientos que prohíben robar y codiciar los bienes ajenos suponen la existencia de la propiedad privada. Sobre la doctrina social de la Iglesia, sostuvo que Rerum Novarum (1891) respondió más a los trastornos de la revolución industrial que a las revoluciones liberales, y que consagra el principio de subsidiariedad: primero la iniciativa privada y, solo donde ella no llega, el Estado.

Sobre la religión del presidente, dijo que Milei siente una inclinación especial por el judaísmo, pero que no se ha convertido y que, desde la reforma de 1994, la Constitución ya no exige que el presidente sea católico. A quien comparó a Milei con Perón por rodearse de aduladores, le respondió que todos los presidentes tienen “alcahuetes”, pero que con Perón la adulación era política de Estado: la marcha obligatoria en escuelas y oficinas públicas, las calles con su nombre, el culto a su figura.

Milei, si hay algo que no hace, es fomentar el culto a la personalidad ni la adulación.Nicolás Márquez, minuto 1:39:27

Sobre el rumbo del gobierno se mostró conforme: “El rumbo está muy bien trazado”, dijo, y lo señaló como su principal logro. La reelección de Milei, en cambio, le pareció abierta: dos meses y medio antes la daba por segura, pero el desgaste del caso Adorni la volvió, a su juicio, un signo de pregunta. Al cierre, respondió a quien veía incompatibles el liberalismo y la fe: no encuentra ninguna incompatibilidad, dijo, entre defender con énfasis la libertad y vivir cristianamente.

Fuentes

  1. “Mi RESPUESTA a LONGOBARDI | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 26/05/2026 (minutos citados: 1:10, 7:54, 8:53, 9:13, 10:44, 11:37, 12:23, 14:06, 14:34, 15:20, 22:12, 25:39, 27:42, 28:27, 29:39, 29:55, 33:22, 34:45, 35:13, 36:31, 39:02, 39:35, 42:57, 44:28, 45:01, 47:41, 47:52, 50:17, 52:34, 54:23, 55:25, 56:08, 59:40, 1:00:44, 1:02:18, 1:07:42, 1:08:51, 1:09:35, 1:11:36, 1:13:21, 1:17:52, 1:37:11, 1:38:07, 1:39:27, 2:00:19, 2:00:29, 2:01:19, 2:06:37).
  2. León XIII, Humanum genus
  3. Pío XI, Divini Redemptoris (1937)
  4. Decreto del Santo Oficio (1949)
  5. Juan Pablo II, Centesimus annus
  6. León XIII, Rerum Novarum (1891)
  7. Jorge Bergoglio, prólogo a un libro con los discursos de Fidel Castro y Juan Pablo II en Cuba (1998)