Iglesia y religión

¿Puede un católico apoyar una guerra? Márquez y la doctrina de la guerra justa ante el caso Venezuela

De San Agustín a Santo Tomás y la Guardia Suiza: Márquez explica por qué, a su juicio, el uso de la fuerza no contradice la fe, y lo aplica a la presión militar de Estados Unidos sobre Maduro.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

En diciembre de 2025, mientras crecía la presión militar de Estados Unidos sobre el gobierno de Nicolás Maduro, Nicolás Márquez dedicó una transmisión en vivo a responder una pregunta que le habían planteado sus seguidores: cómo concilia su fe católica con su apoyo, sostenido desde hace años, a una intervención armada para terminar con el régimen venezolano. La respuesta, explicó, exige revisar qué dice la tradición cristiana sobre la guerra y la legítima defensa.

Contra el “pacifismo buenista”

Márquez sostuvo que, a partir del Concilio Vaticano II, se instaló en buena parte de la Iglesia una imagen del católico como un pacifista resignado, cuya única misión sería la asistencia social. Para él, esa imagen es una caricatura: resolver el hambre, dijo, es tarea de los políticos y del orden temporal, no la función propia de la Iglesia. Recordó pasajes evangélicos que, a su juicio, desmienten esa lectura, como la frase de Jesús en Mateo 10:34 sobre la espada, o el episodio en que el apóstol Pedro, que llevaba una espada, la usa para defender a Jesús durante su arresto.

También subrayó la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, a partir de la afirmación de Cristo de que no vino a cambiar “ni una iota” de la ley: para Márquez, ambos forman un mismo cuerpo que no puede contradecirse.

San Agustín, Santo Tomás y la legítima defensa

El núcleo de la exposición fue la doctrina de la guerra justa. Márquez presentó a San Agustín y a Santo Tomás de Aquino como las dos mayores cabezas intelectuales del catolicismo y recordó que el primero, padre de la patrística, ya había definido las condiciones de una guerra legítima:

“La guerra justa es aquella llamada a repeler la agresión del enemigo.”

Nicolás Márquez, minuto 13:20

De allí derivó también la idea de guerra preventiva ante una amenaza, y la comparó con la legítima defensa individual: quien mata a un agresor que entra a su casa para dañar a su familia no comete un delito, según el artículo 34 del Código Penal argentino, ni un pecado, porque el mandamiento de no matar se refiere a la agresión injusta contra el prójimo. Agregó que Santo Tomás, en la Suma teológica, validó la pena de muerte, y que eso “no tiene absolutamente nada de anticatólico ni de anticristiano”. Márquez ya había mencionado la guerra justa y la legítima defensa, citando a San Agustín, en enero de 2025, cuando leyó los diez mandamientos en clave política.

Como ilustración, mostró un breve documental sobre la Guardia Suiza Pontificia, el ejército más antiguo en funciones del mundo, fundado a comienzos del siglo XVI. Su pregunta fue retórica: para qué tendría el Vaticano fuerzas armadas, si no fuera para defenderse ante una agresión.

Mirá el video completo de Márquez sobre la guerra justa

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

Ver el video completo

El caso venezolano

Márquez aplicó ese marco a Venezuela. Recuperó un fragmento de una entrevista concedida a CNN un año y medio antes, tras las elecciones venezolanas de 2024, en la que ya sostenía que con un régimen que controla todo el aparato represivo no se puede ganar una elección, y que las marchas, los comunicados diplomáticos y los llamados al diálogo no habían producido resultados en un cuarto de siglo. En aquel momento, explicó, no había una potencia dispuesta a intervenir; ahora, con Donald Trump, considera que sí.

Según su análisis, el régimen chavista se sostiene en unas Fuerzas Armadas comprometidas con el aparato de poder y en alianzas regionales, y quedó más aislado cuando, a su entender, Rusia, China e Irán dejaron de respaldarlo. También criticó que se le otorgara el Nobel de la Paz a María Corina Machado, porque, en su opinión, el problema venezolano no se resuelve con premios de paz. Mostró el contraste entre la posición de Lula da Silva, contrario a una intervención, y la del presidente Javier Milei, que en una cumbre del Mercosur saludó la presión de Estados Unidos “para liberar al pueblo venezolano”. Márquez recordó además su libro Chávez. De Bolívar al narcoterrorismo, de 2010, sobre la influencia regional del chavismo. El día de la captura de Maduro, en enero de 2026, releyó esa biografía para repasar el origen del chavismo.

El cristiano como combatiente

Al cerrar, Márquez volvió sobre la idea central de la transmisión: el cristianismo no es, para él, una doctrina contemplativa y pasiva, sino una que incluye el deber de luchar, como expresa la imagen paulina del “buen combate”.

“Un buen cristiano es un guerrero, es un apóstol, es un hombre viril, es un hombre que tiene espíritu de lucha.”

Nicolás Márquez, minuto 52:04

Fuentes

  1. “La violencia no es anticristiana”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 22/12/2025 (minutos citados: 1:20, 3:08, 4:27, 5:27, 6:22, 7:17, 11:00, 12:52, 13:20, 13:35, 14:02, 15:14, 16:50, 17:02, 18:58, 20:14, 22:16, 25:04, 26:54, 29:23, 31:19, 34:18, 36:49, 52:04).
  2. Santo Tomás de Aquino, Suma teológica
  3. Nicolás Márquez, Chávez. De Bolívar al narcoterrorismo