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Fútbol y política: Márquez, de Bilardo y Menotti a la semifinal con Inglaterra

En la víspera de Argentina-Inglaterra en el Mundial 2026, Márquez sostuvo que el fútbol nunca está al margen de la política: de la rivalidad con México a Bilardo, Menotti, Messi y la patria.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

En julio de 2026, en pleno Mundial y en la víspera de la semifinal entre Argentina e Inglaterra, Nicolás Márquez volvió a hacer un vivo en su canal después de casi un mes de inactividad. El eje del programa fue una idea que repitió a lo largo de más de hora y media: el fútbol es un fenómeno deportivo, pero con una carga sociológica y política inequívoca, y quienes dicen que no hay que mezclarlo con la política son, según él, los primeros en hacerlo.

Una rivalidad innecesaria con México

Márquez lamentó la tensión entre hinchas argentinos y mexicanos que se generó durante el torneo, una rivalidad que, recordó, nunca existió: no hubo guerras, ni conflictos limítrofes, ni una tradición de enfrentamiento futbolístico. Contó que, después de la Argentina, México es el país que más conoce, que lo recorrió de punta a punta y que siempre recibió allí el trato más afectuoso.

Repasó lo que, a su juicio, México le dio al mundo: la época de oro de su cine, el muralismo de Diego Rivera, Roberto Gómez Bolaños, la música de Los Panchos y Armando Manzanero, la Virgen de Guadalupe, la Constitución de Querétaro y el Fondo de Cultura Económica. Para Márquez, la pelea se politizó, en parte por la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum a comentarios del periodista Eduardo Feinmann, a quien, según él, contestó tildándolo de derechista en lugar de defender la mexicanidad.

Bilardo contra Menotti

La dicotomía entre Carlos Salvador Bilardo y César Luis Menotti fue, para Márquez, otro ejemplo de cómo la política atraviesa el fútbol. Describió a Menotti como un hombre de izquierda, afiliado al Partido Comunista, que predicaba un fútbol bonito en el que el resultado importaba menos que el juego. Márquez consideró esa postura una hipocresía: nadie mira un partido del Mundial con la actitud contemplativa de quien va al ballet o a la ópera.

Porque como decía Bilardo, ganar no es lo más importante, es lo único importante.

Nicolás Márquez, minuto 26:31

Según Márquez, Bilardo innovó con un fútbol muy resistido que le permitió a la Argentina ganar México 86 de punta a punta, invicta y sin alargues ni penales; y el único gran triunfo de Menotti, el Mundial 78, llegó bajo el gobierno militar. También recordó los gestos políticos de Diego Maradona, del tatuaje del Che a la contracumbre de Mar del Plata junto a Hugo Chávez, y los contrapuso a Lionel Messi, a quien presentó como ejemplo de esfuerzo, disciplina y vida familiar sin escándalos. La antinomia entre Messi y Maradona ya la había discutido en diciembre de 2022, en la previa de la final de Qatar, en un programa con Cristian Rodríguez.

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La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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El fútbol como guerra simbólica

Para explicar la pasión que despierta un Mundial, Márquez citó a Sigmund Freud, para quien los deportes de roce físico servirían para sublimar la pasión beligerante del hombre, y al zoólogo y Nobel Konrad Lorenz, autor de Sobre la agresión (1963), que según él ve en el fútbol un sucedáneo civilizatorio de la guerra, con banderas, bombos e identidad colectiva. Mencionó también La era del fútbol, de Juan José Sebreli, un autor que siempre recomienda leer aunque en este libro, dijo, lo encontró poco convincente.

Propuso un ejercicio: imaginar un Mundial sin selecciones, con equipos numerados que mezclaran a los mejores jugadores de cada país, sin camisetas, himnos ni hinchadas propias. Nadie lo miraría, sostuvo, y ahí está la prueba de lo que realmente se pone en juego.

¿Por qué? Porque no es solo un partido de fútbol.

Nicolás Márquez, minuto 58:36

Inglaterra, Malvinas y la patria

Por eso, explicó, el partido contra Inglaterra no podía ser uno más. Márquez repasó la guerra de Malvinas, el hundimiento del crucero General Belgrano, que calificó de crimen de guerra, y reivindicó a los combatientes como héroes que pelearon en una desigualdad tecnológica brutal. Aclaró, sin embargo, que eso no le impide admirar a Margaret Thatcher, a Ronald Reagan y a Juan Pablo II por su papel frente al comunismo.

Al defender que en las canchas se cante el himno, distinguió su adhesión al liberalismo económico de su visión conservadora de la nación:

Yo soy un conservador, creo en el concepto de patria, de heroísmo, de nación, de banderas, de símbolos, de emblemas, de rasgos identitarios.

Nicolás Márquez, minuto 1:05:31

Y agregó que eso no significa xenofobia ni chauvinismo, y recordó con gratitud que Perú fue uno de los pocos países que apoyaron públicamente a la Argentina durante Malvinas. Días después, tras la final perdida ante España, Márquez contó que había llorado con el triunfo sobre Inglaterra, aunque aclaró que no le parecía prudente mezclar ese partido con Malvinas, en un mensaje grabado esa noche.

Lecturas para entender a la derecha

En el tramo final, ante la pregunta de qué leer para saber qué significa ser de derecha, Márquez sugirió Revolución y contrarrevolución, de Plinio Corrêa de Oliveira; Cómo ser conservador, de Roger Scruton, y Generación idiota, de Agustín Laje. Contó además que alguna vez quiere escribir un libro sobre las derechas argentinas, la liberal, la conservadora y la nacionalista, y los ambientes muy distintos de cada una.

Fuentes

  1. “Fútbol y política”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 15/07/2026 (minutos citados: 0:54, 10:40, 14:01, 17:36, 24:53, 26:31, 27:46, 29:25, 39:28, 52:33, 54:23, 55:38, 57:22, 58:36, 1:00:15, 1:05:31, 1:05:42, 1:06:02, 1:34:20, 1:35:13, 1:37:00).
  2. Konrad Lorenz, Sobre la agresión
  3. Juan José Sebreli, La era del fútbol