Frida Kahlo, “el más inofensivo” de los ídolos: Márquez y Agustín Laje desarman el mito
En el canal de Agustín Laje, Márquez dedicó más de una hora al primer capítulo de Ídolos con pies de barro: la Frida del merchandising frente a la biografía que reconstruyó con cartas y diarios.
Nicolás Márquez volvió al canal de Agustín Laje para presentar Ídolos con pies de barro, su libro sobre ocho figuras que, según sostiene, la izquierda convirtió en íconos: Frida Kahlo, el Che Guevara, Diego Maradona, el papa Francisco, Hugo Chávez, Michel Foucault, Salvador Allende y Eva Perón. La idea era recorrer cuatro de esos personajes, pero la conversación se quedó más de una hora con la primera: Frida Kahlo. A finales de ese mismo mes, Márquez continuó la gira de presentación del libro en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil.
Laje abrió con un monólogo sobre el poder cultural de los ídolos. Para el conductor, las masas rara vez adhieren a una doctrina por el conocimiento de sus principios, y la identificación política pasa por rostros, gestos y relatos. Contó además que el libro salió primero en Perú, con presentación en la Feria del Libro de Lima, y siguió por Guayaquil. Márquez anunció que el 14 comenzaba en Ciudad de México una gira de siete u ocho presentaciones por ese país. Un día antes, en el inicio de su gira mexicana, Márquez había debatido sobre Frida Kahlo con la periodista Adela Micha.
La masa no necesita comprender una doctrina para identificarse políticamente con ella, necesita verla encarnada en alguien.Agustín Laje, minuto 2:53
Cómo eligió a los ocho
Márquez explicó que, para él, la batalla cultural abarca todos los ámbitos: la religión, el arte, el deporte y la política. Por eso hay un futbolista entre los elegidos; recordó que en el último Mundial se discutía de ideología y volvía la comparación entre Messi y Maradona. El segundo criterio fue el alcance mundial: pensó en Camilo Torres, el cura que dejó la sotana para sumarse a la guerrilla, pero lo descartó porque fuera de Colombia, dijo, no lo conoce nadie.
Aclaró que Eva Perón no fue de izquierda, aunque la izquierda y sobre todo el feminismo la usan, y que todos los personajes están muertos. Casi todos conservan, según él, un alto consenso de admiración, con una excepción: Hugo Chávez. Lo incluyó igual porque, a su juicio, tras la caída de la Unión Soviética fue quien devolvió a la izquierda buena parte del continente, y sostuvo que detrás del personaje “folclórico, grotesco, hablantín, había un tipo de una inteligencia, de una astucia poco común que nosotros subestimamos”.
Fidel Castro y Perón quedaron afuera por la extensión de sus vidas políticas: Márquez contó que tenía un límite de unas 15 mil palabras por personaje y que Castro aparece en cinco de los ocho capítulos, y Perón en el de Eva.
Las tres Fridas del mito
Márquez describió el fenómeno comercial: muñecas, juguetes y accesorios con su imagen, y las filas de cuadras en el Malba de Buenos Aires para ver su obra. A su entender, Frida “va reemplazando marketineramente al Che”. Según el autor, se la asocia con tres cosas: un talento artístico notable, la liberación femenina y la reivindicación de una mexicanidad amerindia. Y sostuvo que ninguna de las tres tiene relación con su biografía. Márquez ya había expuesto esa misma tesis en agosto de 2026, en un video enfocado en desmitificar a Frida Kahlo.
Sobre el origen, repasó que su padre, Wilhelm Kahlo, era un fotógrafo alemán radicado en México, y su madre, Matilde Calderón, descendiente de españoles y muy católica. Frida creció en la casa azul de Coyoacán, fue al mejor colegio de su tiempo y hablaba castellano, inglés y alemán. Para Márquez, ni en sus diarios ni en sus cartas aparece interés alguno por la cuestión precolombina: eso, dijo, fue construido por la propaganda. Contó que empezó a usar el traje de tehuana recién a partir de su matrimonio con Diego Rivera, para acompañar la prédica de su marido.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoDiego Rivera, Ford y Rockefeller
Según el relato de Márquez, Frida y Rivera se conocieron militando en el Partido Comunista mexicano, cuando ella tenía 21 años y él 42. Empezó a pintar mientras pasaba largas temporadas en cama por la poliomielitis y un accidente de tranvía, y casi la mitad de su obra son autorretratos. Márquez afirmó que Rivera canceló la hipoteca del padre de Frida al pedir su mano.
El autor recordó que Rivera era contratado por Henry Ford y por Rockefeller, que pasaba temporadas en Estados Unidos con todos los lujos y que esa incongruencia lo llevó a dejar el Partido Comunista. Después gestionó el exilio de León Trotsky en México. En lo artístico, Márquez comparó cifras: según él, Picasso pintó unas 15 mil obras, Rivera unas 12 mil y Frida unas 150. Contó que ella hizo solo tres exposiciones —en Estados Unidos, en París con André Breton y una en México poco antes de morir— y que en las dos primeras las ventas dependieron, a su juicio, de la intermediación de Rivera.
También relató que, tras el divorcio, Frida no pudo sostenerse económicamente: pidió dinero a amigos, vendió cuadros a bajo precio y volvió a casarse con Rivera a los pocos meses. Para Márquez, eso desmiente la imagen de la mujer autosuficiente.
Ella fue una mujer que vivió dolarizada, una comunista dolarizada, con formación panfletera, que vivió a costas de un marido que la mantuvo siempre.Nicolás Márquez, minuto 1:04:25
Comunistas con servidumbre
Márquez describió una militancia “totalmente superficial”: en su diario hay exclamaciones a favor de la revolución y de Stalin, a quien también pintó, igual que a Marx y a Mao. Citó a una biógrafa estadounidense de apellido Herrera, favorable a Frida, para señalar la falta de hilo conductor del diario. Y contó que su velorio terminó como un acto del Partido Comunista, con el ataúd cubierto por la hoz y el martillo.
Laje se preguntó por qué artistas que cobraban en dólares y vivían con servidumbre abrazaban la agenda de izquierda. Márquez respondió que los referentes de la cultura se imaginan siempre como parte de la élite de esos paraísos utópicos: “Ellos no dicen, yo quiero el socialismo para ser camarero en Moscú. No, ellos se imaginan siendo parte de la jerarquía”.
Cómo se fabrica un ídolo
En el cierre, Márquez aclaró que, de los ocho personajes, Frida es “el más inofensivo”: “no mató a nadie”, dijo, y el daño, a su juicio, no viene de ella sino del uso que hace de su figura la izquierda que maneja el marketing. Para explicar el mito habló de una conjunción entre rasgos fotogénicos —como en el caso del Che—, una vida poco convencional para su época y escritores que después la resignificaron.
Los dos quedaron en grabar una segunda entrega dedicada a Maradona, Hugo Chávez y el Che Guevara.
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Fuentes
- “💥 MARQUEZ Y LAJE DESTROZAN A FRIDA KAHLO”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 14/10/2026 (minutos citados: 1:42, 2:53, 6:46, 7:03, 8:04, 8:43, 9:39, 10:37, 11:12, 12:09, 13:52, 14:09, 16:18, 16:37, 17:49, 18:55, 19:45, 20:42, 21:18, 22:27, 23:21, 26:40, 28:31, 29:26, 32:34, 33:11, 46:56, 47:31, 48:25, 49:52, 50:30, 52:47, 53:27, 54:02, 58:46, 59:07, 1:03:59, 1:04:25, 1:04:54, 1:08:54, 1:10:17, 1:11:12, 1:13:53).