Milei y la política actual

El día después de la derrota en Buenos Aires: el diagnóstico sin maquillaje de Márquez

Un día después de la derrota de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, Nicolás Márquez analiza en un vivo el voto que faltó, los errores de comunicación del gobierno y lo que está en juego en octubre.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 5 min de lectura

Un día después de las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, en las que La Libertad Avanza perdió por un margen amplio frente al peronismo de Axel Kicillof, Nicolás Márquez abrió un vivo en su canal de YouTube para hacer un diagnóstico sin maquillaje. Esa misma mañana había dado una entrevista breve a Ernesto Tenembaum y quiso completar sus opiniones con más tiempo, leyendo y respondiendo los mensajes de los espectadores durante más de una hora.

El tono fue el de alguien que se reconoce parte de un espacio político sin ser funcionario ni candidato. Márquez admitió estar anímicamente golpeado y se negó a relativizar la derrota: según dijo, ni él ni los encuestadores esperaban una diferencia de 13 o 14 puntos. De las quince encuestas que había recibido antes de la votación, contó, ocho daban ganador al kirchnerismo y siete al oficialismo, y ninguna anticipaba un resultado semejante.

A mí me gusta la verdad tal como es, sea buena o mala.Nicolás Márquez, minuto 9:01

Una derrota sin atenuantes

Márquez rechazó los argumentos que buscaban suavizar el resultado, como el aumento de diputados y concejales propios. Para él, eso es casi una “cuestión autojustificativa”: en el principal distrito electoral del país hubo “una paliza”. Insistió en esa idea a lo largo del vivo, incluso ante espectadores que aportaban datos para matizarla: “Hay que aceptar la realidad tal cual es”, respondió, porque si el propio espacio se autoengaña con “malabarismos argumentativos”, no hay forma de corregir el rumbo.

Recordó también un antecedente: en 2023, cuando estaba en el búnker de Javier Milei, la provincia había arrojado números parecidos en la primera vuelta y un mes después Milei se impuso en el balotaje. No lo usó como consuelo, sino como prueba de que el escenario puede cambiar si se hacen las cosas bien.

La aritmética del voto que faltó

La lectura central de Márquez es numérica. Según su análisis, el peronismo sacó alrededor de un millón de votos menos que en 2023, aun con todo el aparato provincial puesto al servicio de la elección, mientras que La Libertad Avanza conservó su caudal. El problema, sostiene, es que la alianza con el PRO no sumó: en 2023 ambas fuerzas, por separado, se acercaban a la mitad de los votos, y esta vez el votante del PRO no acompañó.

¿Por qué? Márquez ofreció una hipótesis que él mismo presentó como especulativa y abierta a ser discutida. Para él, el votante no peronista es mucho más severo ante la sospecha de corrupción que el peronista. Como ejemplo citó el caso de Juan Carlos Blumberg, que llegó a movilizar multitudes durante el kirchnerismo y cuyo capital político se desvaneció cuando se supo que se hacía llamar ingeniero sin serlo. En ese marco ubicó la difusión, días antes de la elección, de unos audios que involucraban al entorno presidencial. Márquez dijo creer “firmemente” en la honestidad del presidente y considerar esos audios una operación, pero reconoció que para buena parte del público resultaron verosímiles. El efecto, según su lectura, fue desmovilizador: el votante del PRO no se pasó al kirchnerismo, pero tampoco fue a votar. Una semana después de la elección, Márquez volvió sobre ese diagnóstico en una entrevista con Romina Manguel.

A ese factor sumó otro: un “voto castigo” por la supuesta insensibilidad del gobierno con jubilados y personas con discapacidad, tema que según él la oposición en el Congreso instaló con fuerza y que el oficialismo no supo responder.

Esto sale de un vivo de una hora y cuarto

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Comunicación: un presidente sin delegados

Para Márquez, uno de los errores más claros fue de comunicación. Describió a Milei como “un sobresaliente pedagogo”, pero señaló que, al estar gobernando, no puede salir a responder cada ataque, y que no ve “delegados” que lo hagan por él: ministros, diputados o voceros capaces de ir a los medios con argumentos. Destacó como excepciones a la diputada Lilia Lemoine y a la ministra Patricia Bullrich, y reprochó a los tuiteros libertarios que, molestos por no haber tenido lugar en las listas, dejaron de defender al gobierno. “Primero la patria, primero el gobierno, primero la causa”, les pidió.

También hizo una autocrítica generacional. Contó que durante dos décadas ser de derecha en la Argentina era casi una condena social y que la llegada de Milei al poder produjo una especie de desahogo, una “catarsis beligerante” en las redes.

Hablábamos entre nosotros mismos para autoconvencernos de aquello que ya estamos convencidos.Nicolás Márquez, minuto 33:29

El problema, según él, es que entre un 30 y un 40 por ciento del electorado es independiente o despolitizado, no se le habló y es el que termina definiendo las elecciones. En la misma línea, al responder preguntas sobre ciertos youtubers, sostuvo que la batalla cultural se da “con gente cultivada”, con estudios y libros, y que la popularidad “no es sinónimo de calidad”.

El armado y la autocrítica del gobierno

Márquez valoró el discurso de Milei la noche de la derrota —“muy mesurado, corto, concreto”— y su admisión de errores, aunque consideró que la palabra error se queda corta frente a una diferencia así. Sin conocer en detalle la interna, admitió que el armado bonaerense pudo haber sido improvisado, que las listas quizás no tuvieron candidatos representativos y que “nacionalizar” la elección pudo no ser la mejor estrategia en una provincia con realidades tan distintas. Defendió, en cambio, a Karina Milei: si el presidente confía en ella, dijo, él también.

Sobre la economía, respondió a quienes piden aliviar el ajuste con una pregunta: de dónde saldría la plata. Enumeró las tres vías posibles —subir impuestos, emitir o endeudarse— y sostuvo que las dos primeras empobrecen a la gente, mientras que la deuda tomada por el gobierno, según él, no financia gasto corriente sino reservas. Según Márquez, la macroeconomía está ordenada, pero faltan las reformas fiscal, laboral y sindical, que solo pueden salir con más legisladores propios.

Dos meses para dar vuelta la historia

La segunda mitad del vivo fue un llamado a la movilización de cara a las legislativas nacionales de octubre. Márquez enumeró las diferencias que, a su juicio, favorecen al oficialismo: una elección nacional en la que el aparato de los intendentes no se juega igual, la boleta única de papel y un escenario más polarizado. Pero advirtió que nada de eso garantiza el resultado.

Cerró con una reflexión sobre la actitud ante la derrota: quien se mostró “canchero” y agresivo en los dos años de euforia, dijo, tiene que dar la cara también cuando las cosas salen mal.

Así como uno tiene cara para el triunfo, tiene que ir a poner la misma cara a la hora de la adversidad.Nicolás Márquez, minuto 1:02:54

“Tenemos dos meses para cambiar la historia”, insistió antes de despedirse, convencido de que el resultado depende de la militancia y no de nadie más. Semanas después, pidió la renuncia de José Luis Espert a la candidatura bonaerense.

Fuentes

  1. “El día después de las elecciones | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 08/09/2025 (minutos citados: 0:22, 1:58, 4:01, 7:04, 7:54, 8:28, 9:01, 11:16, 12:37, 14:03, 16:29, 17:54, 20:03, 20:35, 22:01, 22:31, 24:12, 28:59, 29:15, 31:56, 33:09, 33:29, 34:28, 42:39, 43:03, 47:32, 48:07, 50:28, 55:39, 59:57, 1:00:13, 1:02:30, 1:02:54, 1:03:09).