“Mató a mucha más gente siendo gobierno que siendo guerrilla”: la vida del Che, contada a Agustín Laje
En un vivo de casi dos horas, Márquez recorre con Agustín Laje la vida del Che Guevara: el origen familiar, el encuentro con Fidel Castro, La Cabaña, la ruptura con Cuba, Bolivia y la construcción del mito.
En una transmisión en vivo en el canal de Agustín Laje, Nicolás Márquez dedicó casi dos horas a repasar la vida de Ernesto Che Guevara, el tema al que consagró tres libros: El canalla, La historia de un fracaso y La máquina de matar, que él mismo considera su biografía definitiva del guerrillero. Laje lo presentó como el primero que, al menos en el Cono Sur, se animó a desmitificar a una de las “vacas sagradas” de la izquierda, en una época en que la cara del Che estaba en remeras, banderas de hinchadas y escenarios de rock. Márquez había presentado ese libro en 2017, al cumplirse 50 años de la muerte del Che, en la presentación de La máquina de matar.
La charla siguió un orden cronológico: la familia y la infancia, los viajes por América Latina, el encuentro con Fidel Castro, la Sierra Maestra, la cárcel de La Cabaña, los cargos en el gobierno revolucionario, la ruptura con Cuba y la muerte en Bolivia. Para Márquez, la figura perdió fuerza desde que salieron sus libros: del Che “ideologizado” de las guerrillas de los 70 se pasó, en los 90, a un Che de marketing, “un logotipo de algo rebelde”.
Un aristócrata empobrecido
Márquez recordó que Guevara descendía, por las dos ramas, de familias tradicionales de la Argentina conservadora, pero que creció en una economía familiar en decadencia. Retomó una definición de Juan José Sebreli: el Che era “el pariente pobre en un mundo de ricos”, y eso, según Márquez, lo fue enfrentando con su propio medio. También sostiene que la ruptura de su madre con los círculos católicos de su juventud la volvió anticatólica, y que el hijo heredó ese rechazo.
El asma lo marcó desde los dos años: la familia se instaló en Alta Gracia, donde, según Márquez, se mudó catorce veces en diecisiete años. Las crisis lo dejaban en cama y lo volvieron un lector voraz de novelas de aventuras, de Julio Verne a Emilio Salgari. Márquez rescata una carta escrita a los 19 años en la que el joven Guevara aceptaba morir, pero no de manera intrascendente, sino luchando, y lo vincula con lo que llama su “voluntarismo”: jugaba al rugby pese al asma y estudió medicina, sostiene, con la idea de curarse. Laje propuso leer en ese rasgo psicológico el germen de su teoría de la revolución, en la que la voluntad pesa más que cualquier condición objetiva.
De Guatemala a la Sierra Maestra
Según Márquez, Guevara no tenía formación política de joven: en sus escritos de la etapa universitaria, en plena época peronista, no aparece una línea a favor o en contra del gobierno. El contacto con el marxismo llegó en Guatemala, durante el gobierno de Jacobo Árbenz, de la mano de Hilda Gadea, una militante peruana vinculada al comunismo internacional que luego sería su primera esposa. Ya en México, en una cena con exiliados cubanos, conoció a Fidel Castro y esa misma noche se comprometió a sumarse a la expedición como médico. Márquez cree que encontró en Castro la figura de autoridad que no había tenido en su casa, y agrega que el Che había juntado dinero para viajar a España.
Sobre la revolución cubana, Márquez sostiene que el relato oficial exagera la épica: según su versión, la guerrilla nunca superó los 300 a 500 hombres frente a unos 50.000 soldados de Batista, los combates fueron esporádicos y lo decisivo fue el retiro del apoyo de Estados Unidos al régimen. También afirma que el movimiento de Castro ocultó su carácter comunista para conseguir apoyo popular y que el pueblo cubano no era comunista.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoLa Cabaña y los fusilamientos
El tramo central de la charla se dedicó a los fusilamientos. Márquez afirma que Guevara confiesa en su propio diario de la Sierra Maestra catorce ejecuciones, en su mayoría de guerrilleros acusados de indisciplina o deserción, y que inauguró el simulacro de fusilamiento como castigo intermedio. Tras el triunfo de 1959, Castro le encargó la prisión de La Cabaña. Según los registros que cita Márquez, en esos meses hubo alrededor de mil ejecuciones tras juicios sumarísimos, y en 175 de ellas el propio Guevara habría participado en persona; en total, dice tener registrados 216 fusilamientos con su intervención directa.
O sea, él mató a mucha más gente siendo gobierno que siendo guerrilla.Nicolás Márquez, minuto 1:07:24
Márquez criticó la película de Benicio del Toro, basada en la biografía de Jon Lee Anderson: de los fusilamientos de la Sierra Maestra, sostiene, eligió mostrar solo el de un guerrillero acusado de violación, el único que el público podía ver con simpatía. Durante el vivo se proyectó además el fragmento del discurso del Che ante las Naciones Unidas, en diciembre de 1964: “Fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguimos, seguiremos fusilando mientras sea necesaria”.
Del Banco Nacional a Ñancahuazú
Márquez repasó el paso de Guevara por la presidencia del Banco Nacional de Cuba y por el Ministerio de Industrias, que a su juicio fueron un fracaso, y la crisis de los misiles de 1962, tras la cual el Che se enfrentó a la conducción soviética. Según su tesis, su acercamiento a Mao Zedong lo volvió sospechoso para Moscú, y Castro terminó por alejarlo: la carta de renuncia a la ciudadanía cubana, sostiene, probablemente fue redactada por el propio Fidel. Siguió el fracaso del Congo, meses de encierro en Praga y la última expedición, en Bolivia.
Allí, explicó Márquez, repitió el error africano: una guerrilla solo puede ganarle a un ejército profesional con el apoyo de la población, y el Che eligió una zona despoblada, sin reclutas locales, y llegó a estudiar guaraní donde se hablaba quechua. Márquez contó que entrevistó a Gary Prado Salmón, el militar que comandó su captura, y que este le aseguró que Castro lo abandonó deliberadamente; como prueba, le mencionó equipos de comunicación que necesitaban electricidad en plena selva. Retomó también la fórmula de Sebreli: Fidel le dio “el entusiasmo suficiente como para que se vaya y el apoyo insuficiente como para que no vuelva”. Advirtió, además, que el Diario de Bolivia pasó por manos de la inteligencia cubana antes de publicarse, por lo que, a su juicio, no es una fuente confiable.
Por qué se volvió un mito
Al cierre, Laje le pidió una conclusión. Márquez se preguntó por qué casi nadie conoce la cara del fundador de las FARC o de Santucho y todos conocen la del Che, que, según él, “no triunfó nunca” y solo acompañó el triunfo político de Castro. Su respuesta: murió joven, murió en la lucha, era de izquierda —y a la izquierda, sostiene, se la juzga por sus propósitos y no por sus resultados— y era físicamente atractivo, como otros mitos del siglo XX.
La realidad es que a mí no me importa que haya muerto por sus ideales; lo que me importa es la cantidad de gente que mató para imponer sus ideales, porque él no era un predicador pacífico, quería imponer sus ideales a base de sangre y fuego.Nicolás Márquez, minuto 1:44:00
Márquez recomendó La máquina de matar como el más completo de sus tres libros sobre el tema, y el vivo terminó con el anuncio de la preventa de Milei, la revolución que no vieron venir, escrito junto a Marcelo Duclos.
Notas relacionadas
Fuentes
- “Charla con Agustín Laje”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 19/04/2024 (minutos citados: 3:00, 5:31, 8:21, 10:45, 14:20, 15:45, 19:56, 20:48, 22:16, 25:47, 29:11, 36:11, 37:56, 39:33, 50:43, 52:06, 53:27, 54:06, 59:27, 1:03:52, 1:07:24, 1:07:44, 1:17:34, 1:19:15, 1:24:00, 1:25:21, 1:26:08, 1:27:09, 1:30:43, 1:31:15, 1:33:05, 1:36:58, 1:42:52, 1:44:00, 1:45:39, 1:46:55, 1:48:41).
- Juan José Sebreli (ensayo biográfico sobre el Che)
- Jorge Castañeda, La vida en rojo
- Jon Lee Anderson, biografía del Che Guevara
- Pierre Kalfon, biografía del Che Guevara
- Huber Matos, Cómo llegó la noche
- Régis Debray, ¿Revolución en la revolución?
- Ernesto Guevara, La guerra de guerrillas
- Ernesto Guevara, Diario de Bolivia